¿Sentís que usás IA para todo? Qué tener en cuenta si sos adolescente

Utilizar la Inteligencia Artificial de manera responsable permite aprovechar mejor sus beneficios y minimizar riesgos.

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UNICEF Uruguay
26 Diciembre 2025​

La Inteligencia Artificial (IA) está presente en muchas de las actividades cotidianas de las y los adolescentes: estudiar, buscar información, crear contenidos, entretenerse o comunicarse. Sus usos y beneficios son innegables, pero también existen riesgos que es importante conocer.

No se trata de pensar la tecnología como “buena” o “mala”, sino de entender que su uso puede tener consecuencias positivas y negativas, según cómo y para qué se utilice.

Por ejemplo, la IA puede ayudar a resolver dudas o aprender sobre distintos temas. Pero también es importante saber que, cuando se comparten datos personales o información privada, estos pueden quedar almacenados, lo que puede afectar el derecho a la intimidad.

Además, la IA permite conectarse con personas de distintas partes del mundo. Sin embargo, muchas de las recomendaciones que muestran las plataformas están determinadas por gustos, búsquedas o interacciones previas. Esto puede generar entornos cerrados que limiten el acceso a nuevas ideas, vínculos o experiencias diferentes.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi vínculo con la IA?

Conversar en casa 

Hablar con madres, padres o cuidadores sobre los beneficios y los riesgos de la IA ayuda a tomar decisiones más informadas. Compartir dudas y experiencias puede enriquecer a todas las personas involucradas.

Informarse y explorar 

Leer sobre el tema, escuchar podcasts o ver videos confiables permite entender mejor cómo funciona la IA. Cuanto mayor es la información, menores son los riesgos asociados a su uso.

Intercambiar con amigos 

Conversar entre pares también es clave. Algunas preguntas que pueden ayudar a reflexionar son:

  • ¿Cómo influye la IA en mi vida diaria?
  • ¿Cuánto la uso y para qué?
  • ¿Qué es lo que más me gusta de usar IA?
  • ¿Qué cosas me generan dudas o preocupación?

Ser conscientes del tipo de tecnología que usamos y del impacto que tiene en nuestra vida cotidiana permite aprovechar mejor sus beneficios y cuidarnos en el entorno digital.