Thiago vivía de hospital en hospital, hoy es un niño sano

“Me cabía en una mano y me sobraba espacio. Era tan diminuto que se me deslizaba con facilidad. Nunca en mi vida había visto un ser humano tan pequeño”, dice con rostro sorprendido.

Saiury Calcaño
08 Agosto 2021

La luz de la ventana entra y le alumbra un lado de la cara, su mirada está fija contemplando a su hijo, que ya casi no puede sostener con las dos manos por lo mucho que ha crecido.

Al comenzar a contar su historia ni ella misma cree lo grande que está aquel pequeño que nació de 30 semanas y de tan sólo tres libras, hace un año y ocho meses atrás.

Jenniffer Almánzar de 25 años cuenta que llevaba un año buscando tener un bebé porque tenía problemas con quistes. Durante el embarazo tuvo riesgos de aborto y decidió dedicarse completamente a cuidar su delicado proceso de gestación.

“Me dijeron que el niño iba a nacer temprano desde los cinco meses de embarazo, estaban esperando un poco más de tiempo para que maduraran sus pulmones, pero boté el agua de parto (líquido amniótico). Sentí miedo. Me dijeron que el bebé no se iba a salvar y que me iban a hacer una cesárea de emergencia porque el bebé no podía respirar”.  

Manos de mujer y bebé
UNICEF/_CAM6970/Guerra

Jennifer sostiene a su hijo Thiago durante la consulta pediátrica con la Dra. Matos en el Hospital Materno Infantil de San Lorenzo de Los Mina, República Dominicana.

Relata que se repetía a sí misma: “vamos a esperar lo que diga Dios”.  Nunca tuvo dolor, le indujeron el parto y aunque le aseguraron que iba a ser una cesárea, al final fue un parto natural. Así nació su primer hijo, Thiago Jared Valdez Almánzar.

Cuando Thiago nació, no se lo enseñaron porque estaba “perdiendo la respiración”, según le dijeron, y se lo llevaron a la Unidad de Cuidados Intensivos. Si bien a ella la dieron de alta, le informaron que el bebé debía quedarse, que estaba muy delicado de salud dado que le había dado un paro cardíaco y que no estaba reaccionando a los medicamentos.

Muy nerviosa, Jennifer logró tranquilizarse con la visita de su cuñada quien le dio palabras de ánimo. Rogó por un milagro. Cuando lo vio por primera vez sintió una emoción indescriptible. Iba todos los días a verlo en los dos horarios de visita: 10 de la mañana y 4 de la tarde. A los seis días le dieron el alta y se llevó a Thiago emocionada a su hogar.

Sin embargo, a los tres días tuvo que regresar con él al centro de salud porque le dio una apnea del sueño y se le dificultaba respirar. Los doctores sacaron a Jenniffer de la habitación y ella se quedó mirando por una ventana pequeña esperando que Thiago se moviera, pero le había dado un paro cardíaco. Segundos después la doctora lo reanimó, y con un grito que dio Thiago, Jenniffer sintió que también volvió a la vida.  

Dados los problemas de pulmón con los que nació, vivían en una odisea de médico en médico, y el pequeño Thiago internado de hospital en hospital.  

Pero una tarde, Jennifer recibió la información del Programa Mamá Canguro y la situación comenzó a mejorar. “Me enseñaron cómo ponérmelo en posición vertical en mi pecho. Yo sentía que cuando lo acostaba en mi piel él respiraba perfectamente y cuando lo sacaba porque tenía que hacer algo, él se ponía pálido, de modo que lo colocaba dentro de mí enseguida, piel con piel, de una vez”.

Mujer y su bebé
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Jennifer recibe recomendaciones de la Dra. Matos, orientadora experta en los principios de Cuidado para el desarrollo infantil (CDI), un enfoque que UNICEF promueve en la región para que sea integrado a los servicios que atienden a la primera infancia.

El Programa Mamá Canguro se instaló por primera vez en República Dominicana en San Francisco de Macorís. Luego se implementó en el Gran Santo Domingo, en los hospitales de Los Mina, el Infantil Robert Reid Cabral y la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia. Finalmente se unieron a la iniciativa los municipios de Santiago, La Vega, San Pedro de Macorís, Azua, Barahona e Higüey. En la actualidad hay 12 programas en ocho provincias del país.

Jennifer recibió asistencia del Programa Mamá Canguro y Cuidado para el Desarrollo Infantil (CDI). “Lo seguía viendo pequeño, pero con el pasar del tiempo, vi cómo se desarrollaba y lo grande que se ponía. El programa me ha ayudado mucho. Es excelente, y siempre lo traigo a su chequeo periódico. Me gusta porque involucran a toda la familia: mi esposo se ha hecho parte del programa y ha venido a traerlo”, resalta emocionada.

CDI orienta a la mamá y a la familia para que proporcionen a sus bebés un cuidado cariñoso y sensible, fomentando la comunicación y el vínculo entre el niño y quien lo cuida. Además, proporciona elementos para apoyar el desarrollo de los niños y niñas desde el comienzo de la vida. 

Mujer y su bebé
UNICEF/_CAM7206/Guerra

Jennifer y Thiago escuchan atentamente las recomendaciones de la Dra. Matos sobre actividades de juego y comunicación para hacer en el hogar, en el contexto del enfoque de Cuidado para el Desarrollo Infantil.

Otro avance que Jennifer notó en los primeros cinco meses fue la lactancia. Debido a tantas internaciones, le había comenzado a dar leche de fórmula. “Aquí me enseñaron que debía intentar darle la leche materna otra vez. Así lo hice y me di cuenta de la diferencia, cuando le daba leche en fórmula se enfermaba mucho y con la leche materna nunca más volvió a enfermarse”, afirma.

Jennifer también aprendió que a los prematuros hay que alimentarlos cada 45 minutos, dado que ellos no se despiertan naturalmente porque interpretan que aún están en el vientre de su madre.

La pediatra perinatóloga Guillermina Nadal, sostiene que la lactancia materna exclusiva es la única que se adapta a la necesidad del bebé. “Si el bebé es prematuro va a haber leche para ese prematuro, si el bebé es a término, leche para un niño a término. En el Programa recalcamos a las madres lo mucho que esa biota intestinal le va a ayudar al bebé. La primera gota de la leche materna, el calostro, vale más que cualquier fórmula”.

“Él duró cinco meses ‘dentro de mí’. Cuando dejé de ponerlo en posición vertical entre mis senos me hacía falta. Valió la pena todo el esfuerzo, llegó con un mes aquí y míralo qué enorme y saludable está ahora”, expresa Jenniffer con voz alegre y una sonrisa que no puede disimular.