Criar a un bebé con discapacidad en Paraguay

La historia de Mirtha

Por: Nadia Villalba
© UNICEF Paraguay/2017/Da Silva
UNICEF Paraguay/2017/Da Silva

21 Marzo 2019

Cuando Mirtha se enteró de que su hijo recién nacido Josías tenía síndrome de Down, desconocía qué significaba eso exactamente. Decidida a brindarle todas las oportunidades para crecer y desarrollarse, se propuso aprender la mejor manera de ayudar a su hijo.

 

ASUNCIÓN, Paraguay – El embarazo, las ecografías y el nacimiento conformaban una parte de lo que, para Mirtha Rodríguez, era un sueño dulce y esperanzador. Esperaba emocionada y ansiosa el momento en que vería por primera vez la cara de su hijo. El día llegó y fueron momentos de gran alegría, pero también de incertidumbre. Su pequeño Josías nació con síndrome de Down, algo que ella no esperaba y no lograba entender.

“Desde el principio te dicen que ‘tu hijo tiene complicaciones’”, explica Mirtha, recordando los días siguientes al nacimiento. “Pero es importante no dejarse llevar por los pensamientos negativos. Cuanto antes te sientas concienciada para ayudar, antes empezará a mejorar el bebé y podrás notar su desarrollo”.

Mirtha aprendió muy pronto la forma de criar a su hijo, cuando asistió a un curso de desarrollo para los primeros años organizado por UNICEF. Después del taller, Mirtha se comprometió a dedicarle todo el tiempo necesario a su hijo con el fin de estimular su desarrollo. Para ella, eso es fundamental para cumplir su mayor sueño: ver que su pequeño es feliz y crece como persona.

“Te quiero, te necesito, estoy a tu lado”

Mirtha trabaja, pero sabe que la falta de tiempo no debe ser una barrera para el desarrollo de su hijo.

“Lo más importante es dedicarles tiempo de calidad: un minuto, dos o tres suponen una gran diferencia. Deja lo que estés haciendo, dale un abrazo, dile ‘te quiero, te necesito y estoy aquí para ti”, dice Mirtha. “Esas son las pequeñas cosas que se quedan en sus corazoncitos y en su memoria”.

Durante el curso, Mirtha también aprendió que con los objetos más sencillos que se encuentran en la mayoría de los hogares se puede crear un mundo maravilloso que contribuye al desarrollo de los niños.

“Nosotros usamos los objetos cotidianos que hay en casa. No tienes que comprar juguetes caros, puedes reciclar cosas como una cuchara o una taza”, asegura. “La idea es que el bebé pueda desarrollarse mediante acciones cotidianas, como perseguir algo con la mirada, agarrar cosas o tratar de descubrir para qué sirve un objeto”.

“El futuro se crea desde el presente”

Al día de hoy, no cabe duda de que tanto Mirtha como su hijo son unos privilegiados por tenerse el uno al otro. Juntos aprenden que la “estimulación” es un mundo que, por encima de todo, significa afecto y conexión, dos elementos esenciales y necesarios para seguir creciendo como madre y como hijo.

Mirtha tiene la esperanza de que las oportunidades que su hijo y ella disfrutan hoy puedan extenderse a todas las familias de Paraguay mediante inversiones en programas de ayuda para niños y bebés con discapacidad.

“Pido a las autoridades que ofrezcan una educación de más calidad, porque muchos de estos niños no obtienen una buena educación y se quedan estancados”, asegura.

“Estos niños no van a ser siempre niños. Irán creciendo y, si les damos la atención adecuada a su debido tiempo, cada vez necesitarán menos ayuda”, añade. “Pero si no nos esforzamos por facilitarles el presente, los niños discapacitados no tendrán futuro”.