En Perú, familias migrantes hacen frente a la pandemia gracias a las transferencias de efectivo

UNICEF puso en marcha un programa de transferencias económicas multipropósito no condicionadas destinadas específicamente a familias venezolanas.

Por Bia Alcázar
Daniela Sánchez Rosales (15) on the rooftop of the small dwelling she occupies with her family in San Martin d ePorres district in Lima, Perú, on september 23rd, 2020.
UNICEF/UN0376582/García/AFP-Services
16 Diciembre 2020

En medio de una crisis socioeconómica sin precedentes en Perú desatada por la pandemia de la COVID-19, UNICEF apoyó a las familias migrantes a través de un programa de transferencias monetarias, servicios de orientación y acompañamiento.

LIMA, Perú - Daniela Sánchez Rosales soñó toda su vida con cumplir 15 años, pero el gran día llegó en las circunstancias menos esperadas. Llevaba dos años viviendo con su familia en Lima, Perú, cuando el primer caso de COVID-19 fue diagnosticado. Poco después se decretaría la cuarentena obligatoria y Perú se convertiría en uno de los países más afectados por la pandemia. Separada de sus amigos y alejada de sus familiares en su Venezuela natal, Daniela cumplió 15. Su tía favorita, que le había prometido diseñar el vestido para su gran día, le envío un mensaje prometiéndole festejar así sea cuando cumpla 20. “Ese día yo lloré mucho con ese mensaje”, recuerda Daniela.

La familia Sánchez Rosales llegó a Lima en 2018 buscando mejores oportunidades, como más de 850.000 venezolanos que arribaron al país en los últimos tres años. Una vez aquí, muchos tuvieron dificultades para tramitar su documentación, para enfrentar los desafíos de un mercado laboral informal y los estigmas que se crearon alrededor de ellos en algunos sectores de la sociedad peruana.

UNICEF LACRO

Jackson, el padre de Daniela, consiguió empleo en una empresa de transporte y la familia se mudó a la zona norte de Lima, alquilando un departamento de dos ambientes en el distrito de San Martín de Porres.

“Me acuerdo que allá (en Venezuela) teníamos un jardín y mucha familia, y una casa propia, pero aquí no se puede conseguir una así”, reflexiona Samuel, de 10 años, hermano de Daniela.

“Yo no me quería venir”, confiesa Daniela.“ (Pero) nosotros no estábamos bien allá porque con lo que mi mamá ganaba y mi papá ganaba no podíamos sobrevivir”.

Un año más tarde, la situación de la familia empezaba a estabilizarse. Jackson trabajaba como chofer más de 10 horas al día y su esposa, Inés, se empleó como docente en una escuela inicial. Los niños iban a la escuela pública, tenían amigos y habían logrado insertarse rápidamente en la comunidad vecinal.

Inés Rosales and her son Samuel (10) having lunch at the small dwelling they occupy with their family in San Martin de Porres district in Lima, Perú, on september 23th, 2020.
UNICEF/UN0376572/García/AFP-Services

Un doble golpe

Fue entonces que la COVID-19 golpeó Perú. “Cuando el coronavirus llegó aquí yo no pensé que se iba a frenar el mundo tan de repente. Me deja sorprendida porque nosotros teníamos muchos planes este año. En diciembre decíamos ‘este es el año’ y pues nos toca vivir con eso”, lamenta Daniela.

La cuarentena nacional de 107 días impactó fuertemente en el empleo y la generación de ingresos de los hogares, considerando que Perú es un país donde más del 70 por ciento de trabajadores se desempeña en el sector informal.

El golpe fue casi inmediato para las familias venezolanas.

“Ya enfrentaban un nivel de hacinamiento en la vivienda mucho mayor al promedio que tenía la población de Perú, enfrentaban también situaciones que impactan a los niños, niñas y adolescentes como que más de 50 por ciento no estaba asistiendo a la escuela antes de la pandemia. A eso le sumamos que un tercio de los adolescentes venezolanos se encontraban trabajando”, reflexiona Ana María Güémez, Especialista en Políticas Sociales de UNICEF.

El gobierno reaccionó a la pandemia buscando mitigar el impacto socioeconómico en las familias a través de la entrega de bonos, entre otras medidas. Pero al no figurar en los padrones, la población venezolana no recibió estos apoyos.

Daniela Sánchez Rosales (15) goes to the store in San Martin de Porres district in Lima, Perú, on september 23th, 2020. The Sánchez Rosales family migrated from Venezuela to Perú almost two years ago.
UNICEF/UN0376564/García/AFP-Services

Transferencias multipropósito

Teniendo en cuenta esta situación, UNICEF puso en marcha, por primera vez en Perú, un programa de transferencias económicas multipropósito no condicionadas destinadas específicamente a familias venezolanas. Reciben una transferencia mensual de 760 soles —unos 210 dólares— durante cuatro meses. El único criterio para seleccionar a las familias es que tengan niños, niñas, adolescentes o mujeres en período de embarazo o lactancia. Hasta el momento, UNICEF, en colaboración con HIAS, trabaja con más de 400 hogares en dos distritos de Lima Norte y el programa cuenta con financiamiento para seis transferencias mensuales.

“Nos sirvió de mucho porque pudimos cancelar lo que teníamos de deuda y también utilicé una parte para la comida, para cosas de los niños y para los gastos de la casa”, cuenta Inés, la madre de Daniela, que perdió su trabajo con la llegada de la pandemia.

“Sabemos que el uso principal que se está dando a las transferencias es cubrir gastos de alquiler, alimentación e insumos médicos”, explica Güémez. “Eso es justamente lo que queremos, ya que así evitamos que los niños y niñas se vean privados del acceso a bienes o servicios indispensables para su desarrollo”.

El programa de transferencias incluye también un servicio de orientación y acompañamiento sobre prevención de la COVID-19, prácticas de crianza positiva, información nutricional, prevención de violencia y acceso a los servicios educativos a distancia.

Inés Rosales helps her son Samuel (10) with the school homework at the small dwelling she occupies with her family in San Martin de Porres district in Lima, Perú, on september 23th, 2020.
UNICEF/UN0376575/García/AFP-Services

Mantener a los niños y niñas aprendiendo

La deserción escolar ha sido una expresión más de los problemas a los que se han tenido que enfrentar las familias venezolanas durante la pandemia: los estudiantes dejaron de asistir a clases porque no tenían Internet, un televisor, una computadora o un celular con crédito que les permita acceder al contenido de las clases en línea.

El trabajo conjunto de UNICEF y otras instituciones, como la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) —encargada de la gestión pedagógica y administrativa de las escuelas de la zona—permitió identificar casos de abandono escolar en estos 400 hogares y vincularlos con el sistema educativo.

“Se ha hecho una búsqueda activa. Por ejemplo, de 77 alumnos que no se encontraban en San Martín de Porres identificados en determinadas escuelas, hemos recuperado un promedio de 53”, explica Elizabeth Chuquín, Coordinadora del Equipo de Soporte de Servicio Educativo de la UGEL 02.

Si bien a Inés nunca le preocupó que sus hijos abandonen la escuela, lidia cada día con las dificultades de la enseñanza remota. “Tenemos algunas limitaciones, pues nosotros no tenemos computadora, (Daniela) tiene que hacer las tareas con un teléfono y a veces son muy extensos los temas. Ella se siente frustrada de estar acá encerrada, quiere ir al colegio”, reflexiona Inés.

Daniela sueña con ser periodista y Samuel escoge una profesión distinta cada día. Inés solo quiere que vayan a la universidad y tengan un mejor futuro. “Porque para eso salí de mi país, para que ellos puedan estudiar y puedan tener un porvenir bonito”.

 

CIFRAS CLAVE:

  • 400 familias en Lima Norte están recibiendo las transferencias no condicionadas de efectivo creadas por UNICEF.
  • Según la Superintendencia Nacional de Migraciones, más de 850.000 venezolanos migraron a Perú en los últimos tres años.
  • Antes de la llegada de la COVID-19, más de 50 por ciento de los niños, niñas y adolescentes venezolanos viviendo en Perú no asistían a la escuela[1], y un tercio de los adolescentes de esa comunidad trabajaban.[2] 

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[1] Instituto Nacional de Estadística e Informática, Condiciones de vida de la población venezolana que reside en Perú: Resultados de la ‘Encuesta dirigida a la población venezolana que reside en el país’ – ENPOVE-2018, INEI, Lima, Perú, junio del 2019, disponible en www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1666/libro.pdf
[2] Instituto Nacional de Estadística e Informática, Condiciones de vida de niña, niños y adolescentes venezolanos en Perú-Subanálisis de la ENPOVE-2018, INEI, en prensa.