Si el cuidado es justo, el futuro es nuestro: las voces y demandas de adolescentes y jóvenes

Cuidar no debe ser sinónimo de renunciar a nuestros derechos

La participación significativa de niñas, adolescentes y jóvenes ha sido el corazón del proceso rumbo a la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Ellas han ejercido su derecho a opinar sobre los temas que impactan sus vidas, especialmente en relación con la organización social de los cuidados, reafirmando lo avanzado en 2022 y sumando nuevas voces, experiencias y propuestas desde distintos países de América Latina y el Caribe.

Entre mayo y junio de 2025, se realizó una amplia consulta regional que combinó un sondeo de U-Report, con la participación de 56,060 adolescentes y jóvenes, con diálogos nacionales y subregionales en el que estuvieron involucradas 104 niñas de 18 países. Esta amplitud en el alcance y la diversidad de las participantes permitió una reflexión profunda y colectiva sobre los cuidados y sus impactos, dando lugar a una agenda construida desde sus vivencias y visiones para transformar los sistemas de cuidado en la región.
 


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UNICEF LACRO

Las voces de las adolescentes y jóvenes de la región

 

A continuación, encuentra parte de lo que dijeron las adolescentes y jóvenes de América Latina y el Caribe como parte de los procesos de participación y consulta realizados en la región.

ilustracion de altavoz

¿Cómo vivimos la desigual distribución del trabajo de cuidados las adolescentes y mujeres jóvenes en América Latina y el Caribe?

Nosotras, adolescentes y mujeres jóvenes de distintos lugares de América Latina y el Caribe, creemos que sin las tareas de cuidados la vida no sería posible. Cocinar, limpiar, cuidar a niñas y niños, a personas mayores o con discapacidad, ordenar la casa… todo eso sostiene lo cotidiano. Sin esos cuidados, nadie podría estudiar, trabajar ni desarrollarse. Sin embargo, también sabemos que esas tareas, que son tan importantes, casi siempre recaen sobre nosotras y sobre las mujeres que nos rodean.

Muchas veces, estas tareas se dan por hechas, como si fueran “naturales” para las mujeres. Y no lo son: son trabajo. Un trabajo que no se paga, que no se reconoce y que, muchas veces, nos quita tiempo para jugar, estudiar, descansar o simplemente vivir nuestra infancia y adolescencia.

Hablamos de la doble jornada cuando una mujer trabaja fuera de su casa y, al volver, tiene que seguir trabajando dentro del hogar. Sin embargo, también existe la triple jornada, cuando, además, participa en organizaciones sociales, en su barrio o en su comunidad. Conocemos mujeres así, y algunas de nosotras también lo vivimos: estudiar, cuidar y colaborar con nuestras comunidades. Todo eso cansa y estresa, y casi nadie lo ve.

También pensamos que muchas veces el trabajo de cuidados se confunde con el amor. Se asume que, si cuidamos, lo hacemos “por amor”, pero ese amor cargado de sacrificio nos deja agotadas, frustradas y sin tiempo para nosotras mismas. No queremos seguir creyendo que amar es dejar de soñar. Nosotras también queremos tener sueños y luchar por ellos.

Queremos una vida donde podamos jugar, descansar y elegir qué hacer con nuestro tiempo; donde cuidar no signifique dejar de ser nosotras mismas.

Nosotras cuidamos de todos, ¿y quién cuida de nosotras?

Es urgente hablar de ello. Que las tareas de cuidados no sean una carga solo para las mujeres. Que dentro de las casas haya más empatía y una distribución más justa. Que desde la educación se enseñe que estas tareas son responsabilidad de todas y todos. Y que el Estado también asuma su parte.

A los Estados, organizaciones internacionales, empleadores, docentes, madres y padres, les pedimos que escuchen nuestras voces, que tomen en serio nuestras demandas y que actúen. Porque cuidar no debe ser sinónimo de renunciar a nuestros derechos ni a nuestros sueños.

ilustracion de un mural y hojas de un arbol

La percepción de equidad respecto a la distribución de estas tareas cambia con la edad: mientras que la mayoría de las y los adolescentes considera que las responsabilidades del hogar se reparten equitativamente entre mujeres y hombres (80%), esta percepción disminuye drásticamente a medida que crecen. Uno de cada dos jóvenes de 20 a 24 años (50%) perciben que las niñas y mujeres asumen una mayor carga.

U-Report, julio 2025

5 demandas de las voces jóvenes y adolescentes de la región

ilustracion de una mujer adolescente

Para lograrlo, estas son nuestras demandas:

1. La creación de un sistema integral de cuidados públicos, con enfoque de derechos, que articule ministerios claves y garantice servicios accesibles, integrales y de calidad para todos y todas las personas que cuidan.

2. Implementación de políticas laborales que reconozcan todas las formas de crianza y cuidado y promuevan la corresponsabilidad de los Estados, empleadores, comunidades y familias.

3. Bienestar y oportunidades para adolescentes madres incluyendo redes de apoyo integrales que garanticen la continuidad educativa de las adolescentes y el acceso a salud integral.

4. Educar en igualdad a través de programas formativos que promuevan la corresponsabilidad y desnaturalicen estereotipos de géneros desde la infancia en todos los territorios.

5. Exigimos participación política real y efectiva para las adolescentes en todos los espacios de toma de decisión especialmente en aquellos relativos al trabajo de cuidados y la participación comunitaria.

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