Maximo contra la desnutrición crónica infantil en Ecuador

¡Prevenir la desnutrición es tarea de todos!

Máximo ha vuelto para vencer la desnutrición crónica infantil
UNICEF/ECU/2022

Desde 2022, Máximo, el icónico personaje de UNICEF, volvió para unirse a la lucha contra la desnutrición crónica infantil (DCI), un problema de salud que afecta el adecuado desarrollo de los niños y niñas.

Para prevenir la DCI es clave que las mujeres embarazadas asistan a los controles médicos prenatales; que lleven a su bebé a los controles de niño sano y a recibir micronutrientes y vacunas de manera oportuna. Además, deben practicar lactancia materna exclusiva, y a partir de los 6 meses de vida del bebé, comenzar con la alimentación complementaria. El acceso a agua segura y prácticas adecuadas de higiene son esenciales para prevenir enfermedades. Por último, el cuidado cariñoso y sensible como parte de la crianza de los niños y niñas también es un determinante para combatir la desnutrición.

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Todas estas prácticas aplicadas en un mismo niño durante sus primeros 1.000 días de vida logran prevenir la desnutrición crónica infantil.

Los niños y niñas merecen el mejor comienzo en su vida. ¡Prevenir la desnutrición crónica infantil es tarea de TODOS!

¡Conoce más sobre Máximo y la desnutrición crónica infantil!

El colorido y amigable tucán nace de una alianza estratégica entre UNICEF a nivel global y la compañía Walt Disney, con el objetivo de transmitir de forma sencilla mensajes que salven vidas. Para UNICEF era crucial que los padres, cuidadores y sus comunidades reciban información clave sobre cómo cuidar la salud de sus niños y niñas, para evitar que mueran por causas prevenibles.

Gracias a esta alianza global, se lograron transformar recomendaciones científicas y basadas en evidencia en un lenguaje amigable y cercano para las familias.

Dentro de este contexto, nació Máximo. El personaje fue creado bajo la guía de Roy Disney y el talento del artista ecuatoriano, Edgar Cevallos. Sus mensajes están respaldados por la capacidad técnica de UNICEF. Fue utilizado en los años 90 en América Latina para convencer a los padres de inmunizar a sus hijos y de adoptar buenas prácticas de salud.

En Ecuador, Máximo fue presentado públicamente el 10 de agosto de 1994. Su nombre responde a que su pico es el más grande de las aves amazónicas, a la máxima calidad que se puso al crearlo y también en honor a quien fue el director creativo de Disney, Max Howard, quien estuvo al frente del proyecto.

Con una personalidad cálida y alegre, y vistiendo un sombrero de paja toquilla y una camisa blanca, Máximo se volvió un ícono en Ecuador. Su canción “Yo soy Máximo y aquí estoy”, aún resuena en quienes lo conocieron y lo recuerdan por sus mensajes sobre la importancia de contar con vacunas completas, la yodación de la sal para prevenir el bocio y la promoción de la lactancia materna.

A Máximo siempre le preocuparon los problemas de los niños y niñas en Ecuador. Por eso ha vuelto, casi 20 años después, para enfrentar un mal que afecta gravemente a la salud y al desarrollo de la niñez: la desnutrición crónica infantil.

La desnutrición crónica infantil se conoce también como retraso en el crecimiento. Es el resultado de la carencia de nutrientes por un tiempo prolongado. Un niño con desnutrición crónica tiene una talla inferior a la estándar para su edad, por ejemplo, puede tener 4 años, pero parecer de 2. Por eso es difícil detectarlo a simple vista. Conoce más aquí.

La desnutrición crónica infantil es multicausal. Es decir que puede producirse por uno o varios motivos, entre ellos: que la madre durante el embarazo no reciba una buena alimentación, que el niño durante los primeros 6 meses no reciba lactancia de forma exclusiva, que los alimentos ingeridos por el niño a partir de los 6 meses no sean adecuados, tanto en cantidad como en calidad; que el niño sufra de enfermedades continuas en sus primeros 2 años y no sea atendido oportunamente por un médico.

Las enfermedades continuas como diarreas o parasitosis, a su vez se producen cuando el niño no está vacunado, toma agua contaminada o consume alimentos que no están limpios, y esto le impiden absorber los nutrientes que necesita.

En resumen, podemos decir que la falta de: controles médicos, vacunas, agua segura y alimentos adecuados para la edad son las principales causas de la desnutrición crónica infantil. Conoce más aquí.

Un niño o niña con desnutrición crónica puede tener problemas de aprendizaje en la edad escolar, sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles, como hipertensión o diabetes en la vida adulta, y dificultades para insertarse en el mercado laboral. 

Además de afectar a las personas que lo padecen, la desnutrición crónica tiene un fuerte impacto en el desarrollo económico y social de los países. En Ecuador, se estima que los gastos asociados a la malnutrición —como salud, educación y pérdida de productividad— representan el 4,3% del producto interno bruto (PIB) ecuatoriano.

Si un niño consume agua contaminada puede provocarle diarrea o parasitosis. Estas enfermedades le impiden al niño absorber los nutrientes que necesita y si la diarrea es reiterada en los primeros 2 años de vida, el niño puede desarrollar desnutrición crónica. En Ecuador, el 50% de niños y niñas no cuenta al mismo tiempo con agua, saneamiento e insumos de higiene en sus hogares.

Además, existen problemas en la calidad del agua, puesto que llega a muchos hogares con escherichia coli, una bacteria presente en las heces fecales. Según una investigación del INEC, la bacteria fue encontrada en el 20% de las muestras tomadas en 4.400 hogares a nivel nacional y, en el área rural, la situación fue peor: el 50% del agua estaba contaminada.

El agua que llega al 25% de los hogares rurales no cuenta con un procesamiento de potabilización, ni ingresa por una red pública. En este mismo sector, el 25% de los niños presentan diarreas severas y 3 de cada 10 tienen desnutrición crónica infantil, según datos del INEC. Conoce más aquí.

La prevención es clave. Hay que actuar desde el embarazo hasta los 2 años de edad del niño. Esto es lo que llamamos los mil primeros días, la ventana de oportunidad. Una vez que el retraso en el crecimiento es diagnosticado, no hay marcha atrás. Por eso es necesario prevenir y actuar en los primeros mil días.

Para prevenir se necesitan políticas públicas integrales que fomenten: los controles médicos desde el embarazo, la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, una alimentación adecuada para la edad, la vacunación completa y oportuna. Además, se debe garantizar acceso a agua potable y saneamiento, y promover el cuidado con afecto y la estimulación.

Los controles médicos ayudan a prevenir la desnutrición crónica, porque permiten detectar los problemas a tiempo. Por ejemplo, si una mujer gestante tiene anemia, se le puede dar un tratamiento para que sus niveles de hierro suban. La recomendación es que una mujer gestante asista a al menos cinco controles a lo largo de todo su embarazo y que su primera atención sea en el primer trimestre. Además, en este tiempo, la gestante puede recibir consejería sobre su propia alimentación, la lactancia y los cuidados en el embarazo y del recién nacido.

En cuanto al bebé, lo mejor es que nazca en un hospital o un establecimiento de salud. Y durante el primer año, se recomienda que acuda al menos a seis controles y en el segundo año, a al menos cuatro. En los chequeos médicos se puede detectar si el niño crece correctamente y también se puede hacer un control de la vacunación, un factor crucial para prevenir la desnutrición crónica. Conoce más aquí.

Las vacunas son escudo protector frente a las enfermedades. Para prevenir la desnutrición crónica infantil es crucial que el niño reciba su esquema completo y de forma oportuna, para que no se enferme gravemente.

Por ejemplo, las vacunas de neumococo y rotavirus protegen al bebé de las enfermedades respiratorias y diarreicas, enfermedades que pueden conducir a la desnutrición crónica. Conoce más aquí.

La lactancia materna proporciona a los niños el mejor comienzo en la vida. Es el alimento más completo y se considera la primera vacuna del bebé, ya que refuerza el desarrollo del cerebro y los protege de enfermedades, infecciones y desnutrición.

Los bebés que no son amamantados total o parcialmente tienen un mayor riesgo de diarrea y tienen más probabilidades de desarrollar desnutrición crónica o incluso morir de malnutrición severa si no reciben un tratamiento oportuno que les salve la vida. Por esta razón, la lactancia materna se considera un determinante clave para combatir la desnutrición crónica infantil. Conoce más aquí.

Hasta los 6 meses:

El bebé debe alimentarse únicamente con leche materna, ya que esta proporciona todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo, además de fortalecer su sistema inmunológico y ayudar a prevenir la desnutrición. No se deben ofrecer alimentos ni bebidas antes de los seis meses de edad, ya que puede causar problemas como diarrea, alergias, peso bajo, sobrepeso o falta de crecimiento.

Entre los 6 y 7 meses:

El bebé puede comenzar a consumir otros alimentos, después de haber tomado leche materna. Se pueden ofrecer dos o tres veces al día papillas de cereales como arroz, maíz o quínoa y, después de una semana, papillas de frutas dulces como banano, papaya, babaco, entre otras. También se pueden incluir sopas espesas de avena, fideos o cebada, pero se deben introducir poco a poco para evitar intolerancias o alergias. Se recomienda incluir un poco de carne de res o pollo, bien cocida y picada en pequeños trocitos o rallada.

Entre los 9 y 11 meses:

El bebé debe continuar tomando leche materna cada vez que lo desee, además de consumir papillas y alimentos en trozos pequeños. Se pueden añadir granos secos, cocinados y aplastados o cortados en trozos muy pequeños, como fréjol, lentejas, arvejas, habas, garbanzos, chochos u otros. Se deben ofrecer tres comidas principales al día y dos colaciones nutritivas, además de leche materna.

A partir de los 12 meses:

El bebé puede consumir todos los alimentos que come la familia, pero en porciones adecuadas y en trozos pequeños. Se deben incluir verduras y frutas todos los días y se deben evitar alimentos con azúcar y grasas saturadas. Se recomienda ofrecer cuatro o cinco comidas al día, en porciones pequeñas, y mantener el horario de las comidas.

Si un niño consume agua contaminada puede provocarle diarrea o parasitosis. Estas enfermedades le impiden al niño absorber los nutrientes que necesita y si la diarrea es reiterada en los primeros 2 años de vida, el niño puede desarrollar desnutrición crónica. En Ecuador, el 50% de niños y niñas no cuenta al mismo tiempo con agua, saneamiento e insumos de higiene en sus hogares.

Además, existen problemas en la calidad del agua, puesto que llega a muchos hogares con escherichia coli, una bacteria presente en las heces fecales. Según una investigación del INEC, la bacteria fue encontrada en el 20% de las muestras tomadas en 4.400 hogares a nivel nacional y, en el área rural, la situación fue peor: el 50% del agua estaba contaminada.

El agua que llega al 25% de los hogares rurales no cuenta con un procesamiento de potabilización, ni ingresa por una red pública. En este mismo sector, el 25% de los niños presentan diarreas severas y 3 de cada 10 tienen desnutrición crónica infantil, según datos del INEC.

Con un correcto lavado de manos, la diarrea o parasitosis podría reducirse en un 40%. No obstante, la falta de insumos para la limpieza como agua, jabón y un lavabo constituyen una barrera para las prácticas de higiene. Conoce más aquí.

Disminuir la pobreza, a corto plazo, no reducirá la desnutrición crónica infantil automáticamente. Por ejemplo, entre 2007 y 2018 la pobreza se redujo en 11 puntos porcentuales, mientras que la desnutrición cónica apenas bajo 2.8 puntos porcentuales.

La reducción en los índices de pobreza y desigualdad no se traducen en las mismas proporciones a la desnutrición crónica infantil. Para prevenir la desnutrición hay que atacar a las múltiples causas con intervenciones específicas.

Es crucial asegurar recursos permanentes para financiar los servicios esenciales para las mujeres embarazadas y los niños durante los 2 primeros años. Esto significa asegurar los recursos para vacunas, atención de salud y agua limpia. Por ello, es crucial contar con un financiamiento sostenido. Para alcanzar estas acciones también es importante mantener el liderazgo, compromiso político y una acción coordinada por parte de los actores sociales, políticos e institucionales.

Las agencias que conforman el grupo de nutrición de la ONU, en el marco de sus respectivos mandatos, brindan asistencia técnica al Gobierno Nacional en la ejecución de la Estrategia Ecuador Crece sin Desnutrición Infantil. Dentro de este contexto, UNICEF apoya en diversas líneas, entre ellas:

  • Asistencia técnica, insumos y capacitación para la medición de la calidad del agua de la Encuesta Nacional de Desnutrición Infantil (ENDI).
  • Apoyo en la producción de la campaña educomunicacional con Máximo y en la elaboración e implementación de la estrategia de cambios de comportamiento.
  • Generación de insumos para el financiamiento y mejoramiento de la calidad del gasto de las prestaciones para prevenir la desnutrición crónica infantil.
  • Modelo de gestión local comunitario para mejorar la salud y nutrición de niños y niñas en la primera infancia y de mujeres gestantes en el área rural.
  • Implementación de la estrategia de vigilancia epidemiológica comunitaria para asegurar la continuidad de los servicios materno-infantiles esenciales en territorio y conectar a los niños que sufren de desnutrición crónica o están en riesgo de desarrollarla con las instituciones públicas para que reciban atención.

Recursos de la campaña

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UNICEF Ecuador

Controles prenatales

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Controles de niño sano

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Lactancia materna exclusiva

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Alimentación complementaria

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Micronutrientes

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Agua segura

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Vacunación

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Cuñas

 

 

Estrategia de comunicación para el desarrollo para la prevención de la DCI

Guía metodológica para conformación de mesas intersectoriales cantonales

Guía metodológica para conformación de mesas intersectoriales parroquiales

Manual de registro y acceso al curso gratuito de sensibilización sobre la DCI

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