Acoso escolar: cuatro preguntas y respuestas para comprenderlo y prevenirlo
También conocido como bullying, sus señales deben ser conocidas por los adultos para detectarlo a tiempo
Las agresiones físicas o psicológicas que se sostienen en el tiempo y son realizadas por un estudiante o grupo hacia otro niño, niña o adolescente tienen un nombre común: acoso escolar. También conocido como bullying, el acoso implica una relación de dominio y sumisión entre los involucrados. Te presentamos cuatro preguntas y respuestas para estar altera y poder prevenirlo:
¿Cómo se genera el acoso escolar?
El acoso implica que quien ejerce la agresión se impone sobre la persona agredida. Para eso, utiliza diversos recursos, como la influencia, el control o el respaldo de pares que refuerzan y festejan esas agresiones. El origen suele ser la discriminación o no aceptar las diferencias. Dichas desigualdades son aprovechadas por el agresor, que sostiene sus acciones en el tiempo.
¿De qué maneras puede manifestarse?
¿De qué maneras puede manifestarse?
Son el tipo más frecuente. Afectan la autoestima de quien las sufre, en especial cuando son públicas, como apodos ofensivos. También pueden manifestarse a través de la difamación o rumores.
Es otra de las formas más frecuentes, así como la más silenciosa. Implica una conducta grupal que margina a un niño o niña y le impide relacionarse con otros.
Implica golpes, empujones, encierros, zancadillas, entre otras conductas violentas. Puede incluir agresiones a las pertenencias de otra persona o incluso implica situaciones donde el agredido deba proveer insumos a su agresor o agresores.
¿Cómo podemos prevenirlo?
Ciertas acciones de las personas adultas pueden colaborar en prevenir este tipo de acoso:
Prevención del acoso
Participar de la realidad de hijos e hijas a través del juego o de la observación.
Es importante fomentar la confianza en los adultos por parte de niños, niñas y adolescentes. La confianza es un elemento protector, fundamental en la adolescencia.
Hacer lo posible por entenderlos, por intentar “ver a través de sus ojos”. Dimensionar qué es lo central para ellos, aunque al principio no parezca ser algo relevante desde la mirada adulta.
La promoción de la convivencia saludable en casa y en los centros educativos es un pilar fundamental para prevenir situaciones de acoso escolar.
¿A qué señales estar alerta?
¿A qué señales estar atenta?
La falta de apetito, insomnio, sueños o pesadillas recurrentes, cansancio, dolor de cabeza, problemas digestivos, entre otros. Puede, incluso, llegar a impactar en la memoria o atención.
Empezar a notar baja autoestima con comentarios de tipo “no sirvo para nada”. Demostrar temor o preocupación. Sentir ansiedad o soledad. Comenzar a tener bajo rendimiento académico, llegadas tarde o ausentismo. En casos graves puede implicar la desvinculación del centro educativo.