El preescolar de UNICEF

Pelayo Aseko y Nicolás Nvola, dos de los responsables de la implantación del preescolar en Guinea Ecuatorial en Guinea Ecuatorial, charlan con nosotros

Andreu Abuín
Don Pelayo Aseko Mba en la terraza donde nos encontramos
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Andreu Abuín

24 Septiembre 2018

Paso a recogerlos a la Delegación de Educación del Gobierno en Bata. Les propongo ir al paseo marítimo. Se lo piensan. Acabamos en la terraza de mi hotel desde donde vemos, mientras conversamos, la puesta del sol sobre el Atlántico Sur. Pelayo Aseko viene acompañado de su colega Nicolas Nvola. Los dos trabajan para el Gobierno de Guinea Ecuatorial. Los dos son auténticas enciclopedias sobre la historia de implantación del preescolar en el país. Ambos me muestran, sin tapujos, páginas llenas de éxitos, anhelos y algún que otro fracaso.

Guinea Ecuatorial se encuentra hoy en día a la cabeza de la educación preescolar en la región centroafricana. ¿Cómo empezó todo?

Pelayo Aseko: Hemos trabajado en el preescolar, con UNICEF, desde los 90. Sobre todo, en Malabo. Empezamos con un ciclo preliminar para preparar todas las actividades que después se desarrollarían en el terreno. Es a partir del 91 cuando empezamos a hacer cursos con aquellas personas que habíamos ido seleccionando en las diferentes comunidades.

Estas personas no gozaban de ninguna titulación. Íbamos seleccionando a mujeres casadas que supieran leer y escribir. Llegábamos a un poblado y hacíamos una evaluación preliminar a dos, tres mujeres. Las que aprobaban son las que bajaban a Bata para participar en el curso de preparación. Una vez acabado el curso, volvían a sus respectivos poblados, donde impartirían las clases. Todo esto con apoyo de UNICEF. Se llamaba preescolar no formal porque esto era antes de la ley de 2005 que reguló el funcionamiento del preescolar. ¡El preescolar de UNICEF, le decían!

Un cambio radical… La gente, ¿cómo se lo tomó?

Cuando comenzamos, encontramos muchísimas dificultades. Primero porque nadie creía en nuestra sociedad que un niño de uno a tres años debía ir a la escuela. Los niños se quedaban con los hermanitos en casa, mientras sus padres iban a sus tareas agrícolas.

Tampoco habría instalaciones adecuadas para acogerlos…

Claro. Cada poblado tenía que hacer una escuelita pequeña para acoger a los niños. Y asumir la paga. Completar, más que nada, lo que daba UNICEF. Por cada grupo de unos 30 niños, UNICEF daba una paga de 4.000 francos.

A parte de la paga, ¿qué más aportaba UNICEF?

UNICEF compró las motos de los coordinadores para que pudieran supervisar los centros. Éstos se encargaban de formar a las mujeres, ya que no eran maestras. El grupo de coordinadores era el grupo de maestros diplomados, preparados por el Gobierno, para orientar el trabajo pedagógico en las aulas.

Cada trimestre, a parte de la paga, el UNICEF supervisaba la actividad que realizaban los coordinadores y las promotoras. El UNICEF suministraba material didáctico como juguetes que compraba en Copenhague. También el combustible para el desplazamiento de los coordinadores, el incentivo para los coordinadores, los cursos de capacitación.

¿Para qué sirve el preescolar?

La implantación del preescolar en Guinea Ecuatorial surge de un problema que nace en la década de los 90. Al entrar en primaria, los niños no sabían leer ni hablar, ¡ni entender! español. Y entraban, ahí, con sobre edad. No había ni escuelas cercanas. El niño tenía que permanecer mucho tiempo en el hogar, esperando a tener más o menos 10 años para atravesar un tramo de uno o dos kilómetros.

En la década de los 90, el UNICEF fue protagonista de esta labor de recordarnos, de asesorarnos, de ayudarnos en este gran trabajo que es el de preparar al niño desde temprana edad. Ahora es importante porque ya no hay dificultad. En cualquier casa que puedas entrar, el niño te dice «buenos días». Habla en español. Entiende el español, aunque en su casa hablen fang, bubi o lo que sea.

Nicolás Nvola:  El primer vehículo de comunicación es la lengua. Si usted no entiende una lengua no es posible aprender nada en esa lengua.

Nicolás Nvola con su compañero Pelayo durante nuestra conversación
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Andreu Abuín
Nicolás Nvola con su compañero Pelayo durante nuestra conversación

¿Qué más?

PA: Ya no existe este problema de la sobre edad en los diferentes grados. Unos terminaban la primaria con 20 años. Con la llegada del preescolar, la mayoría termina la primaria entre los once, doce años. Precisamente, si entramos en las aulas universitarias encontramos que hay alumnos que apenas tienen 20 años. Están ahí los de 18, 19, los de 20. Esto ha mejorado. Años atrás, antes del advenimiento del preescolar, entraban en la universidad muchos con 25, con 30 años.

NN: También se ha mejorado en la oferta y la demanda. Es decir, todas las capas sociales, todas las comunidades, aun las más recónditas, tienen necesidad de centros preescolares. Y los crean. Incluso somos ejemplo para otros países del entorno.

Pero, no todo es positivo… Según un estudio de José Nguema Oyana, publicado en el año 2000, los niños que han cursado el preescolar, al llegar a primaria, pierden interés. ¿Cómo se come eso?

En algunos centros... Es verdad. Hay un problema de transición de preescolar a primaria porque cuando el niño con seis años que ha estado frente a una mujer durante esta primera etapa, cuando va a primaria se encuentra con un hombre riguroso, con disciplina… Es un clima diferente al de preescolar. Esto puede frenar al chico. Precisamente esta es la problemática de la educación actual, ¿eh? Estamos registrando un pequeño estancamiento en los primeros años de primaria.

¿Cómo solucionarlo?

En un primer momento pensamos que para que esta transición fuese eficaz, el niño que sale de preescolar debería encontrar el mismo ambiente en los tres primeros años. Es decir que, en los primeros tres años de preescolar, sean las mujeres las que se encarguen. No lo estamos consiguiendo.

Me habla usted mucho de niños… pero, ¿qué pasa con las niñas, en particular?

NN: Sí, sí… también estaba presente la igualdad de género. Porque la concepción tradicional del hombre guineano era que las mujeres servían para el casamiento y el hombre para el empleo. A partir del preescolar que implantó UNICEF se entendía que las niñas podían estudiar a partir de temprana edad. Es decir, hubo un nuevo razonamiento generacional de género, a partir de la implantación del preescolar. Incluso, ahora observamos que hay más matrículas de niñas que de chicos.

¿Qué se ha quedado por el camino?

El apoyo de UNICEF. A partir del 2000, UNICEF dejó definitivamente de ayudarnos.

Pero, la misión de UNICEF es poner en funcionamiento proyectos auto sostenibles...

NN: Sí, pero deberían continuar con la transferencia de conocimientos…

PA: Yo no creo que la sostenibilidad esté fallando por esto… Lo que ha pasado es que ha habido cambios drásticos a nivel institucional, digámoslo así. Porque después del trabajo UNICEF no hemos visto el apoyo total que debería asumir el Ministerio. Porque ahora, no tenéis motos. No tenéis como llegar a ninguna parte…

NN: ¡No tenemos movilidad!

PA: Ahora, en los centros existentes, hay un rendimiento bajo, porque las escuelas no tienen material a nivel de preescolar. Se ha reclutado gente sin preparación. No hay gente especializada. Si UNICEF, por ejemplo, pudiese hacer un análisis de situación del preescolar, encontraría que lo que teníamos en la década de los 90 y en la década de los 2000 ha caído en picado.

NN: Falta que UNICEF vuelva a apoyar seriamente. Porque UNICEF, si no ayuda al preescolar, el apoyo al niño flota. ¿Por qué? Porque cuando se apoyaba al prescolar, había una interrelación multisectorial. Por ejemplo, el Proyecto Ampliado de Vacunación se controlaba más en las escuelas preescolares. ¿La nutrición?, las coordinadoras de nutrición de UNICEF venían y hacíamos trabajos en común. Otro proyecto más: agua y saneamiento ambiental, venían y controlaban los pozos, las letrinas… Si UNICEF no se centra en los lugares donde los padres, la comunidad y los niños están, ¿dónde se centran?