¿Qué es el trabajo infantil?
Millones de niños y niñas de todo el mundo se ven sometidos al trabajo infantil, y algunos se ven obligados a realizar trabajos peligrosos a través de la trata de personas.
Información general | Preguntas frecuentes | Datos | Nuestra respuesta
Las dificultades económicas afectan a millones de familias en todo el mundo y, en algunos lugares, pueden poner en riesgo la protección de los niños y niñas.
En 2024, cerca de 138 millones de niños y niñas se encontraban sometidos al trabajo infantil, y más de un tercio realizaba trabajos peligrosos que suponían un riesgo directo para su salud y su desarrollo.
Los niños y niñas pueden verse obligados a trabajar por diversos motivos. En la mayoría de los casos, el trabajo infantil se da en el seno de familias que se enfrentan a dificultades económicas o a situaciones de incertidumbre, ya sea debido a la pobreza, a la enfermedad repentina de un cuidador o cuidadora o a la pérdida de empleo del principal proveedor de ingresos de la familia.
Las consecuencias son devastadoras. El trabajo infantil puede provocar graves daños físicos y mentales, e incluso la muerte. Puede dar lugar a situaciones de esclavitud y de explotación sexual o económica. Además, prácticamente siempre, priva a los niños y niñas de acceso a la educación y a la atención médica, lo que limita el ejercicio de sus derechos fundamentales.
Los niños y niñas migrantes y refugiados (muchos de los cuales han tenido que desplazarse debido a situaciones de conflicto, desastre o pobreza) también corren el riesgo de verse obligados a trabajar e incluso de ser objeto de trata de personas, en especial cuando migran solos o siguen rutas irregulares con sus familias.
Los niños y niñas que son objeto de trata suelen sufrir actos de violencia, abusos y otras violaciones de los derechos humanos. Las niñas se encuentran muy expuestas a la explotación sexual, y los niños pueden ser explotados por grupos armados.
Apoya la labor de UNICEF para poner fin al trabajo infantil
¿Qué es el trabajo infantil?
El trabajo infantil se define como aquel que los niños y niñas son demasiado pequeños para realizar o que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, puede resultar peligroso. A diferencia de las actividades que contribuyen a su desarrollo (como colaborar en casa realizando pequeñas tareas domésticas o trabajar durante las vacaciones escolares), el trabajo infantil perjudica la salud, la seguridad o el desarrollo moral de los niños y niñas.
Cuando adopta sus formas más insidiosas, el trabajo infantil puede llegar a considerarse una forma de esclavitud o una práctica similar, como la venta y la trata de niños y niñas. En algunos lugares, los niños y niñas pueden ser reclutados por la fuerza para participar en conflictos armados, utilizados en la producción y el tráfico de drogas o inducidos a la prostitución.
¿Qué tipo de trabajo se considera peligroso?
Se considera trabajo peligroso aquel que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, puede dañar la salud, la seguridad o el desarrollo moral de los niños y niñas.
El trabajo peligroso incluye cualquier actividad que exponga a los niños y niñas a abusos físicos, emocionales o sexuales.
También comprende el trabajo que se realiza bajo tierra, bajo el agua, a alturas peligrosas o en espacios confinados, a menudo con maquinaria, equipos y herramientas peligrosas. Asimismo, puede realizarse en entornos poco saludables, donde los niños y niñas pueden quedar expuestos a sustancias o procesos nocivos, o a temperaturas o niveles de ruido extremos. Por último, es el que se realiza en condiciones especialmente difíciles, por ejemplo, durante muchas horas o por la noche.
¿El trabajo infantil es muy frecuente?
Hoy en día, el trabajo infantil sigue siendo un problema persistente en todo el mundo. Según las últimas estimaciones mundiales, unos 138 millones de niños y niñas se encontraban sometidos al trabajo infantil en 2024, y alrededor de 54 millones (es decir, más de un tercio) realizan trabajos peligrosos que suponen un riesgo directo para su salud y su seguridad.
El trabajo infantil es más frecuente en los países de ingreso bajo, pero más de la mitad de todos los casos de trabajo infantil se registran en países de ingreso mediano.
A escala mundial, el trabajo infantil también es más habitual en las zonas rurales, y la mayor parte se concentra en el sector agrícola.
¿Dónde se está reduciendo el trabajo infantil?
Los datos más recientes muestran que, desde 2020, la cifra de niños y niñas sometidos al trabajo infantil ha disminuido en más de 20 millones, lo que supone un cambio de tendencia respecto al alarmante repunte registrado entre 2016 y 2020. A pesar de esta tendencia positiva, el mundo no ha alcanzado el objetivo de erradicar el trabajo infantil antes de 2025. Por otra parte, las estimaciones mundiales ocultan grandes variaciones entre las regiones.
En Asia y el Pacífico, el trabajo infantil ha seguido una tendencia descendente desde 2020, tanto en porcentaje como en términos absolutos. En América Latina y el Caribe, se ha registrado un descenso en el número de niños y niñas afectados, mientras que la prevalencia del trabajo infantil se ha mantenido estable. África Subsahariana sigue concentrando la mayor carga de trabajo infantil, con casi dos terceras partes de todos los niños y niñas sometidos al trabajo infantil, es decir, unos 87 millones. Aunque la prevalencia ha descendido desde 2020, el número total de niños y niñas sometidos a esta práctica no ha cambiado, en un contexto marcado por el crecimiento demográfico, los conflictos actuales y emergentes, la pobreza extrema y la sobrecarga de los sistemas de protección social.
¿Los niños y las niñas se ven sometidos a tipos de trabajo infantil diferentes?
A escala mundial, el trabajo infantil es más frecuente entre los niños que entre las niñas en todos los grupos de edad. Los niños son más propensos que las niñas a trabajar en la construcción, la minería y la industria manufacturera, mientras que las niñas sometidas al trabajo infantil tienden a trabajar en el sector servicios, incluido el trabajo doméstico.
Entre los niños y niñas de 5 a 17 años, el trabajo infantil afecta al 9% de los niños, frente al 7% de las niñas. Esta diferencia es menor entre los niños más pequeños y se amplía con la edad.
Sin embargo, la definición de trabajo infantil no incluye las tareas domésticas realizadas en el propio hogar, cuya carga recae de manera desproporcionada sobre las niñas en la mayoría de las sociedades. Cuando la definición de trabajo infantil se amplía para incluir las tareas domésticas que ocupan 21 horas o más a la semana, la brecha de género se reduce.
¿Cuáles son las formas de trabajo infantil más habituales?
La mayor parte del trabajo infantil, tanto entre los niños como entre las niñas, sigue teniendo lugar en el sector agrícola. En todo el mundo, aproximadamente el 61% de los niños y niñas sometidos al trabajo infantil trabajan en granjas o en otras actividades agrícolas. La mayor parte de este trabajo se realiza como parte de las actividades de subsistencia familiar y en pequeñas explotaciones agrícolas. Los servicios, que incluyen el trabajo doméstico, el comercio a pequeña escala y otras actividades, representan otro 27% del trabajo infantil. La industria, que abarca la construcción, la industria manufacturera y la minería, representa el 13% restante.
El papel del trabajo infantil en la economía de un país varía según las regiones. En África Subsahariana, el trabajo infantil sigue estando mayoritariamente ligado a la agricultura. En Norte de África y Asia Occidental, es tan habitual que los niños y niñas vendan productos, limpien casas o realicen otras actividades en el sector servicios como que trabajen en granjas. Los servicios también predominan en América Latina y el Caribe, así como en Asia Oriental y Sudoriental. En Asia Central y Meridional, algo más del 25% de los niños y niñas sometidos al trabajo infantil trabajan en la industria (el doble de la media mundial), y una proporción similar trabaja en el sector servicios.
¿Cuáles son los principales riesgos asociados al trabajo infantil?
El trabajo infantil, independientemente de dónde o cómo se produzca, impide que los niños y niñas disfruten de sus derechos más fundamentales. Muchos de los niños y niñas que se ven obligados a trabajar pierden el acceso a la educación y a la atención médica, a menudo cuando más las necesitan.
En el sector agrícola, suelen estar expuestos a máquinas y productos químicos peligrosos y se ven obligados a realizar tareas extenuantes durante largos periodos y a temperaturas extremas.
En la minería, pueden verse obligados a trabajar en pozos subterráneos de gran profundidad, a transportar pesadas cargas de rocas y a utilizar productos químicos tóxicos para separar los minerales o los metales preciosos del mineral.
En el sector pesquero, pueden tener que afrontar largos periodos en el mar, lejos de sus familias y a merced de las inclemencias del tiempo.
En las calles, el tráfico y los gases de escape representan una amenaza para su salud y su seguridad, al igual que, en los casos extremos, el riesgo de verse involucrados en actividades ilícitas.
Estos son solo algunos de los peligros a los que pueden enfrentarse los niños y niñas que se ven empujados a trabajar. A esos peligros se añade el hecho de que el aislamiento que implican determinadas formas de trabajo infantil los expone a un riesgo considerable de sufrir abusos o ser objeto de trata de personas.
¿Por qué se produce el trabajo infantil?
Los motivos que empujan a trabajar a los niños y niñas son diversos. En la mayoría de los casos, el trabajo infantil se da en el seno de familias que se enfrentan a dificultades económicas o a situaciones de incertidumbre, ya sea debido a la pobreza, a la enfermedad repentina de un cuidador o cuidadora o a la pérdida de empleo del principal proveedor de ingresos de la familia.
Los niños y niñas migrantes y refugiados (muchos de los cuales han tenido que desplazarse debido a situaciones de conflicto, desastre o pobreza) también corren el riesgo de verse obligados a trabajar e incluso de ser objeto de trata de personas, en especial cuando migran solos o siguen rutas irregulares con sus familias.
¿El mundo avanza hacia la erradicación del trabajo infantil?
Desde el año 2000, el trabajo infantil se ha reducido casi a la mitad, al pasar de 246 millones a 138 millones de niños y niñas sometidos a esta práctica. Sin embargo, el ritmo de erradicación sigue siendo demasiado lento y no se ha alcanzado el objetivo mundial de poner fin al trabajo infantil que se había fijado para 2025.
Con el fin de acelerar el progreso, UNICEF y la OIT instan a los gobiernos a tomar las siguientes medidas:
- Invertir en medidas de protección social para los hogares vulnerables, incluidas redes de seguridad social como las prestaciones universales por hijos e hijas a cargo, para que las familias no recurran al trabajo infantil.
- Reforzar los sistemas de protección de la infancia para identificar a los niños y niñas en situación de riesgo, prevenir estas situaciones y darles respuesta, en especial a quienes se enfrentan a las peores formas de trabajo infantil.
- Brindar un acceso universal a una educación de calidad, especialmente en el medio rural y en zonas afectadas por crisis, para que todos los niños y niñas tengan la oportunidad de aprender.
- Garantizar un trabajo decente para las personas adultas y los y las jóvenes, incluido su derecho a organizarse y a defender sus intereses.
- Hacer cumplir las leyes y obligar a las empresas a rendir cuentas para poner fin a la explotación y proteger a los niños y las niñas en todas las cadenas de suministro.
¿Qué está haciendo UNICEF para poner fin al trabajo infantil?
UNICEF trabaja para prevenir y dar respuesta al trabajo infantil, sobre todo mediante el fortalecimiento del personal de servicios sociales. Los trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental en la identificación, prevención y gestión de los riesgos que pueden conducir al trabajo infantil. Nuestra labor permite desarrollar y apoyar al personal de servicios sociales para responder a posibles situaciones de trabajo infantil mediante la gestión de casos y servicios de protección social, entre ellos la identificación temprana, el registro y los servicios provisionales de rehabilitación y derivación.
UNICEF también se centra en reforzar las iniciativas educativas destinadas a los progenitores y las comunidades para abordar las normas sociales nocivas que perpetúan el trabajo infantil, además de colaborar con los gobiernos nacionales y locales para prevenir la violencia, la explotación y el abuso.
Junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), UNICEF contribuye recopilar datos que permiten dar visibilidad al trabajo infantil ante los responsables de la toma de decisiones. Esta labor complementa el trabajo que llevamos a cabo para fortalecer los sistemas de registro de nacimientos y lograr que todos los niños y niñas cuenten con certificados de nacimiento que acrediten que aún no tienen la edad legal para trabajar.
Por otra parte, los niños y niñas que dejan de estar sometidos al trabajo infantil deben poder regresar a la escuela o recibir capacitación en condiciones seguras. UNICEF promueve un mayor acceso a una educación de calidad y ofrece servicios sociales integrales para proteger a los niños y niñas y favorecer que permanezcan con sus familias.
Para combatir la trata de niños y niñas, trabajamos con aliados de las Naciones Unidas y la Unión Europea en iniciativas que abarcan 13 países de África, Asia, Europa Oriental y América Latina.