Cuando los padres con hijos se separan: algunas recomendaciones
La separación es uno de los eventos que puede causar mayor estrés en niños y niñas; sin embargo, se pueden encontrar nuevos ecosistemas para criar hijos sanos y felices
Es frecuente que unos cuantos niños y niñas vivan en algún momento la separación de sus padres, uno de los hechos que puede causar más estrés en sus vidas. La familia es el mejor ecosistema para el desarrollo durante la infancia. Cuando el concepto de familia al que los niños y niñas estaban acostumbrados se rompe por la separación de sus padres, se debe encontrar un ecosistema nuevo en el que poder seguir criándolos sanos y felices. Para eso, se necesita tiempo, maduración y mucho compromiso de los adultos.
Si bien es cierto que el divorcio o la separación puede traer consecuencias emocionales negativas, muchas veces tienen su origen en los tiempos vividos previos a que la pareja decidiera separarse. El sufrimiento está relacionado con el pésimo clima familiar que han vivido, más que con la decisión de sus padres de poner fin a una convivencia infeliz y conflictiva. El verdadero daño se produce cuando los padres se pelean, se agreden, se humillan, se engañan, se ignoran, se subestiman y se tratan con desamor.
¿Cómo evitar daños?
Cuando los padres se separan, el dolor es inevitable. Los niños quieren y necesitan a ambos padres y se sentirán dichosos de verlos felices juntos. Asumir que eso ya no será posible genera un dolor inevitable, pero no necesariamente un daño, si es que los padres saben conducir el proceso de manera saludable. Los adultos deben ser muy conscientes de que, si bien es posible romper un vínculo de pareja, cuando se tienen hijos se generó un compromiso compartido de crianza y responsabilidad que es imposible disolver.
¡A tener en cuenta! Es primordial respetar el derecho del niño o niña a entablar una relación de amor y respeto con sus dos padres, libremente, sin tensiones, sin culpas ni conflictos de lealtad, y a disfrutar plenamente de ese vínculo.
Por eso, los conflictos de pareja nunca se deben mezclar con el ejercicio de las funciones como madre y padre. Una vez resuelta la separación, deberían dejarse de lado los rencores y reproches para darle prioridad al derecho de los hijos a seguir contando con ambos padres.
Es vital que los niños sientan que sus padres están disponibles y que se puede hablar de la nueva realidad familiar. Sin embargo, lo que de verdad pesa es la práctica. Serán los hechos sostenidos en el tiempo los que determinarán que los hijos crezcan sanos y fuertes o que queden dolidos por el conflicto de sus padres.
La capacidad de los padres de demostrar que pueden seguir adelante con sus vidas es fundamental para el desarrollo favorable de niños y niñas, aun en una situación de estrés como lo es la separación o un divorcio. El ejemplo positivo de los adultos contribuirá a que logren, a pesar de todo, mantener expectativas realistas de lo que es la vida en pareja o en familia.
La importancia del entorno
La existencia de una red de apoyo familiar y social disponible y confiable es de gran valor en esta situación. Se necesitan abuelos que no tomen partido, sino que cuiden, protejan y den esos buenos consejos que solo puede dar quien ha vivido más. Se necesitan tíos y amigos cercanos que puedan estar ahí para acompañar, escuchar y aportar fuerzas para seguir construyendo.
Estas actitudes son las que pueden enseñar a los niños lo que no puede ningún discurso, por bonito que sea: que el mundo no se termina con una crisis familiar, y que, pase lo que pase, pueden confiar en que tienen quien los quiera, quien los cuide y quien los acompañe.
Cómo transmitir la decisión de la separación
Dar la información juntos
Lo mejor es darles la información de la separación en algún momento en que tengan tiempo para estar con ellos, para estar disponibles si los necesitan. Es ideal que ambos padres le den juntos al niño la noticia de la separación, en un clima de serenidad, aunque estén tristes o enojados. Al mismo tiempo le manifestarán la seguridad de que los dos seguirán estando allí para cuidarlo y protegerlo.
Es importante que se transmita la información principal con claridad. Por ejemplo: “Vamos a vivir en casas separadas, no seremos más pareja (“novios” para los más chiquitos), pero seguiremos siendo mamá y papá para siempre”. También es bueno decirles que se trata de una decisión de ambos padres, que ha sido muy pensada y que, aunque los hijos hoy no la entiendan, es lo que creen más conveniente.
En el caso de que la decisión de separarse fuera de uno solo de los padres, no conviene explicarlo. A los niños no los favorece conocer detalles internos de la pareja de sus padres ni rotularlos como culpable y víctima. Siempre es necesario aclarar que los motivos de la decisión son propios de la pareja, de los adultos, y que los hijos no han influido para nada en ella.
Explicarles dónde y con quién vivirán ellos, dónde vivirá el otro padre, cómo se comunicarán y cómo se organizarán para verse los tranquilizará.
Sea cual sea la reacción, conviene darles la oportunidad de expresarla y de hacer todas las preguntas que se les vayan ocurriendo.