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Vivir violencia en la infancia aumenta las probabilidades de vivir maltrato de parejas o exparejas

Análisis de la segunda Encuesta Nacional de Prevalencia sobre Violencia Basada en Género y Generaciones

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UNICEF
01 Noviembre 2021​

En Uruguay, muchos niños, niñas y adolescentes se encuentran expuestos cotidianamente a situaciones de violencia hacia sus madres y mujeres de la familia. Incluso, derivado del propio contexto de violencia, se convierten en destinatarios/as directos/as de ella.

En todos los casos, los niños, niñas y adolescentes sufren las consecuencias de esta situación. Los conflictos de pareja, la inestabilidad fa­miliar y los comportamientos controla­dores, pueden contri­buir a que se trate de manera negligente a los niños y las niñas, haya estrés cró­nico, se registren resultados de salud negativos en los niños y las niñas y se afecte ne­gativamente la atención de salud y el apoyo económico y social.

Los niños, niñas y adolescentes que crecen en hogares donde existe violencia basada en género internalizan la violencia como una pauta de relación. Viven en un entorno donde las relaciones violentas y el abuso de poder son una forma diaria de convivencia.


Vivir violencia en la infancia aumenta las probabilidades de vivir maltrato de parejas o exparejas.

Si se profundiza aún más en la interdependencia entre la violencia vivida en la infancia y la violencia de género actual, un factor predictivo importante de la violencia actual es haber sufrido violencia en la infancia. En efecto, aquellas mujeres que reportaron episodios violentos en la infancia presentan tres veces más probabilidad de haber vivido maltrato de sus parejas o exparejas.

El 20% de las mujeres que vivieron violencia basada en género indican que también sus hijos o hijas vivieron situaciones de violencia por parte del agresor en forma directa.


 

Sin embargo, no todos los niños, niñas y adolescentes que crecen en hogares violentos sufren consecuencias a largo plazo. Dependerá siempre de las características individuales, de los apoyos familiares, de que la violencia cese y de los apoyos sociales o institucionales que favorezcan la reparación y la resiliencia. En ese sentido, toma especial relevancia la reparación integral, pero también la prevención de la reproducción de la violencia.

¿Cómo debería ser la respuesta frente a esta problemática?

El trabajo de coordinación entre las instituciones del Estado ha permitido ir avanzando en una respuesta integral, que garantice el derecho a una vida libre de violencia a las mujeres, pero también a los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, aún estos no son lo suficientemente visibilizados y existe la necesidad de fortalecer el abordaje interinstitucional de respuesta.

Es necesario seguir profundizando el desarrollo de respuestas coordinadas que reconozcan explícitamente que los niños, niñas y adolescentes son víctimas de la violencia doméstica basada en género hacia sus madres y que es imprescindible garantizar su atención

Los niños, niñas y adolescentes son víctimas de la violencia doméstica basada en género hacia sus madres y es imprescindible garantizar su atención.

Abordar integralmente la violencia implica reparar el daño que se ha sufrido y trabajar para modificar pautas de relacionamiento abusivo entre mujeres y varones y entre adultos, niñas, niños y adolescentes. La socialización de modelos saludables de relacionamiento, la transformación de nomas de género y la deconstrucción de los estereotipos de ser varón y ser mujer son necesarias para contribuir al cambio cultural y construir un futuro libre de violencia.