La importancia de las rutinas y los hábitos para niñas y niños

Establecer rutinas brinda un ambiente de confianza en el hogar y da seguridad, lo que permite a hijos e hijas aprender a conocer a sí mismos y conocer a los demás

UNICEF Uruguay
Padre e hijos cocinando
UNICEF/Uruguay/2024/Barreiro
02 Diciembre 2025​

Las rutinas son mucho más que organizar la hora de comer, de jugar, de dormir, de hacer las tareas y de trabajar. Pautar rutinas en casa brinda un ambiente de confianza, por el que niños y niñas pueden aprender mejor a conocerse a sí mismos y al mundo que los rodea. Favorecer el orden y la armonía brinda un marco de estabilidad y cuidados y permite a hijos e hijas saber qué se espera de ellos y qué pueden esperar de los demás.  

Si bien lo ideal es establecer rutinas desde la primera infancia y aplicarlas durante todo el crecimiento y desarrollo, nunca es tarde para comenzar a aplicarlas. Y así como son necesarias, también son desafiantes. Porque no solo se trata de ser ordenados, sino de aprender a ser flexibles y poder responder a las necesidades de cada uno. Te presentamos consejos para que ese desafío no se vuelva cuesta arriba.

Algunas maneras de establecer hábitos en casa 

Algunas maneras de establecer hábitos en casa

Las rutinas brindan seguridad. Si niños y niñas conocen sus horarios, saben lo que les espera dependiendo del momento del día. Por ejemplo, cuando cae el sol es momento de que la intensidad del día empiece a bajar, de cenar en familia, de preparar todo para el día siguiente y de ir a dormir. Si, por el contrario, no hay una hora de ir a la cama, reinará el desconcierto y puede que aflore la angustia.

¡A tener en cuenta! Es importante explicarles que los horarios pautados en casa no son porque sí. Hay que dormir determinadas horas para descansar, tener un momento de estudio para favorecer el rendimiento escolar y sentarse a la mesa a cenar para compartir un momento en familia. Nada es al azar.  

No bajar los brazos

Establecer rutinas puede llevar tiempo, por lo que la constancia es fundamental. No se trata de probar unos días o semanas y luego abandonarlas por creer que no están funcionando. Lo mejor es que las rutinas establecidas formen parte del estilo de vida que se busca en el hogar.

No abandonar las rutinas va de la mano de la constancia. Para eso hay que convencerse de que ponerlas en práctica es brindar estabilidad y bienestar a toda la familia. Eso no quiere decir que todo debe girar en torno a los quehaceres o las obligaciones diarias. Por el contrario, dentro de esas rutinas es bueno que existan momentos de juego y diversión. ¡Y qué mejor que hacerlo en familia!

Lo que funciona para uno no tiene por qué funcionar para otro. Para establecer rutinas efectivas se debe tener en cuenta la realidad de cada hogar. Cada familia debe encontrar su manera de establecerlas.

¿Qué hacer cuando hay imprevistos o complicaciones? 

La vida no es lineal y puede tener momentos en los que se atraviesen situaciones graves, inesperadas o excepcionales, desde una enfermedad a separaciones, pérdidas o enfermedades. Esto lleva a que los adultos se sientan sobrepasados y que el hogar pueda perder la armonía construida. Ante esos momentos, es bueno preguntarse qué actividades rutinarias son esenciales y cuáles pueden ponerse en pausa, cuáles pueden cambiar la manera en la que se llevaban adelante y si puede haber una reorganización.