Cariño y solidaridad en medio del encierro

La historia de Milagros y Leixymar, adolescentes de Perú y Venezuela que le sacan la vuelta a la pandemia y continúan estudiando a pesar de las adversidades

Por: Elsa Úrsula
Adolescentes sonriendo
UNICEF Perú
22 Julio 2020

Leixymar tiene 14 años y desde hace dos años vive en el distrito de San Martín de Porres en Lima, Perú. Llegó de Venezuela junto a sus padres y su hermano mayor para renacer de nuevo. “Mis padres y mi hermano ya habían conseguido trabajo y yo un cupo en la escuela. Estábamos todos contentos. Hasta que un día llegó esta enfermedad y nadie pudo salir de casa. Mi padre y mi hermano perdieron el trabajo. Yo ni siquiera pude empezar la escuela” nos dice. Todo el mundo le puso una pausa a la vida. “Solo mi madre, que cuida a unos niños, continuó trabajando para poder pagar el alquiler y la comida. Todos los demás nos tuvimos que encerrar”.

Una adolescente se toma una foto selfie
Leixymar del Valle (selfie)
Leiximar sigue ahora sus clases de colegio por el celular. “No es sencillo, pero hago todo mi esfuerzo”, afirma.

En Carabayllo, Milagros Flores, peruana de 17 años dice que esperaba este año con mucha ilusión porque al fin iba a terminar la secundaria. Y de pronto llegó la pandemia. “Entendí que ya no íbamos a ver a mis amigos y amigas, que ya no podría prepararme para la universidad, ir a un instituto o inscribirme en un taller. Nada”.

Pero Milagros no solo comparte la situación que ella vive. De acuerdo con el ENPOVE 2018 (Encuesta a Población Venezolana), antes de la pandemia ya el 64% de los niños, niñas y adolescentes venezolanos no asistían a la escuela. “Si para nosotros es difícil, imaginen la situación de los adolescentes venezolanos ahora. Ellos lo dejaron todo con la esperanza de tener una mejor vida. Muchos amigos y amigas me comentan que no cuentan con internet, no tienen datos en su celular para seguir clases y afrontar esto”. Leixymar le da la razón: 

“Al inicio había compañeros que no entraban a las clases. Yo lo hago a través de mi celular y aunque a veces se me corta porque el internet es inestable, hasta ahora no he perdido clases”.

Una adolescente sostiene un cartel en la presentación de un estudio de UNICEF
UNICEF Perú/2020/Matos K.
Milagros sabe que si la situación es difícil para los estudiantes peruanos, a sus amigos y amigas venezolanos la pandemia los ha golpeado mucho más fuerte aún.

Antes de la pandemia, chicos y chicas de Venezuela y Perú, asentados en Lima Norte, participaron de talleres de integración promovidos por UNICEF, el gobierno de Canadá y la ONG Warmi Huasi. A través de talleres de baile, canto y expresión artística, adolescentes de ambas nacionalidades compartieron sus vivencias y dejaron aflorar una gran amistad. Debido al Covid-19 ahora continúan haciéndolo de manera virtual. Milagros dice:

“Tengo varios amigos venezolanos y escuchar sus historias y que ellos escuchen las nuestras era lindo. Compartir vivencias, reírnos, es algo que quedó atrás. Ahora nos vemos a través de una pantalla y aunque no todos estamos en contacto, muchos estamos allí, para escucharnos”.

La vida ha cambiado para todos. Milagros y Leixymar son dos adolescentes, que sin importar donde hayan nacido viven en suelo peruano y día a día luchan por ganarle a la pandemia. Tienen la certeza que la verdadera convivencia no tiene que ver dónde naciste. Entienden que aquello que nos hace feliz está en una sonrisa, en una carcajada, en un abrazo, en una broma, en un silencio compartido. En la simpleza de sentirnos hermanos de corazón.