Regina y el derecho de las niñas a jugar
UNICEF impulsa el deporte y espacios seguros para niñas en Guatemala
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En una pequeña casa de lámina y tierra, rodeada por las montañas de San Pedro La Laguna, Sololá, vive Regina, una niña de 11 años con un gran sueño: convertirse en futbolista profesional.
Su hogar, aunque humilde, está lleno de esperanza. Vive con su mamá, quien trabaja haciendo oficios domésticos en otras casas para poder mantenerlas a ambas. No tienen mucho, pero entre risas y abrazos se acompañan cada día. El padre de Regina ya no está presente; se separaron hace años y desde entonces no lo han vuelto a ver.
A pesar de las dificultades, Regina conserva una energía contagiosa y una mirada decidida. Cuando habla de fútbol, sus ojos brillan.
“Quiero ser futbolista profesional para ayudar a mi mamá”, dice con una sonrisa tímida, mientras sostiene el balón con el que entrena.
Antes, los días de Regina eran muy distintos. Mientras su mamá salía a trabajar, ella pasaba sola en casa, haciendo pequeños oficios: lavar los platos, limpiar o doblar su ropa. “Me sentía aburrida y triste”, cuenta.
Pero todo cambió cuando escuchó hablar del Programa Juego Limpio FEM, una iniciativa impulsada por UNICEF en alianza con el Ministerio de Cultura y Deportes. Este programa promueve el deporte como una herramienta para el desarrollo integral de la niñez y adolescencia, enseñando valores como el respeto, la empatía y el trabajo en equipo a través del fútbol.
Regina fue la primera niña en inscribirse al programa en su comunidad. Desde entonces, no ha faltado a un solo entrenamiento. Para Regina, Juego Limpio no es solo un espacio para aprender a jugar al fútbol, sino un lugar donde puede ser ella misma, reír, correr y compartir con otras niñas que comparten sus sueños. Cada entrenamiento se convierte en una oportunidad para aprender algo nuevo, dentro y fuera de la cancha.
Solo el 30% de la población en países de bajo ingreso, como Guatemala, tiene acceso a espacios públicos seguros como parques, plazas o áreas de juego. Esta carencia afecta directamente el derecho al juego y la participación comunitaria de la niñez y adolescencia.
La falta de espacios adecuados limita el desarrollo integral de la niñez y la adolescencia, y afecta su salud física y mental. En muchos casos, las niñas enfrentan barreras adicionales: menos oportunidades, riesgos de violencia o discriminación, y la creencia de que el deporte “no es para ellas”.
Por eso, el Programa Juego Limpio FEM, una nueva metodología desarrollada por UNICEF, busca cambiar esta realidad. Adaptado a las necesidades físicas y emocionales de niñas y adolescentes, el programa promueve espacios inclusivos y seguros, donde todas puedan jugar, aprender y soñar sin miedo.
Juanita González, entrenadora de Juego Limpio en San Pedro La Laguna, ha visto cómo el programa transforma vidas.
“Regina llegó muy tímida, pero ahora es una de las más entusiastas. Siempre motiva a las demás y nos recuerda que todas tenemos derecho a jugar”, comenta con orgullo.
Por medio del deporte en el Programa Juego Limpio, las niñas y las adolescentes no solo fortalecen sus habilidades físicas, sino también su autoestima y sus habilidades para la vida. Aprenden a liderar, a comunicarse, a resolver conflictos y a trabajar en equipo.
Regina espera ansiosa la hora de ir al campo. Mientras se ata los cordones de sus zapatos y toma la pelota, su mamá la mira con orgullo y dice “Yo la animo a perseguir sus sueños y a seguir adelante”, dice entre sonrisas.
A través del programa, ha aprendido que el juego no solo es diversión, sino también una forma de aprender valores, construir sueños y fortalecer la comunidad.
UNICEF continúa impulsando programas como Juego Limpio FEM porque todas las niñas tienen derecho a jugar, aprender y crecer en entornos seguros e inclusivos.