El Proyecto Delta, una opción para niñas y niños

Entrevista con el matemático Fernando Rodríguez, como parte de la serie 35 voces por las infancias en Cuba

Lisandra Ronquillo
Fernando Rodríguez convierte la matemática en juego, humor y curiosidad, creando un espacio donde niñas y niños descubren que aprender ciencia también puede ser divertido
Cortesía del entrevistado
03 Diciembre 2025

El humor es una de las mejores herramientas para aprender sobre ciencia y tecnología, sobre todo en edades tempranas cuando a veces se les llega a tener fobia. En ello es un brillante malabarista Fernando Rodríguez, profesor de Matemática. En su Proyecto Delta, los niños y niñas friquis, nerds y geeks, encuentran un espacio donde se juntan fantasía, diversión y números.

Para Fernando Rodríguez la matemática permite describir, modelar y analizar los movimientos de los malabares. El profesor de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana (MATCOM), lo dice con la misma naturalidad que lanza objetos al aire y los mantiene volando sobre sus manos, como en un espectáculo circense. No es una cuestión de magia, como muchos pensamos de niños, sino una ecuación manifestándose a través de pelotas, bolos, aros o cualquier otro artilugio.

«Todo empezó en la década de 1980 cuando tres grupos de matemáticos en tres lugares diferentes del mundo se dieron cuenta de que los movimientos de los malabares se pueden describir mediante secuencias de números, de forma que 3, 51 y 441 son movimientos de malabares. Igual que un músico puede leer una partitura, los malabaristas pueden leer secuencias de números y convertirlas en movimientos malabarísticos. Desde entonces, han aparecido decenas de artículos vinculando distintas ramas de las matemáticas, la física y la computación con los malabares. Existen trabajos de teoría de números, combinatoria, álgebra abstracta, teoría de nudos, teoría de grafos, probabilidades y estadística, y optimización», explica.

Antes de fundar junto a otros amigos el proyecto Delta, que combina el humor con la ciencia, la tecnología y las matemáticas, Fernando, el universitario, fue malabarista en las peñas de MATCOM y luego humorista del grupo Misión Imposible, junto a Luis Silva (Pánfilo), Antonio Berazaín, Jorge Bacallao, David Sánchez y otros estudiantes.

Además del análisis numérico, la solución de problemas de optimización y la enseñanza de las matemáticas, a Fernando Rodríguez le fascina hacer reír a «especímenes» como él. No importa si el espectáculo sucede en el cine 23 y 12, La Rampa, el Riviera o se graba en el estudio de televisión de Canal Habana, dónde se transmiten Universo Delta y De lo habitual y lo insólito.

Cuando conversamos por primera vez en el Alma Mater, le pregunté por las infancias friquis, nerds y geeks. «Los niños son naturalmente curiosos y siempre quieren saber los porqués, eso es ciencia. Tenemos dos opciones: alentamos a ese niño y lo convertimos en científico o tronchamos ese estado natural y perdemos posibles mejoras para la ciencia y la tecnología», respondió. 

En el Proyecto Delta, números, malabares y risas se combinan para despertar la imaginación y el pensamiento crítico desde la infancia
Cortesía del entrevistado En el Proyecto Delta, números, malabares y risas se combinan para despertar la imaginación y el pensamiento crítico desde la infancia

La letra Delta denota diferencia o variación, ¿por qué crear un proyecto que marca la diferencia entre lo insólito y lo cotidiano?

Aquí la respuesta es más sencilla que épica: simplemente pasó. En algún momento (alrededor de 2010), un grupo de profesores y estudiantes nos quedamos encargados de organizar las peñas culturales de la Facultad de Matemática y Computación, y decidimos empezar por temas que dominábamos bien: matemática y computación. Además, como estaba dirigido al público de esa facultad, era una opción perfectamente válida. Y así comenzamos a hacer peñas (casi espectáculos) con elementos de las ciencias exactas y el público lo asimilaba muy bien, al igual que los invitados, que en aquel momento eran fundamentalmente humoristas. Incluso participaban parejas de estudiantes y profesores de la Facultad, que no estaban relacionadas con la matemática y la computación, y también lo disfrutaban.

En algún momento alguien nos sugirió hacer esos espectáculos para un público más amplio. Ahí fue que decidimos cambiar de sede y hacerlos para un público más diverso. Escogimos hablar de temas cotidianos con un enfoque «insólito» (para el resto de las personas), y el enfoque insólito era desde la matemática y la computación.

¿El proceso creativo de los matemáticos se parece al de los humoristas?

Esa pregunta amerita una respuesta larga. Primero les comentaré lo que se ha escrito al respecto, y después mi experiencia personal. Existen varios artículos, libros y trabajos que hablan de la relación entre la matemática y el humor. Hay un libro (de 1980) que se llama Mathematics and Humor y aborda precisamente ese tema, desde la perspectiva del autor.

Por otro lado, existen libros «de texto» sobre cómo crear humor, en cualquier formato. Uno de esos libros se llama Secrets of the comedy writers y es un libro muy práctico con ejercicios y técnicas para generar humor sobre cualquier tema.

Cuando leí el libro me llamó la atención que muchos de los ejercicios y técnicas que presentaban ahí, ya los tenía incorporado de mi formación matemática, porque son herramientas muy similares a la que usan los matemáticos y científicos de la computación al enfrentarnos a los problemas.

Por ejemplo, una de las técnicas (de humor) es seleccionar una situación cualquiera y llevarla a todos los extremos posibles. Cuando haces eso, de 10 o 20 formas distintas, aparecen situaciones simpáticas. Por otro lado, cuando un matemático crea una definición o un programador crea un programa, en los dos casos tienes que llevarlo a todos los extremos posibles para garantizar que lo que hiciste esté correcto y no tenga ningún error. Y eso los estudiantes de matemática y computación tienen que hacerlo constantemente durante sus años de carrera.

Algo similar ocurre con muchas de las técnicas de creación de humor. Por ejemplo, uno de los mecanismos del humor es el absurdo y consiste en crear situaciones tan absurdas como sea posible… y hay una técnica de demostración matemática (vital) que se llama «reducción al absurdo». Así que se podrán imaginar.

El humor como puente: una herramienta para acercar la ciencia a las infancias friquis, nerds y geeks, respetando sus intereses y talentos
Cortesía del entrevistado El humor como puente: una herramienta para acercar la ciencia a las infancias friquis, nerds y geeks, respetando sus intereses y talentos
Para Fernando Rodríguez, el humor no es un adorno: es una herramienta pedagógica que abre puertas al pensamiento científico desde edades tempranas
Cortesía del entrevistado Para Fernando Rodríguez, el humor no es un adorno: es una herramienta pedagógica que abre puertas al pensamiento científico desde edades tempranas

Durante los espectáculos del proyecto Delta, el público es tan protagonista como los realizadores y conductores. ¿Por qué es importante la interactividad?

Estamos totalmente convencidos de que dos cabezas piensan más que una, y de su generalización: muchas cabezas piensan más que unas pocas. El público del Proyecto Delta es muy creativo y original. Por lo tanto, un espectáculo en el que se usa la creatividad y la imaginación de 100 o 200 personas debe quedar mucho mejor que si solo usamos la de los cinco gaticos organizadores del Proyecto, sin importar cuán creativos y originales sean los gaticos. Además, eso permite un nivel grande de «reusabilidad» a los espectáculos. Puedes ir varias veces y siempre habrá algo distinto, gracias al público.

Si mira al pasado y observa al niño que fue, ¿dónde encontró “especímenes” como usted? ¿Ya le fascinaban las matemáticas?

Creo que tuve la suerte de encontrar a los «especímenes» en los mismos lugares en los que estuve. Por ejemplo, recuerdo que en la secundaria los encontré que le dedicaban mucho tiempo a los videojuegos y otros a los que les llamaba la atención las aventuras, la fantasía y la ciencia ficción.

En el preuniversitario (donde los videojuegos no eran tan populares, al menos entre las personas que yo conocía) encontré gente con intereses en determinados tipos de música, en actividades físicas «interesantes» como judo, yoga, taichí y acrobacia, y un poquito en las ciencias en general: física, matemática y computación.

Yo no diría que me fascinaban desde aquel entonces… solo me atrevería a decir que se me daban bien y disfrutaba hacer las tareas y los ejercicios del libro, pero nada excepcional… solo los más o menos fáciles, los difíciles no, porque estaban difíciles.

¿Por qué son importantes los espacios de humor especializados para el desarrollo de las infancias friquis, nerds y geeks?

Más allá de que es importante desde el punto de vista del respeto a los intereses y las inclinaciones de cada cual, creo que el humor friqui, nerd y geek tiene un público muy bueno, en el sentido de que tienes la garantía de que todas las referencias las puede entender sin problemas. Por lo general la cultura «nerd y friqui» tiene muy buenos ejemplos de personajes y situaciones que vale la pena imitar y seguir. El humor en ese sentido pudiera servir para reafirmar esos ejemplos. Además de que puede ser un excelente espacio para que esas infancias encuentren a otros «especímenes» como ellos.

¿Qué panorama observa en las infancias y juventudes friquis, nerds y geeks en nuestro país?

Yo creo que las personas con este tipo de intereses tenemos la característica de ser bastante proactivas, en el sentido de crear espacios para expresar y disfrutar estos intereses, y algo así es lo que he notado, sobre todo, en los últimos tiempos. Hay muchos proyectos dedicados a temas friquis como eventos sobre Tolkien, Harry Potter, fantasía y ciencia ficción en general, videojuegos, juegos de mesa, etc.

Quizás falten espacios para que sus intereses sean un poco más orientados a la ciencia y la tecnología, a saber más de física, profundizar en la matemática, la robótica. Aunque hay espacios dedicados a estos temas (escuelas de verano de física, cursos de robótica para niños, etc.), me parece que no son tan populares ni conocidos como los relacionados con el mundo del arte y la literatura.

Supongo que tenga que ver con los intereses. Por lo general, los eventos dedicados a la parte artístico-literaria de la cultura friqui pueden tener cierto tipo de beneficios económicos para los organizadores. No creo que en el caso de las actividades relacionadas con la cultura científica ocurra igual, y muchas veces se hacen solo por la convicción y el compromiso de los organizadores. Quizás deberíamos pensar estratégicamente en esto.

¿Cómo el humor hace las ciencias más asequibles?

Uno de los mayores problemas de las ciencias es que los niños y jóvenes les hacen rechazo desde edades muy tempranas, en algunos casos llegando a convertirse en fobias, muy difíciles de superar en la vida adulta.

Hay una frase que me gusta mucho: cuesta mucho trabajo molestarse con algo que te haya hecho reír. Si las personas pueden reír con elementos de ciencia, es más difícil hacerle rechazo.

Por otro lado, el humor puede servir como medidor de cuán buena o mala ha sido una clase o un encuentro. Un chiste, un meme o una frase ingeniosa al final de una clase, puede servir de medidor de cuántas personas se apropiaron del contenido: si el chiste/meme/frase ingeniosa está relacionada con el contenido de la clase, la cantidad de personas que al menos sonrían da una idea de cuántos entendieron eso.

Pero quizás lo más importante es que el humor tiene efectos positivos sobre el cuerpo y sobre el cerebro: después de reír puede ser más fácil entender, crear, procesar información. 

¿De qué forma la televisión y las redes sociales también lo acercan a otros públicos?

Cada medio tiene sus propios códigos y sus públicos, cada uno lleva un tratamiento distinto. Por ejemplo, en las secciones semanales del programa televisivo Hola Habana, como está dedicado a un público mucho mayor que el que asiste al teatro, las referencias que se pueden usar son diferentes. Por ejemplo, no hay prácticamente referencias a la fantasía y la ciencia ficción, y las aplicaciones que se presentan están más relacionadas con la vida cotidiana de las personas.

Otra variante de televisión es el programa Universo Delta, de 12 minutos, dedicado a la combinación de matemática con humor, y en la segunda temporada que salió este año, también se incluyen elementos de creatividad. Aquí el público es más amplio (no solo personas mayores) pero, aun así, evitamos las referencias demasiado frikis por la amplitud del público.

En el teatro sí hacemos énfasis en elementos de la cultura popular, porque ahí asumimos que la mayoría de las personas que asisten tienen conocimientos de esa cultura, y las que no, pues los pueden adquirir. La televisión entra en tu casa y por tanto debe respetar tus referencias, pero en el teatro tú viniste hasta aquí, así que te toca matemática, ciencia, humor y cultura pop/friqui por la cabeza.

¿Cuáles son sus consejos para motivar la ciencia como vocación?

Lo más importante sería no hacer la ciencia difícil por gusto. Muchas veces los contenidos de ciencia se presentan como algo complejo, cuando en realidad no lo son tanto si se presentan con la explicación o el enfoque apropiados.

Lo segundo sería mantener vivas la curiosidad y el espíritu juguetón y preguntón de los niños y jóvenes. Diría que es mucho más valioso el tiempo dedicado a responder una pregunta interesante, que el dedicado a hablar del contenido de la clase (que muchas veces no le importa a nadie).

Y lo tercero sería acercar el contenido que se está presentando a los intereses y la realidad de los estudiantes, que con la cultura friqui es muy fácil hacerlo, y si no, ahí están todos los artículos «serios», publicados sobre la economía de La guerra de las galaxias, el clima de la tierra media de Tolkien o la afinidad de distintos tipos de especialidades de medicina con las casas de Harry Potter.

Para casi cualquier tema de ciencia que quieras hablar existe contenido «friqui» con el que lo puedes vincular, y si no existiera… siempre puedes hablar con Chatgpt (o alguno de sus primos) para que te ayude a vincular «lo que sea» con «cualquier otra cosa que sea».