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En la zona de Senkata, en la ciudad de El Alto, Bolivia, muchos papás están aprendiendo a compartir más tiempo con sus hijos e hijas, y a tener una paternidad más activa. Y lo hacen jugando. Juan de Dios (25 años) tiene dos hijas: Evelyn, de siete años, y Dania, de un año. “Lo más lindo que me ha pasado en la vida son mis dos hijas”, dice orgulloso.
Juan de Dios no tiene trabajo estable. Por ahora prepara comida y la vende por las noches. Por las mañanas, ayuda a su esposa a vender también comida en una feria. Dice que es un trabajo cansador que requiere mucho tiempo, pero eso no significa que deje de pasar más tiempo con sus dos hijas.
“Debo tener más tiempo para mis hijas. Antes yo me enfocaba más en mi trabajo y no tenía mucho tiempo para mis hijas. Y yo mismo sabía que eso estaba mal, pero en los talleres nos enseñaron de la importancia de estar más tiempo con tus hijos e hijas”.
- Juan de Dios, papá de Evelyn y Dania
En Senkata hay un espacio del Centro de Salud “San Francisco”, donde los papás aprenden a ejercer una paternidad activa con juegos y charlas: “Mundo de Papás”, donde se enfocan en que ser papá es el mejor trabajo del mundo. Esta iniciativa es implementada por UNICEF, con apoyo de Kimberly Clark, y en ella participan muchos padres, que aprenden a vivir su paternidad desde el embarazo.
Juan de Dios no tiene ya ningún tipo prejuicios. No se avergüenza de salir a pasear y jugar con sus hijas. Es más, dice que ahora es la mejor actividad que puede realizar. Su vida cambió y ahora solo quiere disfrutar el tiempo con quienes considera su mejor tesoro.
“El programa me ayudó bastante. Nos dan recomendaciones, nos dicen que no debemos ser machistas, que debemos ser responsables de los deberes de la casa, un hombre también puede cocinar, también puede limpiar”, dice Juan de Dios.
En “Mundo de Papás” se trabaja para desarrollar una paternidad activa. El programa se enfoca en guiar a los padres para que participen activamente en el cuidado, la crianza y el desarrollo de sus hijos o hijas; y a ser corresponsables de la crianza, compartiendo las tareas domésticas y cuidados, como alimentar, vestir, pasear, hacer dormir, jugar, bañar y enseñar; para promover el desarrollo del niño o niña en cada etapa de su vida; y tener una relación afectuosa.
“Con mi esposa nos llevamos mucho mejor. Ahora ambos tenemos más tiempo, porque nos apoyamos mutuamente, ahora ya no solo uno hace el deber de la casa, lo hacemos ambos. Hay veces que yo estoy en la casa, porque no tengo trabajo, entonces yo me quedo, realizo los deberes. Y estoy con mis hijas, las baño, doy desayuno y cuando llega mi esposa ella puede descansar. Siempre tratamos de coordinar para que juntos no nos cansemos”, resalta Juan de Dios.
“¡Soy muy feliz con mi esposa y mis hijas! Gracias a los talleres aprendí a estar más tiempo con mis hijas, con mi esposa y a dar más tiempo a mi hogar”, agrega Juan de Dios.
Para UNICEF la primera infancia importa mucho. Los primeros años de vida tienen una gran repercusión en el futuro de un niño o una niña: en su desarrollo cerebral, en su salud, su felicidad, su capacidad de aprender, su bienestar e incluso la cantidad de dinero que ganará cuando sea adulto.
UNICEF trabaja para involucrar a los padres desde los primeros años, alentándolos a participar activamente en el cuidado, la educación y el apoyo emocional de sus hijas e hijos, lo cual impacta positivamente su desarrollo integral, y contribuye significativamente a la transformación de las normas de género, al desafiar los roles tradicionales y promover una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres. Al empoderar a los padres para que asuman un rol activo en la crianza de sus hijas e hijos desde una edad temprana, UNICEF está trabajando para construir un futuro más igualitario y justo para las generaciones venideras.
Zona de Senkata, en la ciudad de El Alto, Bolivia