¿Qué es la adolescencia?
Tanto escuchamos y hablamos sobre los adolescentes y sus transgresiones, pero realmente, ¿cómo son? ¿Qué piensan y sienten? ¿Qué tiene de especial esta etapa?
La adolescencia suele tener “mala prensa”. Socialmente, se la presenta como un período complicado y conflictivo. Muchas veces nos vinculamos con los adolescentes desde el miedo, ubicándolos en el lugar de “problemáticos”, sin advertir que hemos rodeado esta etapa de prejuicios.
¿Acaso los adultos nos olvidamos de cuando fuimos adolescentes?
¿No recordamos cómo nos veían y qué cosas hacíamos?
Frecuentemente los adultos creemos que los adolescentes son apáticos, irresponsables y poco comprometidos. O incluso creemos que no son capaces de cumplir con determinadas tareas. ¿Es realmente así?
La adolescencia es una etapa necesaria para llegar a la adultez. Pero, sobre todo, es una etapa con valor en sí misma: rica en posibilidades para el aprendizaje, la construcción de identidad y el desarrollo de fortalezas. Es desafiante, sí, pero también profundamente transformadora, para quienes la transitan y para los adultos que acompañan.
¿Qué edad abarca la adolescencia?
La Organización Mundial de la Salud define la adolescencia como el período que se extiende entre los 10 y los 19 años, luego de la niñez y antes de la edad adulta.
Más allá de los límites exactos de edad, lo importante es comprender el valor adaptativo y decisivo que tiene esta etapa en el desarrollo.
¿Cuáles son las etapas de la adolescencia?
Etapas
Entre los 10 y 13 años. Las hormonas sexuales comienzan a estar presentes y por esto se dan cambios físicos: “pegan el estirón”, cambian la voz, aparece vello púbico y en axilas, olor corporal, aumento de sudoración y con esto surge el enemigo de los adolescentes: el acné. Comienzan a buscar cada vez más a los amigos.
Entre los 14 y 16 años. Comienzan a evidenciarse cambios a nivel psicológico y en la construcción de su identidad, cómo se ven y cómo quieren que los vean. La independencia de sus padres es casi obligatoria y es la etapa en la que pueden caer fácilmente en situaciones de riesgo.
Desde los 17 y puede extenderse hasta los 21 años. Comienzan a sentirse más cómodos con su cuerpo, buscando la aceptación para definir así su identidad. Se preocupan cada vez más por su futuro y sus decisiones están en concordancia con ello. Los grupos ya no son lo más importante y comienzan a elegir relaciones individuales o grupos más pequeños.
¿Qué sienten y viven los adolescentes?
El adolescente puede sentirse niño y adulto al mismo tiempo. Y no es ni una cosa ni la otra. Está en permanente transición: pasar de depender del mundo adulto para casi todo, a comenzar a hacerse cargo de su vida.
Seguramente tengan muchos recuerdos de situaciones con sus hijos o hijas adolescentes en las que un día los felicitaron por un acto de madurez y responsabilidad (ayudaron a su hermano menor con la tarea, fueron solos a la feria o recibieron un elogio del adscripto del liceo) y en la misma semana los sorprendieron por un acto de inmadurez (se olvidaron la mochila en el ómnibus, recibieron una observación del liceo por estar jugando de manos, se durmieron luego de pasar la noche jugando en el celular).
Antes de enojarnos recordemos la etapa que están viviendo, en la que su cerebro está cambiando por completo, se está remodelando y generando nuevas conexiones. Ellos están viviendo una etapa repleta de crecimiento y cambios acelerados, superada solo por lo que experimentaron en sus primeros años de vida.
¿Cómo acompañar la adolescencia desde el rol adulto?
Los adolescentes no buscan hacernos enojar intencionalmente, no quieren hacernos la guerra ni iniciar una lucha de poder. Muchas veces si no hacen lo que esperamos, es porque no pueden hacerlo, porque hay un proceso de maduración cerebral que está en marcha y debe consolidarse para dar paso a una persona con capacidad de autorregulación y toma de decisiones responsables.
Acercarnos desde el miedo o reaccionar con enojo cuando nos cuestionan no habilita el diálogo ni fortalece la confianza.
La adolescencia es una etapa de florecimiento, de proyectos y de descubrimiento de sí mismos y del entorno. Nuestro rol como personas adultas es acompañar para que ese proceso fluya, sin bloquearlo ni enlentecerlo.
El gran objetivo de esta etapa es que puedan aprender a tomar decisiones, equivocarse y aprender de esos errores, hacerse cargo de sus actos, ejercer su libertad con responsabilidad y crecer en autonomía.
Acompañar la adolescencia no es evitarles toda dificultad, sino ofrecer un entorno seguro desde el cual puedan fortalecerse y avanzar hacia la adultez con herramientas para construir una vida saludable.