UNICEF, una escuela de vida para Luis Hurtado Tachín
Conocido cariñosamente como "El Chino", fue, durante casi tres décadas, una figura clave en los esfuerzos de UNICEF por mejorar las condiciones de vida de las infancias y adolescencias en Cuba
Luis Hurtado Tachín, conocido cariñosamente como "El Chino", fue, durante casi tres décadas, una figura clave en los esfuerzos de UNICEF por mejorar las condiciones de vida de las infancias y adolescencias en Cuba. Su trayectoria estuvo marcada por el compromiso, el esfuerzo y la satisfacción de ver cómo su trabajo dejó una huella en miles de vidas.
De los recursos hidráulicos a UNICEF: el comienzo de una nueva misión
En octubre de 1997, Tachín comenzó su camino en UNICEF, tras haber trabajado en la Dirección de acueductos y alcantarillado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. “Comencé aquí como lo mismo que soy ahora: asistente de suministro”, recuerda.
A lo largo de sus casi tres décadas ininterrumpidas de labor en UNICEF, Tachín apoyó decenas de proyectos. Entre los que no olvida estuvo la finalización del acueducto rural en Jicotea, en Santiago de Cuba, un proyecto que cambió la vida de los residentes de esa localidad. "Ver la gratitud de las personas, que por fin podían tener agua en sus casas, fue una de las experiencias más satisfactorias que he vivido", comenta.
Otra experiencia inolvidable fue su participación en el montaje de la planta desalinizadora en Punta de Maisí, en la provincia de Guantánamo. “El agua había que trasladarla desde muy lejos y era de baja calidad, a veces salobre. Nosotros participamos en la compra de la planta, con financiamiento de Rusia y luego estuve en su inauguración. Esa planta le cambió la vida a la gente de Maisí”, confiesa.
Durante sus años en UNICEF, también estuvo muy involucrado en el apoyo a la rehabilitación de círculos infantiles y escuelas afectadas por fenómenos climáticos o que necesitaban mejoras urgentes. "Es muy satisfactorio ver cómo un círculo infantil que estaba casi en ruinas se transforma en un lugar más digno para niñas y niños", asegura.
Su trabajo en estas instituciones fue mucho más que la simple gestión de recursos materiales. Tachín monitoreaba de cerca cada detalle, asegurándose de que los insumos llegaran a tiempo. Entre sus recuerdos más preciados menciona su participación en la dotación de recursos para una escuela de niñas y niños en situaciones de discapacidades visuales y auditivas en Santiago de Cuba. "Llegar a esa escuela con herramientas que facilitaban el aprendizaje de los niños fue una experiencia que me marcó profundamente", señala.
El desafío de la pandemia
La pandemia de COVID-19 trajo consigo un enorme reto para Tachín. Durante dos años, trabajó desde su casa. En ese período difícil gestionó los envíos de suministros médicos y aseguró que los contratos siguieran su curso, incluso en los momentos más complejos. "Hubo noches en las que trabajé hasta la madrugada", recuerda, aludiendo a la presión que implicaba coordinar los embarques y la entrega de suministros médicos en medio de la crisis sanitaria global.
La familia, su pilar fundamental
En este camino de casi 30 años, la familia de Tachín ha sido su gran apoyo. "Mis hijos nacieron y crecieron en UNICEF", comenta con una sonrisa. Sus hijos, que en muchísimas ocasiones lo acompañaron a la oficina, fueron testigos del esfuerzo y la dedicación que su padre ponía en cada proyecto. Ambos terminaron su carrera universitaria, Luis Daniel se graduó, al igual que su padre, como ingeniero eléctrico; mientras que Daniela es licenciada en idioma Inglés.
"Mi esposa Gisela siempre estuvo ahí, incluso en los días más difíciles", añade, reconociendo el sacrificio que también hizo su familia para que él pudiera dedicarse plenamente a su labor.
UNICEF, una escuela de vida
Para Tachín, trabajar en UNICEF fue una escuela. "He aprendido de todo", asegura con orgullo. Desde la logística de los suministros hasta el manejo de equipos médicos y vacunas, su conocimiento y experiencia abarcan una amplia gama de áreas. Este aprendizaje, asegura, es uno de los legados que más aprecia de su tiempo en la organización. "Uno siempre vive de los buenos recuerdos", comenta con nostalgia, destacando que, a pesar de los momentos difíciles, siempre se quedará con las experiencias positivas.
Un legado de servicio a las infancias y adolescencias en Cuba
Tras tantos años de servicio, Luis Hurtado Tachín se retira con el orgullo de haber dedicado su vida al bienestar de las infancias y adolescencias en Cuba. "27 años es una vida", dice con emoción, mientras reflexiona sobre su carrera. Ahora se prepara para dedicar más tiempo a su familia, pero su legado en UNICEF y en las comunidades que ayudó a transformar perdurará.