La ciencia del juego
No solo es divertido: es fundamental para el desarrollo infantil
¿Sabías que el cerebro se desarrolla más durante los tres primeros años de vida que en ningún otro momento? Impresionante, ¿verdad? La buena noticia es que una de las mejores formas de apoyar el desarrollo de tu hijo o hija resultará muy sencilla y divertida para ambos.
A primera vista puede parecer que el juego solo sirve para divertirse, pero para los bebés y los niños pequeños es mucho más que eso. Se trata de aprender y desarrollar importantes competencias vitales –desde la resolución de problemas hasta la expresión de ideas– y de reforzar el vínculo con sus progenitores y cuidadores. Al fin y al cabo, tú eres su primer maestro y compañero de juegos.
Cuando construye una torre, está practicando sus competencias físicas.
Apilar objetos ayuda a los niños a comprender el movimiento y el espacio mediante la práctica de competencias sensoriomotoras y el desarrollo de la comprensión espacial. Este conjunto de habilidades es importante para desarrollar un cuerpo sano y activo. Participa con tu hijo o hija fijándote en lo que está construyendo, emitiendo sonidos y haciendo expresiones faciales. Los progenitores pueden turnarse para añadir objetos a la estructura: ¡a ver hasta dónde pueden llegar!
Cuando emite sonidos absurdos, está desarrollando competencias sociales.
Los más pequeños buscan de forma natural la interacción a través del balbuceo, las expresiones faciales y los gestos. Prestar atención a tu hijo o hija, poner un nombre a lo que hace y responder adaptando la mirada, la voz y el movimiento le ayuda a establecer y reforzar conexiones neuronales en su cerebro que favorecen el desarrollo de la comunicación y las competencias sociales. Esta forma de intercambio también refuerza el vínculo que tienes con él o ella.
Cuando juegan al escondite con objetos, tu hijo o hija desarrolla sus competencias cognitivas.
Trabajar en una tarea difícil (¡pero divertida!), como esconder y encontrar objetos domésticos, puede ayudarles a practicar la concentración, la resolución de problemas y el pensamiento flexible. El niño o niña aprende a confrontar tareas complejas y a inventar estrategias eficaces para superar los obstáculos. Si tu hijo o hija se siente frustrado en algún momento, dale pistas útiles, pero deja que encuentre la solución de forma independiente.
Cuando canta y baila, está desarrollando sus competencias emocionales.
Comprender, gestionar y expresar las emociones mediante el autoconocimiento y el control de los impulsos es fundamental para su desarrollo emocional y bienestar a lo largo de toda su vida. Cantar y bailar es una forma estupenda de expresar y dar rienda suelta a los sentimientos. Conviértelo en una actividad que fomente los lazos de unión, y canta o baila con él o ella.
Cuando dibuja a partir de su imaginación, está desarrollando competencias creativas.
Cuando tu pequeño se sienta y dibuja su propio mundo en un papel, está expresando sus ideas y transformándolas en realidad. Cuando termine, pídele que te muestre el mundo que ha creado y hazle preguntas sobre lo que ves.
La buena noticia es que los niños y niñas no necesitan juguetes caros para jugar y aprender. De hecho, es muy probable que tengas en casa todo lo que necesitas para crear un juego divertido y atractivo con tu pequeño.