“En hospitales, albergues o escuelas, no puede faltar agua ni jabón"
Vivencias del jefe de WASH de UNICEF durante la pandemia de COVID-19 desde Táchira y Apure, estados fronterizos entre Venezuela y Colombia.
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Junio, 2020. Venezuela. - La pandemia por COVID-19 nos sorprendió como sociedad globalizada; pues además de desafiar a los servicios de salud, nos desafía como seres sociales, nos hace echar de menos un abrazo, nos enseña a comunicarnos de otra forma, a relacionarnos, a priorizar, a conectarnos y reinventar la manera de trabajar. Como jefe de la sección de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) de UNICEF en Venezuela, junto con el equipo, estamos trabajando intensamente para -a pesar de las circunstancias- poner soluciones que permitan disminuir los riesgos de contagio.
Desde el día 1 de la cuarentena estamos apoyando las medidas clave de prevención, como el lavado de manos, la higiene, la provisión de insumos y apoyo técnico para evitar infecciones intrahospitalarias.
Parte del equipo central de UNICEF nos trasladamos al estado Táchira para reforzar la respuesta en incluyendo la rehabilitación de sistemas de bombeo y plantas que abastecen con agua a la población; lo mismo estamos haciendo en otros puntos del país.
Decir, “quédate en casa” o “ve al hospital” tiene muchas implicaciones para las personas más vulnerables; en muchos casos, salir de casa es la única opción para conseguir agua y jabón. En otros casos, como el de los trabajadores de respuesta de primera línea y humanitarios, enfermeros, médicos, etc. no es una opción quedarse en casa.
A mediados de mayo me trasladé por carretera al estado de Táchira, a un poco más de 800 kilómetros de Caracas, la capital venezolana, para apoyar a los colegas de la oficina local y así reforzar nuestra respuesta para que las comunidades, los albergues, las escuelas y los establecimientos de salud tengan acceso a agua, saneamiento e higiene.
Es muy importante ir a terreno y conseguir información de primera mano y trabajar siempre en equipo. Además, es realmente admirable ver cómo, a pesar de las dificultades, los médicos, enfermeros, conductores y trabajadores sociales siguen conectados con el compromiso de buscar soluciones. Para mí, fue clave compartir con estas personas para entender las necesidades y definir juntos soluciones viables.
En cooperación humanitaria, nos unimos a los esfuerzos que realizan los trabajadores sociales, los médicos, los proveedores del servicio de agua, las autoridades, las familias, etc. Me impresiona su resiliencia. Pienso mucho en las historias y la lucha que están detrás de esa resiliencia.
Una parte del éxito y de la responsabilidad de nuestro trabajo reside en comprender adecuadamente la situación, las necesidades, las normas sociales, las barreras, y definir juntos soluciones adecuadas. Los aprendizajes en contextos similares, o en otro tipo de situaciones humanitarias, te permiten conectar los datos y la realidad con posibles soluciones.
Toda solución debemos construirla desde el conocimiento y la percepción de las personas con las que trabajamos; combinada con nuestra experiencia.
En el terreno, las necesidades están en cada esquina, en cada conversación, en cada mirada. La implementación de los proyectos se basa en encontrar los caminos, las voluntades y los enlaces que generan más impacto en menos tiempo. Desde el primer momento estuve apoyando a mis compañeros de Táchira en acelerar la implementación de proyectos para la prevención del COVID19. Es decir, más agua, más jabón, allá donde sea necesario. Pero también estamos trabajando en la reparación y mantenimiento de infraestructura, que permitirá soluciones más sostenibles.
En lugares como hospitales, albergues o escuelas, no puede faltar el agua, no puede faltar el jabón.
Este recorrido también me ha llevado a Guasdualito, en el estado de Apure, en dos ocasiones. Al ser una ciudad fronteriza hay mucha movilidad y permeabilidad cultural y comercial. Además de los desafíos existentes previamente en materia de agua, salud, protección, educación y nutrición, la respuesta a la pandemia ha requerido la apertura de alojamientos temporales donde los venezolanos que regresan al país deben pasar una cuarentena.
En estas condiciones, por prevención de COVID19, por salud pública, pero también por salud materno infantil y por dignidad y equidad, es importante reforzar las condiciones de agua, saneamiento e higiene en esos alojamientos. UNICEF y sus socios estamos trabajando para poder afrontar este desafío.
He podido hablar con padres, con niños y niñas, con adolescentes, con trabajadores. Tienen muchas inquietudes sobre cuándo el COVID-19 les permitirá regresar a su casa y cómo van a ser sus días. Alrededor de estas personas hay muchos actores para tratar de aliviar las dificultades que tienen. Es aquí donde entra UNICEF para ayudar a resolver estas problemáticas.
Detrás de cada número, de cada caso, hay una historia. Y cada historia, cada caso, cada número necesita ser escuchado y “contado”. Nuestra responsabilidad como profesionales de la cooperación humanitaria es conseguir cambios, trabajar más allá de los números, y a través de esas historias.