Lengua, igualdad y desarrollo

2019, el Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Ana de Mendoza
21 Febrero 2019
Ana De Mendoza

Ana de Mendoza
Representante de UNICEF en Perú

Más de una persona se preguntará por qué en un mundo globalizado y en el que el aprendizaje de lenguas como el inglés o el chino mandarín se tornan imprescindibles, la ONU decide proclamar el 2019 como el “Año Internacional de las Lenguas Indígenas”. 
 
Motivos, hay varios. El primero, todas las personas tienen derecho a la identidad, a la no discriminación y a que el Estado les provea de servicios básicos y de calidad que aseguren su desarrollo personal. Sin embargo, las poblaciones indígenas ven permanentemente vulnerados sus derechos, limitado su acceso a las oportunidades de desarrollo, e invisibilizado su valioso aporte al avance de la humanidad. Hay una deuda ética e histórica que el mundo debe saldar con prontitud.
 
Otro motivo responde al interés común de la humanidad. La pérdida de las lenguas reduce las alternativas de visión del mundo. Cada lengua genera diversas formas de analizar y solucionar un mismo problema. 
 
En la diversidad y en su niñez y adolescencia, Perú tiene una gran oportunidad de alcanzar el desarrollo sostenible que nos plantea la agenda global 2030. Pero requiere reducir las brechas sociales que sitúan en desventaja a más de un millón de niños y adolescentes que tienen una lengua materna distinta al castellano.

Según el Censo del 2017, el 30% de las adolescentes indígenas amazónicas entre 15 y 19 ya son madres, mientras que entre las adolescentes que tienen el castellano como lengua materna la maternidad alcanza al 8%. En el campo educativo, por citar otro ejemplo, 1 de cada 20 adolescentes indígenas entre 15 y 18 años no saben leer ni escribir, en los hispanohablantes esta situación se da en 1 entre 170.
 
Perú está dando importantes pasos para conservar, revitalizar y promover sus lenguas originarias. Tiene un mapa etnolingüístico para ayudar a las entidades públicas a mejorar sus servicios. Cuenta con una Política Nacional de Lenguas Originarias, Tradición Oral e Interculturalidad que contempla la formación de traductores intérpretes, de servidores públicos bilingües, y medidas para la provisión de servicios con pertinencia cultural y lingüística a las comunidades indígenas. Desde hace varios años posee una Política y un Plan de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) que incluye la dotación de docentes, materiales educativos en lenguas indígenas, y el acompañamiento de las escuelas en ámbitos EIB.
 
Mantener vivo el entusiasmo por la revalorización de las lenguas originarias es crucial para garantizarle a las nuevas generaciones sus derechos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, próxima a cumplir 30 años.

Cuando cada niña, niño y adolescente indígena encuentre un maestro que le enseñe en su propia lengua, un médico que lo atienda con respeto, y chicos y chicas, que tienen el castellano como lengua materna, tratándolos de igual a igual y considerándolo su compatriota, Perú verá los beneficios que la igualdad de oportunidades aporta al desarrollo.

Artículo publicado en el diario El Comercio el 21/02/2019