La historia de Melina

Melina es una de las 18.000 niñas y niños que forman parte de la Red de Escuelas y Jardines Inclusivos Mandela.

Paula Lago
Melina sonríe a cámara en el patio de la escuela, sentada en su silla de ruedas
UNICEF/Uruguay/2019/Vila
03 Julio 2019​

Melina tiene doce años y le gusta dibujar; “a mí me sale hacer mi casa”.

Cursa 5.° año en la escuela n.° 336 en Gruta de Lourdes, que desde abril de 2018 forma parte de la Red de Escuelas Mandela, a la que UNICEF apoya desde su concepción. A las 38 semanas de embarazo, a Beatriz, la mamá de Melina, le informaron que su bebé iba a nacer con hidrocefalia y espina bífida, y en sus primeras dos semanas de vida tuvieron que hacerle dos operaciones para mejorar su calidad de vida.

Melina y su madre miran a cámara, sonrientes y abrazadas
UNICEF/Uruguay/2019/Vila

“Fue un proceso largo”, dijo Beatriz, pero cuenta que con el tiempo fueron sorteando las dificultades.

Beatriz, mamá de Melina

Al momento de inscribirla en una institución educativa, Beatriz recibió la negativa de varias escuelas, y tras asistir a una escuela especial durante dos años, optó por enviarla a una escuela normal, la n.° 336.

"Se tuvieron varias entrevistas para sostener el tratamiento de Melina desde el punto de vista de la fisioterapia, y aquí, desde el punto de vista intelectual.”

Rosa, directora de la escuela n.° 336
Rosa, la directora de la escuela n.° 336
UNICEF/Uruguay/2019/Vila

Tener espina bífida restringe su capacidad de caminar, pero no la limita. En el 2018 la Escuela organizó un campeonato de fútbol en el que varios niños y niñas tuvieron la oportunidad de jugar un partido en sillas de ruedas. El primer impulso de varios fue jugar pegándole a la pelota con el pie desde la silla, pero Melina les explicó que debían jugar con la mano. Por medio de esta experiencia, varios pudieron ponerse en su lugar y conocer mejor cómo es moverse y jugar en una silla de ruedas. A Mari, su maestra, lo que más le llama la atención del grupo es “el tema de los compañeros: cómo están todos dispuestos a ayudar y no tenés que estar marcando ‘por favor, mové el banco’, ‘por favor, ayudá…’”.

 

Tres compañeros de clase de Melina miran a cámara en la escuela
UNICEF/Uruguay/2019/Vila
Compañeros de clase de Melina
La maestra de Melina, Mari, mira a cámara en el salón de clase
UNICEF/Uruguay/2019/Vila
Mari, maestra de Melina

 

Hoy el desafío en la escuela, y en el vínculo con sus maestras y compañeros, es encontrar el equilibrio entre la ayuda que le brindan y el espacio que le dan para que pueda tener un mayor nivel de autonomía. Asimismo, se presenta la preocupación de cómo seguirá su trayectoria educativa en poco tiempo, cuando termine 6.° año. Más allá de la elección, hay un camino que es claro, y que tanto la institución como la familia consideran imprescindible: el de la inclusión.

"Me gusta la escuela porque tiene todo tipo de juegos”.

Melina

Ante la misma pregunta, su madre contestó: “me gusta porque la aceptaron”.