Conoce tres claves para apoyar a tus amigos y amigas con su salud mental

Ayuda a tus amigos y amigas a cuidar su salud mental siguiendo estos consejos

adolescente mira a texto que dice guardar nuestras emociones nos hace daño
UNICEF LACRO

¿Sabías que existe algo llamado la primera ayuda psicológica? Es muy similar a los primeros auxilios médicos. Se refiere a  ayudar a las personas cuando están experimentando una reacción a una experiencia difícil; por ejemplo, al estar angustiado o triste.  

Sabemos que muchas veces cuando estamos con nuestros amigos y amigas, hablamos acerca de cómo nos sentimos y las cosas que nos ocurren. Pero también es muy posible que no tengamos siempre las herramientas para entablar una conversación que sea de ayuda para la otra persona.  

Pensemos en que la primera ayuda psicológica es como poner una ‘curita’ a las emociones y luego, si es necesario, conectar a nuestros amigos y amigas con las personas que mejor puedan ayudarle.  

 

 

OBSERVO si alguno de mis amigos o amigas están atravesando dificultades emocionales después de una crisis como por ejemplo una pelea con los amigos, la perdida de un ser querido o experimentar un terremoto. 

 

 

 

 

ESCUCHO con atención lo que les pasa para poder comprender mejor qué tipo de ayuda pueden necesitar. Les pregunto: “¿Cómo te sientes?” 

 

Es importante escucharles sin juzgar, sin presionar, haciéndoles saber que para mí es importante lo que están sintiendo. Si no quieren hablar, les acompañaré en silencio hasta que sientan que quiere hacerlo. 

 

 

 

 

CONECTO a mis amigos y amigas que sienten angustia para que puedan recibir el apoyo y la ayuda que necesitan de sus familiares o de profesionales. 

 

 

 

¡RECUERDA! 

 

No todas las personas que atraviesan una experiencia difícil necesitarán conectarse con una persona adulta o vincularse a los servicios de la comunidad. A veces, todo lo que necesitan es el apoyo de un amigo o amiga, un familiar u otra persona que los conozca bien y que pueda escucharlos y ofrecerles consuelo. 

 

A veces, es suficiente con escuchar y ser empáticos para que las personas a las que queremos se sientan mejor. Todo puede cambiar con una única pregunta: “¿Cómo te sientes?”