La infancia y el uso de Inteligencia Artificial: claves para las familias
La Inteligencia Artificial ya forma parte de la vida cotidiana y, por lo tanto, también de la de niños, niñas y adolescentes. Conocer sus oportunidades y riesgos es clave para acompañarlos de forma informada.
Las tecnologías de Inteligencia Artificial (IA) ya están presentes en nuestra vida y en la de nuestras familias. Las usamos para que nos recomienden una serie, para buscar información, organizar agendas o resolver tareas cotidianas. Sin embargo, cuando quienes las utilizan son niños, niñas y adolescentes, es importante comprender no solo sus beneficios, sino también los posibles riesgos asociados a su uso.
Posibles riesgos del uso de IA
Posibles riesgos del uso de IA
Los sistemas de IA pueden ofrecer resultados basados en prejuicios o errores presentes en los datos con los que fueron diseñados o entrenados. Esto puede derivar en información incompleta, estereotipos o recomendaciones poco diversas.
Si una herramienta de IA está mal diseñada o no cuenta con regulaciones adecuadas, puede exponer datos personales, afectar la intimidad o generar pérdida de control sobre la información compartida.
La IA no está exenta de reproducir o amplificar información falsa que circula en Internet. Sin acompañamiento, niñas, niños y adolescentes pueden acceder a perfiles, contenidos o datos que no son confiables.
Muchas plataformas utilizan IA para recomendar contenidos según intereses previos. Esto puede generar burbujas de información que limitan la diversidad de miradas y el acceso a distintos conocimientos.
¿Qué pueden hacer las familias para acompañar?
Informarse
Conocer los aspectos básicos de la Inteligencia Artificial y cómo estas tecnologías pueden impactar positiva o negativamente en la infancia es un primer paso fundamental para acompañar su uso.
Un buen primer acercamiento es preguntar y observar para qué la usan (estudiar, crear, entretenerse, resolver dudas) antes de hablar de límites o riesgos.
Fomentar el pensamiento crítico
Reflexionar sobre cómo funcionan estas herramientas, qué datos recopilan y con qué fines se utilizan ayuda a que niñas, niños y adolescentes desarrollen una mirada más consciente sobre la tecnología.
Por ejemplo, cuando usen una herramienta de IA, proponé hacer juntos preguntas simples como:
¿De dónde puede salir esta información? ¿Qué puede estar faltando? ¿Para qué creés que la herramienta responde así?
Conversar en familia
Hablar sobre la IA, sus oportunidades y sus riesgos permite generar acuerdos y fortalecer el uso responsable. El diálogo es clave para que la infancia comprenda que el uso de estas herramientas implica derechos, pero también responsabilidades.
Una recomendación es usar situaciones reales como disparador (una tarea hecha con IA, un contenido recomendado o una respuesta automática) para conversar y acordar cuándo, para qué y cómo usarla.