Proteger la infancia de forma respetuosa

La destacada docente e investigadora Roxanne Castellanos lidera el proyecto Crianza Respetuosa, de la Facultad de Psicología, con el apoyo de UNICEF Cuba

Rodolfo Romero
La psicóloga Roxanne Castellanos lidera el proyecto Crianza Respetuosa, de la Facultad de Psicología y la Sociedad Cubana de Psicología, con el apoyo de UNICEF
Cortesía de la psicóloga Susana Díaz
19 Diciembre 2024

Aún no sabemos si fue por su profesión, o porque su nombre es poco común, o tal vez fueron las palabras “crianza respetuosa” las que llamaron rápidamente su atención. Lo cierto es que cuando le propusimos a un grupo de adolescentes elaborar preguntas para una posible entrevista con la psicóloga cubana Roxanne Castellanos, escribieron de un tirón en un papelógrafo varias e interesantes interrogantes.

Tal es así que desistimos prácticamente de nuestro rol de periodistas, y decidimos ser, a lo sumo, meros tramitadores entre los adolescentes y esta destacada docente e investigadora, apasionada de la Psicología y quien, en los últimos años, ha liderado un proyecto tan importante como lo es Crianza Respetuosa, de la Facultad de Psicología y la Sociedad Cubana de Psicología, con el apoyo de UNICEF. Sin mediar más introducciones, les proponemos disfrutar de esta conversación. 

Adolescentes preguntan a Roxanne Castellanos
Adolescentes preguntan a Roxanne Castellanos

¿Cómo es la Psicología?

Para mí es un universo apasionante. Desde que era adolescente tenía muy claro que quería ser psicóloga y específicamente una psicóloga que trabajara en la ayuda a niños, niñas y adolescentes.

Lo digo así porque en aquel momento no tenía claro cómo se denominaban las áreas de trabajo de la Psicología, ni sabía cuáles eran exactamente. Siempre tuve claro que me gusta esa que es —por cierto, lo supe después— la más tradicional de las psicologías, esa parte de la ciencia que se dedicó a conocer cómo funciona la psiquis humana para poder, a través de ese conocimiento, apoyar el desarrollo de los seres humanos y en especial de quienes más necesiten ese apoyo.

Es una puerta de entrada para poder hacer que las personas se sientan bien, funcionen mejor y sean más felices. Por tanto, para mí es fundamental trabajar en este campo y que nuestra sociedad tome cada vez más en cuenta este asunto porque de eso depende mucho la felicidad y el futuro de nuestra sociedad.

¿Cómo iniciaste en la Psicología? 

Desde los inicios de la carrera empecé a inclinarme más por todo lo que tuviera que ver con el universo del mundo infantil, sobre todo cuando comenzamos las asignaturas de la disciplina Psicología Clínica. No es lo mismo cuando hay que atender a un adulto, que cuando hay que atender a un niño, niña o adolescente, y esa es la que yo escogí porque es la que siempre me ha gustado.

Ese interés empezó estando en la carrera, y ya después de graduada comencé a formarme con mi tutora de licenciatura, la doctora Aurora García, aprendiendo de ella en sus consultas. Me vinculé a la Psicología Clínica y a las investigaciones en ese ámbito desde 2001, cuando me gradué. Así que llevo más de 20 años ejerciendo en esta rama de la Psicología. 

Proyecto Crianza respetuosa
Miembros del proyecto Crianza respetuosa

¿Cómo y cuándo inició su proyecto?

El proyecto Crianza Respetuosa tiene su antecedente en los llamados psicogrupos de WhatsApp que se originaron en el contexto de la pandemia por Covid-19, donde un voluntariado de la Sociedad Cubana de Psicología y otras tantas instituciones que se sumaron, conformamos estos equipos para ayudar a distintas poblaciones en ese difícil contexto que fue la pandemia. 

Específicamente nosotros comenzamos a trabajar con los cuidadores, es decir, con las familias que tenían niños, niñas y adolescentes y precisaban de orientación sobre cómo poder lidiar con el hecho de que los niños, niñas y adolescentes —que son justamente los que más necesitan de esa vida organizada— tuvieran que hacerlo todo diferente y quedarse a tiempo completo en casa. Eso duró casi dos años y fue un periodo complicado para todos, pero en especial para ellos, por lo importante que les resulta estar afuera y hacer sus rutinas.

Ese fue el antecedente que nos mostró que los cuidadores tenían muchas ganas de seguir siendo acompañados profesionalmente para conocer más acerca de cómo criar mejor, cómo respetar más a los niños en la medida en que los van educando, cómo entenderlos. Es decir, hubo una serie de demandas y nos pidieron explícitamente que no dejáramos de funcionar como proyecto de acompañamiento a la familia cuando cesara la pandemia. De ahí entonces fue que hicimos el tránsito, comenzamos a funcionar desde 2021 ya formalmente con esa denominación y nos mudamos de WhatsApp a Telegram porque es una plataforma más hospitalaria para este tipo de trabajo.

UNICEF Cuba apoya al proyecto Crianza respetuosa
Crianza respetuosa es un concepto relativamente moderno para toda aquella persona que está en contacto con niños, niñas y adolescentes, desde una función de cuidador, de educador, ya sea en la familia como en la escuela, y todo aquel que interactúa sistemáticamente con infantes y adolescentes

¿Y qué es la crianza respetuosa?

Crianza respetuosa es un concepto relativamente moderno para toda aquella persona que está en contacto con niños, niñas y adolescentes, desde una función de cuidador, de educador, ya sea en la familia como en la escuela, y todo aquel que interactúa sistemáticamente con infantes y adolescentes. Es la mejor manera de que crezcan siendo bien conducidos, que aprendan y aprovechen esos aprendizajes, que se desarrollen de un modo saludable y se conviertan en adultos sanos mentalmente, que puedan lidiar con las adversidades de la vida, logrando resolver los problemas con éxito, y recuperar los estados de felicidad cuando la vida les plantee alguna dificultad. Poco a poco toda la sociedad tendrá que ponerse al día con esta propuesta.

Una crianza respetuosa posibilita que se siga haciendo lo mismo que los adultos hemos hecho toda la vida en relación con los cuidados de los niños, pero de una manera que les dé participación mientras crecen. Esto implica tomarlos en cuenta, ver cómo ellos vivencian todo lo que hacemos como cuidadores, que les preguntemos más, que conversemos más con ellos, que les expliquemos las cosas, que en lugar de regañarlos nos cercioremos primero de cuál es la causa de eso que hizo mal, que los ayudemos a pensar, a reflexionar y, en definitiva, a aprender, que es una de las cosas más importantes en esa etapa de la vida.

Todo esto se logrará en la medida en que las personas quieran prepararse para tratar de otra manera a los niños y los adolescentes. Eso es crianza respetuosa y tiene la premisa de que cualquier ser humano que es respetado colabora muchísimo más en los procesos de educación. Si ese respeto va acompañado de afecto, es una fórmula mágica para que las cosas vayan bien y exista un mejor disfrute en esa relación de adultos y niños. 

¿Qué casos te han impactado más?

Los que más me impresionan son justamente aquellos en los que las personas más queridas por los niños, los maltratan mucho y les hacen daño. El trabajo ahí consiste en hacerles entender que esa persona que tanto ellos quieren, y que debería ser quien más los quisiera, no merece ese cariño. Hay que enseñarlos entonces a desprenderse, a elaborar todo eso, y a hacer rupturas, a veces difíciles. Estoy hablando de situaciones realmente muy graves, de abusos y maltratos de adultos sobre niños, niñas y adolescentes.

El que más recuerdo, el que más se me quedó, fue el de una niña que tuve que atender en una situación de ese tipo —y tenía la edad de mi hija, cuatro años—. Quizás también fue por eso: esa combinación de la profesión con mi condición de madre. Ver una niña tan maltratada por su mamá, y de la manera tan terrible que lo hizo, que la dañó mucho físicamente y psicológicamente, eso fue lo que más me conmovió. También es el tipo de situaciones que me da la energía y la fuerza para entender la gran necesidad que tienen estos niños de recuperarse y de tener un buen futuro, porque lo merecen mucho. Y en eso trabajo, en la protección de niños, niñas y adolescentes a través de las herramientas que me ofrece mi profesión.