Adolescentes en la ciencia: La historia de Joselyn y el poder de las habilidades STEAM
Las niñas y adolescentes en el mundo STEAM
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Joselin tiene 16 años y vive en San Juan Sacatepéquez, una comunidad rodeada de montañas y talleres de carpintería. Es la tercera de nueve hermanos y, desde pequeña, ha aprendido que el esfuerzo abre caminos.
Su padre, Pedro, trabaja como tapicero. Solo pudo estudiar hasta sexto primaria, pero hoy su mayor orgullo es ver a su hija continuar con sus estudios. Cada vez que la escucha hablar sobre robótica o tecnología, se emociona. “Ella está haciendo lo que yo no pude”, dice con los ojos llenos de esperanza.
La vida no ha sido fácil. Por las mañanas, Joselin trabaja en una piñatería para ayudar a costear sus estudios. Entre papeles de colores y pegamento, arma figuras que luego alegran fiestas infantiles. Ese trabajo le ha enseñado disciplina, pero también le recuerda cada día por qué vale la pena el esfuerzo: seguir aprendiendo.
Joselin participa en el programa Habilidades para las adolescentes, impulsado por UNICEF en Guatemala, que fortalece el desarrollo personal, académico y profesional de adolescentes, acercándolas a las áreas STEAM: ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.
Al inicio, la tecnología le parecía un mundo complicado y lejano. “Cuando empecé, no entendía mucho sobre robótica”, cuenta con una sonrisa tímida. “Pero poco a poco fui aprendiendo, y me di cuenta de que sí podía hacerlo”. Hoy es una de las participantes más entusiastas del grupo.
Como parte de su proyecto final, Joselin y su equipo diseñaron un modelo de alumbrado público con lámparas LED que solo se encienden cuando pasa una persona. El sistema permite ahorrar energía y mejorar la seguridad en las calles. “Queríamos ayudar a que todas las calles estén iluminadas”, explica orgullosa.
Historias como la de Joselin son aún la excepción. A nivel mundial, solo el 30% de las adolescentes elige carreras STEAM, y en América Latina apenas 1 de cada 4 personas que trabaja en ciencia y tecnología es mujer. Sin embargo, cuando una niña o adolescente accede a la ciencia y la tecnología, puede tener hasta un 24% más de ingresos y mejores oportunidades laborales a lo largo de su vida.
En Guatemala, muchas adolescentes enfrentan barreras económicas y sociales para continuar sus estudios. Programas como Habilidades para las adolescentes ayudan a cerrar esa brecha. En San Juan Sacatepéquez y San Marcos, más de 1,500 adolescentes han participado en talleres y mentorías que fortalecen su liderazgo, su confianza y su visión de futuro.
Joselin dice que lo que más ha cambiado es la forma en que se ve a sí misma. “Ahora soy más curiosa y sueño con ser maestra de tecnología para enseñar a otras niñas lo importante que es aprender sobre estas cosas”.
Su ejemplo también ha transformado su hogar. Sus dos hermanas mayores habían dejado de estudiar, pero al ver su dedicación, decidieron retomar sus estudios.
La historia de Joselin muestra que cuando una adolescente tiene la oportunidad de aprender, no solo transforma su propio futuro: impacta a su familia y a su comunidad. La ciencia y la tecnología dejan de ser algo lejano y se convierten en herramientas para crear soluciones reales.
“Quiero que las niñas vean que también pueden hacerlo”, dice convencida.
Mientras su padre la observa trabajar en su proyecto de robótica, sonríe. Lo que comenzó como curiosidad se ha convertido en una luz de esperanza para muchas otras adolescentes.
Las niñas y adolescentes tienen derecho a aprender, crear y liderar. Y cuando cuentan con apoyo y oportunidades, no solo iluminan su camino, sino el futuro de todo un país.