En Brasil, familias con niños, niñas y adolescentes son las víctimas ocultas de la pandemia", revela investigación de UNICEF

28 Agosto 2020
Toma de temperatura a una niña en Brasil.
© UNICEF/UNI333653/Sarraf/AFP

Los brasileños que viven en hogares con niños, niñas y adolescentes fueron los más afectados por la reducción en los ingresos, por la inseguridad alimentaria y el hambre. La investigación también muestra que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes continuaron con acceso a la educación en el hogar, pero el 9 por ciento quedaron excluidos

Brasilia, 27 de agosto de 2020 – Las familias con niños, niñas o adolescentes fueron las más afectadas por la crisis causada por el COVID-19 en Brasil. Así lo revela la investigación realizada por UNICEF Impactos primarios y secundarios de la COVID-19 en Niños, niñas y adolescentes. La encuesta, realizada en todo el país por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope), muestra que la mayoría de brasileños que viven con personas menores de 18 años y que tienen ingresos reducidos, enfrentan inseguridad alimentaria e incluso hambre, entre mucho otros desafíos.

"Aunque los niños, niñas y adolescentes no son los más directamente afectados por la COVID-19, la investigación deja claro que son las víctimas ocultas de la pandemia. Sus familias han sufrido las mayores reducciones de ingresos, la calidad de la alimentación que reciben ha empeorado y muchos de sus derechos están en riesgo. Es fundamental comprender estos impactos y dar prioridad a los derechos de los niños, niñas y adolescentes en respuesta a la pandemia", dice Paola Babos, Representante Adjunta de UNICEF en Brasil.

Asimismo, la investigación revela que una gran parte de los niños, niñas y adolescentes ꟷtanto en las escuelas privadas como en las públicasꟷ continuaron con acceso al aprendizaje durante la pandemia. Sin embargo, el 9 por ciento no pudo seguir estudiando en casa, lo que aumentó la exclusión en el país. Entre el 91 por ciento de los niños y niñas que continuaron con acceso a la educación, un porcentaje significativo no pudo estudiar con regularidad. "Los resultados dejan claro que el acceso a los derechos se da de forma desigual en Brasil. Con la pandemia, las desigualdades pueden empeorar, afectando fuertemente a los que ya están en una situación vulnerable", explica Paola.

Ante este escenario, UNICEF refuerza el llamado para que el país dé prioridad a los niños, niñas y adolescentes en respuesta a la COVID-19. Esto significa destacar y priorizar los derechos y necesidades de las niñas y los niños en los presupuestos, programas y proyectos, con el fin de mitigar el impacto de la crisis ꟷen el corto, mediano y largo plazoꟷ en la vida de los niños, niñas y adolescentes y sus familias.

A continuación, los puntos más destacados de la investigación:

Impacto en el ingreso familiar

La crisis causada por la COVID-19 ha impactado directamente el ingreso de los brasileños. Según la investigación, el 55 por ciento afirma que los ingresos en sus hogares han disminuido desde que comenzó la pandemia. Las consecuencias fueron mayores en las familias con niños, niñas y adolescentes. De éstos, el 63 por ciento tuvo una disminución de sus ingresos.

La reducción también está más presente en las clases más pobres: el 67 por ciento de los que tienen ingresos familiares de hasta un salario mínimo tuvieron una reducción de sus ingresos, contra el 36 por ciento de los que tienen ingresos familiares de más de 10 salarios. El estudio también revela que el 18 por ciento de los brasileños dejaron de pagar las facturas de electricidad, agua o gas durante la pandemia.

La ayuda de emergencia proporcionada por el gobierno fue solicitada por el 46 por ciento de los brasileños entrevistados. Entre los que viven con niños, niñas y adolescentes, el porcentaje alcanzó el 52 por ciento. De los que pidieron la asistencia, el 25 por ciento no fue considerado elegible o aún no la ha recibido. El desempleo también fue más alto entre las familias con niños, niñas y adolescentes.

La investigación deja claro que las consecuencias económicas y sociales de la pandemia afectan principalmente a los niños, niñas, adolescentes y sus familias. Además de las ayudas económicas temporales, es importante que los programas regulares de protección social incluyan a todas las familias vulnerables de manera sostenible. Por lo tanto, deben centrarse en los que más los necesitan, aquellos que tienen hijos, que ya tenían altos índices de vulnerabilidad acentuados por la pandemia. En momentos de planificación fiscal y presupuestaria, es fundamental considerar la protección social, no como un gasto, sino como una inversión en el presente y el futuro del país", dice Liliana Chopitea, Jefa de Políticas Sociales, Monitoreo y Evaluación de UNICEF en Brasil.

Seguridad alimentaria y nutricional

La pandemia ha afectado la seguridad alimentaria y nutricional del país. Casi la mitad de la población brasileña (49 por ciento) ha informado sobre cambios en los hábitos alimentarios desde que empezó la pandemia por la COVID-19. Entre las familias que viven con niños, niñas y adolescentes, el impacto fue aún más grande: 58 por ciento.

Entre los cambios en la alimentación, ha sido altamente mencionado el aumento en el consumo de alimentos no saludables. Según la investigación, el 31 por ciento de las familias con niños, niñas y adolescentes pasaron a consumir alimentos más industrializados, como fideos instantáneos, pasteles, galletas rellenas, preparado de chocolate en polvo, alimentos enlatados, entre otros. Entre las familias que no viven con niños o adolescentes, este aumento en el consumo fue del 18 por ciento. Otro aspecto destacado fue el aumento del consumo de bebidas carbonatadas y bebidas azucaradas y el consumo de alimentos preparados en restaurantes de comida rápida (hamburguesas, esfihas o pizzas).

Al mismo tiempo, se acentuó la inseguridad alimentaria y nutricional en el país. Según la investigación, 1 de cada 5 brasileños (21 por ciento) pasó por algún momento en que se agotó la comida y no había dinero para volver a comprar. La situación es más preocupante entre los que viven con niños, niñas y adolescentes, donde las cifras alcanzaron el 27 por ciento. Además, el 6 por ciento dijo que tenía hambre y dejó de comer por falta de dinero para comprar comida (9 por ciento entre los que viven con niños, niñas y adolescentes).

"Nos enfrentamos a un preocupante escenario de malnutrición. Por un lado, hemos visto un aumento en el consumo de alimentos no saludables, lo que contribuye significativamente al aumento del sobrepeso y las enfermedades crónicas no transmisibles. Por el otro, vemos el aumento de la inseguridad alimentaria y nutricional que puede llevar a la desnutrición y a las deficiencias de micronutrientes. La malnutrición tiene efectos preocupantes en el desarrollo de los niños y niñas, especialmente en los primeros años de vida. Esta situación afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables y tiene efectos a largo plazo. Es esencial actuar inmediatamente para invertir este escenario y garantizar el acceso de las niñas y los niños a una alimentación adecuada y saludable", afirma Cristina Albuquerque, Jefa de Salud de UNICEF en Brasil.

Derecho a la educación

En el ámbito de la educación, la pandemia ha cambiado la rutina de niños, niñas, adolescentes y familias. Con el cierre de las escuelas, UNICEF estima que 44 millones de niñas y niños quedaron fuera de las aulas en el país.

El escenario, sin embargo, no significa que todos se hayan quedado sin clases. Según la encuesta, el 91 por ciento de los brasileños que viven con niños, niñas o adolescentes, de 4 a 17 años, que estaban matriculados en la escuela antes de la pandemia, declararon que seguían realizando actividades escolares en sus hogares durante la pandemia (el 89 por ciento de los matriculados en escuelas públicas y el 94 por ciento en escuelas privadas). Sin embargo, hay un 9 por ciento de niños, niñas y adolescentes que estaban en la escuela antes de la pandemia y que no pudieron continuar sus actividades en el hogar, siendo excluidos de la escuela.

Entre los que lo lograron, la mayoría de los estudiantes (87 por ciento) empezó a realizar sus actividades por internet –97 por ciento entre los estudiantes de escuelas privadas y 81 por ciento de las escuelas públicasꟷ. Sin embargo, el nivel de asistencia muestra diferencias significativas. En los cinco días de la semana anterior a la investigación, el 63 por ciento de los estudiantes recibieron tareas y actividades escolares, mientras que el 12 por ciento no recibió ninguna tarea y el 6 por ciento solo en un día, permaneciendo así al margen del proceso de aprendizaje.

Tanto en las escuelas públicas como en las privadas, la comunicación con las familias se mantuvo activa. Según la investigación, el 68 por ciento afirma haber sido contactado por la escuela para informar sobre el progreso de los niños en las actividades (71 por ciento en las escuelas privadas y 65 por ciento en las escuelas públicas). Además, el 48 por ciento afirma que la escuela se puso en contacto con ellos para saber cómo estaba la situación del hogar y de los niños y adolescentes. En este punto, el contacto fue mayor para los que tienen hijos en las escuelas públicas, 51 por ciento, frente al 44 por ciento en las privadas.

"La investigación refleja el empeño de las escuelas y redes de enseñanza por mantener el derecho a aprender. Incluso con la pandemia, la mayoría de las escuelas ha mantenido el contacto con las familias, lo que es clave para comprender la situación de los estudiantes y mejorar las actividades que se ofrecen a distancia. Por otra parte, la pandemia ha aumentado las desigualdades. Esto se refleja en los porcentajes de niñas y niños que no pudieron seguir con el aprendizaje en el hogar. Frente a la crisis provocada por la COVID-19, hay que hacer un esfuerzo aún mayor para que no aumente la exclusión escolar en el país", comenta Ítalo Dutra, Jefe de Educación de UNICEF en Brasil.
 

Sobre la investigación

La investigación Impactos primarios y secundarios del COVID-19 en niños y adolescentes (en portugués) fue realizada por el Instituto Ibope para UNICEF. La muestra fue de 1.516 entrevistas, representativas de la población del país. Las entrevistas se realizaron por teléfono del 3 al 18 de julio de 2020. El margen de error es de 3 puntos porcentuales para más o para menos.

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