Una forma distinta de vivir el activismo
Más de 60 adolescentes y jóvenes de todo el país se encontraron en la primera Conferencia Local de la Juventud (LCOY) en Uruguay.
La LCOY (por sus siglas en inglés) es un formato local de un encuentro global de activismo juvenil y acción climática. En Uruguay en 2025 fue la primera edición, en una versión de Campamento por el clima, organizado por adolescentes y jóvenes. Durante tres días los participantes compartieron experiencias, debatieron con profundidad, generaron propuestas y aportes para la Estrategia Nacional de Adolescencia, Juventud y Cambio Climático y cocrearon una Declaratoria Nacional.
Pero más que una conferencia, lo que se vivió fue comunidad.
“El formato campamento ayudó a que las relaciones se fortalecieran”
dice Giuliana (24 años), integrante del equipo coordinador y una de las responsables de comunicación del evento.
Para Sofía (19 años), referente de la organización y parte del equipo de convivencia, el encuentro rompió con las lógicas verticales de otros espacios:
“Fue una forma distinta de vivir el activismo, más cercana, más colectiva. Pudimos realmente conectar. Plantamos la primera semillita para que muchas voces que quizás antes no estaban, ahora se animen a participar.”
Durante el campamento se debatieron temas clave para la juventud uruguaya: educación ambiental para todo el país, más acceso a información, cuidado de la salud mental, financiamiento, justicia climática, conservación de los espacios, preparación ante eventos extremos y más. Hubo talleres, artivismo, mesas de trabajo y rondas por subregión.
Uno de los resultados más importantes fue la creación colectiva de la Declaratoria Nacional de la Juventud, que recoge sus propuestas concretas y posicionamiento ante la crisis climática. Esta declaratoria se presentará a las autoridades nacionales y formará parte de una declaratoria de la juventud global que será presentada en el marco de la COP30 (la principal Conferencia global de negociaciones sobre Cambio Climático).
Martín (23 años), del equipo organizador y de comunicación, remarca el valor del proceso colectivo en la creación de la Declaratoria:
“Fue un hito y un logro por sí mismo, porque todas y todos los participantes pudimos cocrear y generar ideas. Fue una forma de aprender haciendo: pensarlo, hablarlo, escribirlo entre todos y todas.”
Joaquín (23 años) del equipo organizador y de convivencia agrega:
“El foco estuvo en la educación, el acceso y la generación de información, el financiamiento y la participación. Son pilares fundamentales que visibilizan nuestras voces y promueven que seamos parte activa de las políticas públicas, exigiendo compromisos concretos para enfrentar la crisis climática con justicia intergeneracional”.
Agustina (23 años), también parte del equipo organizador y del equipo de convivencia, rescata la importancia de haber compartido con otras realidades del país y construir en colectividad:
“A veces trazar el camino a la justicia climática es difícil y tedioso y te sentís un poco sola. Y vernos a todos juntos me hizo sentir que al final de cuentas, no todo está perdido y que todavía podemos construir un futuro mucho más sustentable, digno y justo”.
También remarcó el valor de descentralizar espacios como este:
“Siento que es importante descentralizar estos espacios, que los chicos del interior tengan oportunidad de opinar y contribuir a todo esto, porque ellos también traen otra perspectiva que quizás la gente de la zona metropolitana no la tiene.”
Los momentos más simples fueron, también, los más potentes: los almuerzos y mates compartidos, las conversaciones y bailes, los abrazos en la despedida. Todos los participantes comparten que muchos no se conocían y terminaron creando lazos al irse que seguro van a seguir.
La LCOY es parte de un proceso que se proyecta hacia una Estrategia Nacional de Adolescencia y Juventud y hacia un mayor involucramiento de las juventudes en las políticas públicas que definirán el mundo en el que viven y vivirán.
Organizada por la Red de Jóvenes para la Justicia Climática (RJJC) y Fridays for Future Uruguay (FFFUY), con el apoyo de UNICEF, el Ministerio de Ambiente, la Intendencia de Canelones, el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, Universidad de Montevideo - Facultad de Comunicación, Cruz Roja, CIEDUR, América Solidaria y el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, esta LCOY fue también una muestra de lo que pasa cuando se confía en las juventudes no solo como futuras protagonistas, sino como presentes constructoras de las transformaciones.
“Participar en estos espacios no es solo formarse, es también encontrar contención, comunidad y transformación. Aunque no tengas todo claro, tu experiencia ya es valiosa. Nadie nace sabiendo cómo cambiar el mundo, pero lo vamos haciendo juntos” - comparte Sofía.
En la misma línea, Agustina destaca el valor de hacerlo en colectivo:
“Construir en colectividad es mucho más valioso que hacerlo de forma individual.”



