Informarse para cuidarse: FunDoo y la experiencia de adolescentes en Alta Verapaz
Acceso a información confiable fortalece la salud y el bienestar adolescente en comunidades rurales de Guatemala
- Español
- English
En el departamento de Alta Verapaz, las brechas de acceso a información en salud siguen afectando de manera desproporcionada a adolescentes, informarse puede marcar la diferencia entre el riesgo y la protección. Para jóvenes como Eliezer y Vivian, el acceso a información clara, confiable y adaptada a su realidad se ha convertido en una herramienta clave para cuidar su salud y construir un mejor futuro.
Eliezer tiene 17 años y vive en una aldea de Cobán, Alta Verapaz. Desde muy joven entendió que apoyar económicamente a su familia era una prioridad. Comenzó a trabajar como sastre, lo que lo llevó a pausar sus estudios. Sin embargo, nunca dejó de creer que la educación abre puertas y transforma vidas.
Hoy, Eliezer combina jornadas de trabajo, de siete de la mañana a cinco de la tarde, con sus estudios en el Centro de Educación Extraescolar (CEEX) apoyado por UNICEF, al que asiste una vez por semana.
“Si uno no tiene estudios, no tiene oportunidades. Por eso decidí volver a estudiar”, afirma con convicción.
Para él, la tecnología también es una aliada cuando se usa con propósito.
“El celular puede ser una buena herramienta. A mí me ayuda a estudiar, aunque hay quienes no lo utilizan bien y solo pierden tiempo”, reflexiona.
A través de espacios impulsados por UNICEF y el acompañamiento de FunDoo, una iniciativa digital liderada por la Dra. Dee, Eliezer participó en procesos de aprendizaje sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH): qué es, cómo se transmite y, sobre todo, cómo prevenirlo.
“La información para nosotros los jóvenes es importante, porque si no nos enteramos, podemos tener la enfermedad y no saber cómo prevenirla. Ahora ya sé cómo cuidarme”, comparte.
Por otro lado, Vivian tiene 16 años y es de en San Juan Chamelco, Alta Verapaz. Gracias a una beca escolar, continúa sus estudios de nivel básico y viaja todos los días a Cobán para asistir a clases. Para ella, participar en los grupos focales de FunDoo fue una experiencia distinta y significativa.
“Tomaban en cuenta nuestras opiniones, nos permitían expresarnos. FunDoo tiene una historieta que explica qué es el VPH y cuáles pueden ser sus complicaciones”, señala.
El aprendizaje no se limitó a la lectura: se fortaleció a través del diálogo, la reflexión colectiva y la escucha activa.
“Gracias a FunDoo y a la Dra. Dee aprendí qué es la enfermedad y cómo prevenirla”, explica.
En su comunidad, como en muchas zonas de Alta Verapaz, los embarazos en adolescentes son frecuentes. Vivian entiende que el autocuidado va más allá de prevenir un embarazo: también implica protegerse de infecciones de transmisión sexual, como el VPH. Destaca que FunDoo funciona a través de WhatsApp, lo que lo hace accesible, cercano y comprensible para adolescentes como ella.
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes a nivel mundial. Según evidencia internacional, la mayoría de las personas sexualmente activas estarán expuestas al VPH en algún momento de su vida, muchas veces sin presentar síntomas.
El VPH está relacionado con la mayoría de los casos de cáncer cervicouterino, una enfermedad prevenible con información, vacunación y detección oportuna.
En Guatemala, la desinformación y las barreras culturales y lingüísticas siguen limitando el acceso de adolescentes a información oportuna y confiable sobre salud sexual y reproductiva.
Para Eliezer y Vivian, estos espacios participativos son fundamentales: les permiten informarse, expresarse y ser parte de la construcción de mensajes que responden a sus realidades, fortaleciendo su capacidad de tomar decisiones informadas.
FunDoo y UNICEF contribuyen a reducir la desinformación, derribar mitos y fortalecer el autocuidado, especialmente en contextos donde el acceso a información clara y culturalmente pertinente sigue siendo un desafío.
En Alta Verapaz, el acceso a información confiable no es solo un proceso educativo, sino una estrategia clave de protección y promoción de la salud adolescente. Cuando las y los adolescentes participan activamente en la construcción de contenidos desde sus propias experiencias y contextos, fortalecen su autonomía, desarrollan habilidades para la toma de decisiones informadas y contribuyen a romper ciclos de desinformación que limitan su bienestar, su salud integral y sus oportunidades de vida.