Quiero ser el mejor amigo de mis hijos

Jurista de formación y padre en constante aprendizaje, Rafael Roselló cree en la importancia de desaprender roles tradicionales para poder ejercer una paternidad plena y responsable.

Lisy Alina Jorge Méndez y Mayra García Cardentey
Quiero ser el mejor amigo de mis hijos
Cortesía de la familia
17 Junio 2020

Rafael Roselló lo tiene claro. Su experiencia familiar y sus años como jurista y profesor en Derecho Civil y de Familia, así se lo muestran: para ser un padre responsable hay que desmontar viejos y negativos imaginarios. “Nos han hecho creer que la tarea de la crianza de los hijos es una función predominantemente materna”. Y no es así. “Algunos padres tenemos que luchar contra la idea socialmente arraigada de que ´padre es cualquiera´ y entender que participar, desde bien temprano, es la única forma de no ser un extraño para tus propios hijos”.

El jurista de formación lo ha aprendido y aplicado con sus niños Rafael Alexander (8 años) y Marcel Abel (6 años) y junto a su esposa Maylex Darias. “Quiero ser su mejor amigo, lograr el balance necesario entre la autoridad requerida y el respeto de su personalidad y sus criterios. Quiero ganarme su confianza, que puedan contar conmigo en sus momentos difíciles, en el logro de sus aspiraciones y sueños”, enfatiza.

Con la estrategia de comunicación “Padre desde el Principio”, UNICEF Cuba promueve que los padres estén informados y puedan participar y demandar servicios relacionados con la protección, estimulación y cuidado de su bebé desde el principio.

No ha sido fácil. Incluso, en ocasiones pensó que era un extraño, que ese vínculo natural surgido entre su esposa e hijos desde el momento mismo de la concepción, después de nueve meses en su interior, y luego con la lactancia materna, no podía ser igualado.

“En algún punto me sentí prescindible, intercambiable, y ese sentimiento se reforzó cuando intenté las primeras veces, sin éxito, alguna tarea como dormirlos y ella lo lograba con más facilidad”, rememora.

Aunque al principio se sentía frustrado y cansado, siguió y se hizo parte de ellos. “Fue un momento (o más bien un proceso) trascendente entender la importancia de presentarme, de construir una relación desde cero, de hacerme tan imprescindible e insustituible para ellos como ellos lo eran para mí. Descubrí que mientras más amor, atención y tiempo les entregaba, me lo devolvían multiplicado”.

En ese sentido, para Roselló ser un padre responsable es sentirse partícipe de todos los asuntos: crianza, educación y desarrollo de los hijos. “Y asumir el reto de hacerlo democráticamente y respetándolos como sujetos de derechos. Nada de ellos me es ajeno”.

En función de este objetivo, la participación debe ser lo más abarcadora posible. “Los padres podemos y debemos involucrarnos directamente en todas las actividades que comprenden la crianza de nuestros hijos”.

Según una encuesta aplicada en 2018 por UNICEF Cuba sobre paternidad responsable y activa en la primera infancia, solo un 5,8 por ciento de los padres respondió coherentemente sobre su actitud positiva hacia la corresponsabilidad.

Quiero ser el mejor amigo de mis hijos
Cortesía de la familia

No obstante, ser padre fue y es un camino de crecimiento mutuo para Roselló. “No llegué a esta idea de forma automática y ejemplar, sino después de algunos reveses, tropiezos y decepciones. Los propios estereotipos culturales, sociales, los conceptos heredados, los ejemplos previos… nos hacen creer, erróneamente, que la tarea de la crianza de los hijos es una tarea predominantemente materna, y que los padres cumplimos, en primer lugar, un rol de proveedores y luego, algunas tareas periféricas: nos vemos más en el parque jugando pelota que lavando pañales”.

Entre tanta responsabilidad, es necesario vencer esos obstáculos, sobre todo creencias negativas asociadas a los roles de paternidad. “Las personas a tu alrededor, lo que has aprendido culturalmente, todo te dice ´que se ocupe la madre, yo debo trabajar mañana temprano´. Y si no te sobrepones a esto, se abre una brecha que cada vez es más difícil de cerrar. Se requiere de sensibilidad, amor, comprensión y educación de ambos (padre y madre) para superar esas situaciones y entender que sin la participación activa de uno como padre la familia no puede funcionar correctamente”.

Resalta que es difícil desprenderse de esas ideas, es un aprendizaje sobre la marcha: “un aprender haciendo, no exento de tensiones familiares, y momentos complejos. Todos los días aprendo un poco acerca de la generosidad, la comprensión, la sensibilidad y la inteligencia que se requieren para ser un padre presente y responsable”.

Pero es aún más: “Es un proceso en el que también he aprendido sobre mí mismo, sobre la trascendencia de padecer determinados defectos, prejuicios, conductas reprochables que los hijos puedan ver y querer imitar. Quiero creer que desde que ellos están me esfuerzo por ser mejor persona con el fin de ser un mejor padre”.

Apenas un 34% de los padres participan en las actividades de aprendizaje de sus hijos e hijas, como reflejan datos de la propia encuesta.

“Mis hijos me enseñan todos los días, es una relación de doble vía sin ninguna duda. Sus sentimientos son puros, su amor es incondicional, y esa es una realidad que hace pensar y aprender sobre mis propios afectos y sentimientos”, confirma.

En esa paternidad intensa y para toda la vida, él inculca en la misma medida que recibe. Sus hijos le instan “a ser justo y equitativo al tomar decisiones sobre los conflictos entre hermanos, y a ser generoso con mi tiempo.

“Me enseñan cuánto amor se necesita para ser un padre comprensivo y cariñoso, y es gracias a ellos que puedo valorar el gran trabajo que hicieron y todavía hacen mi madre y mi padre”.

Quiero ser el mejor amigo de mis hijos
Cortesía de la familia

Solo un 1% de los encuestados refirió tener un conocimiento integral de los aspectos jurídicos relacionados con la paternidad responsable. De ahí que las acciones de la estrategia “Padre desde el Principio” contribuyan a que estos conozcan sus derechos, beneficios y responsabilidades desde las primeras etapas de la paternidad.

Desde su mirada de jurista analiza el por qué pocos padres en Cuba se acogen a la licencia de paternidad. Primero, reconoce que es difícil en las condiciones del país, asumir la lactancia materna exclusiva cuando la madre está trabajando. Por otro lado, “si la decisión sobre quien toma la licencia tiene un basamento predominantemente económico, hay muchos aspectos que corregir para garantizar que este enfoque sea justo”.

Argumenta que ha existido desigualdad en el acceso a determinados puestos de trabajo, sesgos en la selección y promoción del personal, oportunidades de superación que en el caso de las mujeres se ven limitadas por el propio cuidado de los hijos e hijas y la asunción tradicional y exclusiva de las tareas del hogar. Estos y otros aspectos también influyen en la baja tasa de licencia de paternidad.

Roselló, sin embargo, corrobora que los mayores obstáculos son sociales y culturales. “Hay que luchar con una experiencia acumulada de años en los que la mujer ha asumido el trabajo doméstico y la crianza de los niños y las niñas de forma abrumadora y predominante”.

De igual forma, existe desconocimiento en cuanto a los derechos, beneficios y prestaciones de la paternidad responsable. “Se debe reforzar el papel preventivo y educativo del Derecho en general y del Derecho de familia en particular. Los medios de comunicación tienen un papel fundamental, también. Igualmente, en el ámbito escolar los profesores deben promover la cultura jurídica de las personas como base ineludible para lograr una sociedad más justa, una familia más feliz y una paternidad más plena”.

Quiero ser el mejor amigo de mis hijos
Cortesía de la familia