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Qué es el estrés tóxico y cómo ayudar a hijos e hijas a sobrellevarlo

Ante grandes adversidades o momentos particularmente estresantes, puede aparecer este tipo de estrés que es capaz de afectar el aprendizaje, el comportamiento y la salud de niños, niñas y adolescentes en otras etapas de su vida.

UNICEF Uruguay
Madre abrazando a su hijo.
UNICEF/UN0665092/Antonina Latayko
04 Marzo 2024​

¿Qué es el estrés tóxico? 

El estrés tóxico puede ocurrir cuando un niño, niña o adolescente se encuentra en una situación traumática de forma sostenida que provoca una respuesta de estrés prolongada, y donde el sostén y la contención del entorno no está pudiendo ser el adecuado. Por ejemplo, ante circunstancias en las que se sienten inseguros durante un largo período de tiempo y no tienen el efecto amortiguador de ser atendidos por adultos que los apoyan. 

La manera de protegerse del estrés tóxico o de la exposición reiterada a experiencias adversas es con el apoyo constante de las personas adultas, que generen un ambiente facilitador y de contención, los ayuden a sentirse seguros y eviten que se sientan abrumados emocionalmente. 

¿Qué efectos puede tener el estrés tóxico en niños, niñas y adolescentes? 

 

Estar en un estado de alerta máxima todo el tiempo puede afectar a nuestro cerebro, nuestras emociones y a nuestro cuerpo, así como producir cambios físicos, afectivos y neurológicos duraderos. Los niños, niñas y adolescentes que experimentan estrés tóxico reaccionan a factores estresantes menores, tienen dificultades para controlar su ira y ansiedad y para sentirse seguros en sus relaciones con los demás. El estrés tóxico también puede afectar el funcionamiento del sistema inmunológico y provocar una inflamación persistente en el cuerpo. Con el tiempo eso puede contribuir a enfermedades cardíacas y presión arterial alta crónica. 

 

¿Cuáles son los síntomas comunes de estrés tóxico? 

 

Puede haber señales externas, como circunstancias que lleven a estar en alerta máxima todo el tiempo. Quizás hay alguien o algo en el hogar que les genera miedo, o hay una repetición sostenida de experiencias traumatizantes, pudiendo ocurrir que niños, niñas y adolescentes estén transitando situaciones de carencia de cuidados por parte de los referentes adultos, experiencias de violencia o situaciones de abuso. 

 

Los niños más pequeños que experimentan estrés crónico y sostenido suelen volverse retraídos, tener rabietas, quejarse de dolores de cabeza o de estómago, tener dificultad para dormir o experimentar pesadillas con frecuencias. A medida que crecen, pueden tornanse desafiantes, tener comportamientos riesgosos, volverse agresivos con los demás o incluso con ellos mismos. Este tipo de estrés nocivo, genera una sensación ansiedad constante y dificultad para estar tranquilo o concentrado.  

 

¿Cuál es la mejor manera de apoyar a niños, niñas y adolescentes que atraviesan situaciones de estrés tóxico? 

 

Lo esperable es poder identificar aquellas situaciones que causan este estrés tóxico, e intervenir para generar una estrategia de distanciamiento de los desencadenantes, pero cuando eso no es posible de forma inmediata se deben utilizar ciertos recursos para minimizar el impacto de los factores estresantes crónicos. Ponerse en su lugar e imaginar por lo que están pasando puede ser de gran ayuda. Sintonizar con su experiencia, así como validarla, a menudo proporciona una clara sensación de contención y compañía, ya sea ofreciendo consuelo físico o emocional, factores fundamentales de disminución del estrés.  

 

¿Cómo ayudar a niños, niñas y adolescentes cuando los adultos también se sienten abrumados? 

 

Es muy difícil para un adulto proteger a un niño del estrés tóxico cuando también se siente abrumado. Algo que ayuda es poner la situación en palabras diciéndose a uno mismo: “Estoy en una situación crónicamente estresante. Mi hijo está en esta situación conmigo. Hay cosas que puedo hacer para protegerlo del impacto de lo que está sucediendo”. Encontrar el lenguaje para describir una situación, incluso una muy difícil, ayuda a centrarse en lo que se debe hacer, poniendo las necesidades del niño en el centro.  

 

¿Cómo buscar ayuda de familiares, amigos o grupos de apoyo? 

 

Cualquier persona que experimente estrés tóxico o esté expuesto de forma sostenida a experiencias adversas, puede sentirse abrumado y angustiado, siendo igualmente adecuado poder identificar los soportes psico-sociales con los que se cuenta para poner fin o hacer frente a la situación de estrés. Es oportuno confrontar la posible vergüenza que puede generar lo que está pasando: todo el mundo merece sentirse seguro y acompañado. Por eso, es importante hacerle saber a personas de confianza lo que se está viviendo en la casa, para no sentirse aislado y desprotegido. Asimismo, las personas deben poder brindar su apoyo validando el ritmo, el sentir y la demora de quien lo recibe. Cuidarse a uno mismo y a nuestros vínculos más próximos es una de las cosas más importantes que se pueden hacer para acompañar el crecimiento armónico de nuestros hijos e hijas.