Con determinación renovada por los derechos de la infancia en América Latina y el Caribe
Ensayo del Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe en el Reporte Anual de UNICEF 2024
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Mi recorrido profesional comenzó como investigador en Lima, Perú, hace más de 30 años, fruto de mi anhelo por aprender y mejorar la vida de los niños y sus comunidades. Este año regreso a la región en calidad de Director Regional, orgulloso del progreso alcanzado para los niños y niñas de toda América Latina y el Caribe con ayuda de UNICEF.
Regreso también con un profundo sentido de la responsabilidad y con el propósito de proteger lo que hemos construido; de obtener los recursos necesarios para sostener y aumentar nuestra repercusión; y de enfrentar los riesgos que amenazan con desbaratar los avances que tanto esfuerzo ha costado conseguir y con paralizar las promesas que hicimos a la infancia y que aún no hemos cumplido.
En 2024, la región de América Latina y el Caribe continuó trabajando sobre la base del progreso conseguido a lo largo de décadas en favor de la infancia y sus derechos. Con apoyo de UNICEF y sus aliados, gobiernos de toda la región formularon leyes, políticas y programas centrados en la infancia. Dos países aprobaron leyes históricas que prohibían el matrimonio infantil. Cinco países actualizaron sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, para incluir a la infancia y la juventud en la acción climática. Así todo, 2024 también fue un año que nos hizo recordar cuán precario puede ser el progreso si no se erradica la violencia contra la infancia en la región.
En América Latina y el Caribe, 2 de cada 3 niños y niñas crecen padeciendo castigos violentos. El homicidio es la primera causa de muerte entre adolescentes (y las tasas registradas son de cuatro veces el promedio mundial). Millones de niñas sufren violencia sexual, y la cifra de partos entre adolescentes es la segunda más alta de mundo.
La violencia no solo perjudica a la infancia; socava también la atención que se les dispensa y las inversiones en su futuro. Además, amplifica las desigualdades en la región, dado que afecta de manera desmedida a las comunidades afrodescendientes, indígenas y pobres.
El año pasado pudimos ver cómo la violencia, en conjugación con la pobreza y el cambio climático, continuó abocando a millones de personas –1 de cada 4 era un niño o una niña– a abandonar sus hogares en busca de una vida mejor. Vimos a niños y niñas que morían asesinados o resultaban heridos cuando se dirigían a la escuela. Vimos a gobiernos que para hacer frente al aumento del crimen organizado priorizaban la seguridad, poniendo en riesgo las reformas en materia de justicia de menores.
Pero también vimos un afán sin precedentes por construir una región de América Latina y el Caribe más segura. En la primera Conferencia Ministerial Mundial para poner fin a la violencia contra la niñez, celebrada en Colombia, 20 gobiernos de la región se comprometieron a proteger los derechos de la infancia mejorando sus datos, políticas y servicios. UNICEF y sus aliados están trabajando con esos gobiernos para llevar a la acción sus compromisos. Al tiempo que fomentaba la voluntad política y los cambios normativos, UNICEF respondió a crisis humanitarias en toda la región. En Haití llevamos asistencia vital a casi 1 millón de personas. En 18 países colaboramos con nuestros aliados para ayudar a que los niños y niñas en tránsito puedan prosperar allí donde se instalen. Y en la víspera de la COP29, alertamos a la comunidad internacional sobre las sequías –las más graves de la historia– que afectan a la región del Amazonas.
Los problemas más acuciantes de la región atraviesan las fronteras, por lo que no pueden combatirse de manera aislada. En 2024 establecimos innovadoras alianzas, por ejemplo, con el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), para atraer nuevas inversiones en favor de la infancia. Hemos logrado a escala regional 1 millón de donantes comprometidos, cuya aportación nos ayuda a rendir frutos para la infancia tanto dentro como fuera de la región.
En lo que llevamos de 2025, los desafíos que enfrenta la niñez de América Latina y el Caribe son mayores que nunca. La violencia, la desigualdad, el cambio climático y el retroceso de los derechos de la infancia ponen en peligro los avances logrados y el futuro de millones de niños y niñas. Regreso a esta región con determinación renovada y una esperanza inquebrantable: UNICEF y sus aliados defenderán con firmeza el progreso alcanzado y dedicarán su empeño a lo que aún queda por hacer.
➡️ Ensayo publicado en el Reporte Anual de UNICEF 2024.