Mídete y el Proyecto Escaramujo: juntos por la no violencia

UNICEF Cuba apoya el evento académico Adolescer, una de las iniciativas del Proyecto Escaramujo, que cada año invita a la reflexión y el intercambio de saberes y experiencias sobre el trabajo con y para las adolescencias

Meylén Borroto Eng
Escaramujo surgió como un proyecto educomunicativo en las aulas universitarias hace 14 años
UNICEF Cuba
13 Agosto 2024

Mídete es la primera estrategia de cambio social y de comportamiento que se implementa en Cuba para abordar la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes. Cuestionar prácticas y concepciones que normalizan las violencias en la niñez y adolescencia ha estado en su centro de atención.

Las escuelas, las comunidades, las familias y las redes sociales han sido escenarios habituales para alcanzar a las personas a cargo de la crianza y la educación de niñas, niños y adolescentes, pero, sobre todo, para dialogar con los propios niños, niñas y adolescentes sobre el uso responsable de las redes sociales, la prevención de la violencia de género y del abuso sexual infantil.

Acercarles esta conversación e invitarles a identificar las señales de la violencia en sus entornos para transformar esas realidades, ha sido uno de los empeños de Mídete. En su ruta han estado las escuelas de oficios, centros vocacionales donde el Ministerio de Educación junto a UNICEF Cuba desarrolla la estrategia “Utilidad para la vida”, para promover mejores oportunidades formativas y competencia para la vida y el empleo entre sus estudiantes. 

La escuela de oficios “Boris Luis Santa Coloma”, en el municipio Diez de Octubre, en La Habana, abrió sus puertas a un proceso que involucró a un grupo de 17 adolescentes de ambos sexos durante seis sesiones de talleres

La escuela de oficios “Boris Luis Santa Coloma”, en el municipio Diez de Octubre, en La Habana, abrió sus puertas a un proceso que involucró a un grupo de 17 adolescentes de ambos sexos durante seis sesiones de talleres, entre abril y mayo del 2024. Esta convocatoria que invitó a “medir” imaginarios, conocimientos y prácticas sobre la violencia de género, fue parte de un ejercicio académico, una tesis de licenciatura en Comunicación Social, basada en una propuesta metodológica de Educomunicación, que tuvo la colaboración del Proyecto Escaramujo de la Universidad de La Habana.

Escaramujo surgió como un proyecto educomunicativo en las aulas universitarias hace 14 años. Sus contribuciones a favor del desarrollo psicosocial de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad en Cuba han quedado registradas en artículos académicos, tesis de grado y posgrado; pero, sobre todo, en las experiencias atesoradas por sus protagonistas: jóvenes universitarios y niñas, niños y adolescentes, que han crecido juntos a la par del proyecto. UNICEF Cuba apoya el evento académico Adolescer, una de las iniciativas de Escaramujo, que cada año invita a la reflexión y el intercambio de saberes y experiencias sobre el trabajo con y para las adolescencias. 

Cuando se mira la violencia de género de cerca

La violencia de género es un fenómeno complejo, con disímiles manifestaciones y un arraigado sustento sociocultural, lo que en ocasiones tiene un efecto de “cortina de humo “, que dificulta visibilizar la problemática y actuar sobre ella. Adentrarse en este tema y hacerlo junto a adolescentes, es un gran desafío, pero al mismo tiempo, un acierto.

Uno de los saldos positivos de esta experiencia fue el análisis crítico de los estereotipos de género. Inicialmente, la mayoría planteó “no haber sufrido por ellos”, sin embargo, luego compartieron testimonios que evidencian la persistencia e impacto de estos constructos sociales en sus vidas. Por ejemplo, una adolescente que practica levantamiento de pesas contó haber sido objeto de críticas porque “ese deporte no es para niñas”. También reflexionaron sobre frases ancladas a estereotipos de género como “las mujeres hablan mucho más que los hombres” o “los hombres se enamoran de lo que ven y las mujeres de lo que escuchan”.

En los intercambios se logró un espacio seguro y de confianza para relatar experiencias personales y otras que han conocido a través de personas cercanas. Uno de los participantes mencionó la historia de su hermana, a quien su expareja amenazó con compartir fotos íntimas suyas. Además, varias adolescentes reconocieron haber sentido miedo en múltiples ocasiones debido al acoso callejero.

El desarrollo de esta experiencia dejó aprendizajes, tanto para el grupo de adolescentes de la escuela de oficios como para el equipo coordinador

El desarrollo de esta experiencia dejó aprendizajes, tanto para el grupo de adolescentes de la escuela de oficios como para el equipo coordinador, integrado por estudiantes de la Universidad de La Habana:

  • La importancia de ayudar y acompañar a las víctimas de violencia de género. En palabras de un adolescente protagonista de este proceso: “las víctimas deben recibir ayuda inmediata porque es algo que no puede esperar”.
  • El derecho de todas las personas a recibir un trato digno y respetuoso, sin que los estereotipos de género les impongan barreras y limiten su desarrollo. Otro participante lo sintetizó así: “Lo más importante es la felicidad más allá del sexo”.
  • La utilidad de iniciativas como Mídete para conocer sobre el tema, recibir orientación, prevenir y actuar ante la violencia que les afecta y sumarse a la lucha a favor de una vida libre de violencias.
  • La influencia del lenguaje como expresión de concepciones y visiones sobre la realidad y los derechos de las personas. De ahí la necesidad de hacer un uso más cuidadoso de lo que se dice, porque las expresiones y el tono empleado, pueden perpetuar las violencias o, por el contrario, cuestionar y transformar estereotipos, normas sociales y de género y mostrar un cambio por la igualdad y no discriminación.

De espectadores a protagonistas

Desde el inicio hasta el final de esta experiencia educomunicativa los y las adolescentes fueron protagonistas. Poco a poco perdieron la timidez y dejaron atrás el rol de espectadores para proponer de manera creativa mensajes que interpelen a otros adolescentes, incorporando los conocimientos adquiridos. Al mismo tiempo, trabajaron en equipo, jugaron con sus propios cuerpos para trasmitir ideas y propusieron frases conectadas con la narrativa de Mídete, que que conformaron una serie fotográfica.

Como resultado no solo se logró un mayor grado de implicación y sensibilización de los participantes con estos temas, sino también que definieran cuál es su “talla sin violencias”. Un conjunto de carteles con las imágenes y textos propuestos por este grupo de adolescentes formará parte de la ambientación de su propia escuela. Con ello no solo se mostrará la experiencia vivida, sino que seguro lograrán inspirar a otros estudiantes para que convivan sin violencias, como invita Mídete. 

A la propuesta comunicativa le acompaña un informe de investigación que permitió mostrar a las escuelas de oficios como escenarios prometedores para el desarrollo de experiencias investigativas en el entorno universitario. El estudio demostró que allí es posible abogar por la construcción colectiva de conocimientos y el empoderamiento de los estudiantes, a la vez que se fortalecen sus competencias infocomunicativas.

Además, este proceso cumplió un sueño del equipo del Proyecto Escaramujo: llegar a las escuelas de oficio, lo que contribuiría a ampliar el espectro de su labor a favor de las infancias y adolescencias. 

Detente, no sabes cómo terminará
Postales resultantes de los talleres realizados en la escuela de oficios “Boris Luis Santa Coloma”, en el municipio Diez de Octubre, en La Habana, donde participaron 17 adolescentes de ambos sexos.
Nos une la alegría, esa es nuestra talla sin violencia
Cortar la violencia es nuestra talla
Llamar a la calma, esa es mi talla
Podemos usar una talla sin violencia
Poner un pare a la violencia, esa es mi talla