“Mis momentos más felices son los que comparto con mi hija”
Para Flabio Gutiérrez el ejercicio de una paternidad presente y responsable ha implicado no pocos retos, pero también las mayores alegrías. Él, junto con otros 70 padres, forman parte de talleres mensuales de capacitación y sensibilización
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Periodista de profesión, tras el nacimiento de su hija Carolyn Fabiana (6 años), el primer lugar de la agenda de Flabio Gutiérrez quedó reservado para siempre. Desde entonces, participar en todos los aspectos de su crianza, educación y desarrollo, es una prioridad a la que no renuncia, a pesar de cualquier obstáculo.
Pero no ha sido fácil. Como padre divorciado, manejar el proceso de forma tal que resultara lo menos estresante posible para la niña ha sido y es un desafío enorme: “Somos muy apegados, incluso yo era quien la dormía habitualmente, así que trato de pasar todo el tiempo que puedo con ella. Aunque nuestras casas están bastante distantes soy quien la llevo al círculo, voy en bicicleta a verla y también la recojo, pues su mamá y yo nos hemos distribuido para que se pase regularmente algunos días conmigo”.
En este sentido, “responder a las preguntas de Carolyn y explicarle por primera vez por qué ya no vivimos juntos, fue uno de los momentos más difíciles para mí”, confiesa.
De hecho, “la madre de la niña y yo hemos tenido que llegar a acuerdos sobre este tema, tratando siempre de facilitar su comprensión y entendimiento de la situación y que el cambio no sea tan brusco para ella”, explica.
Desde el 2018 UNICEF Cuba impulsa la estrategia de comunicación para el desarrollo “Padre desde el Principio”, que apuesta porque los padres estén informados y puedan participar y demandar servicios relacionados con la protección, estimulación y cuidado de su bebé.
Flabio lo tiene claro, proveerle a su hija un ambiente y estado emocional positivo es crucial para garantizar su bienestar presente y futuro. Con ese objetivo aprovecha al máximo cada momento que comparten: “Cuando se queda conmigo trato de cuidar sus rutinas y horarios habituales y que se alimente de manera saludable. Y aunque mi profesión me obliga a tener que trabajar también en casa, el momento para hacerlo es después de que ella se duerme. Mientras tanto, vemos muñequitos juntos, conversamos mucho, repasamos lo que aprendió en el círculo, juego con ella y trato de que desarrolle el gusto por la lectura, por el ejercicio y también le estoy enseñando a jugar ajedrez”.
La llegada de la COVID-19 les permitió pasar más tiempo juntos, pero también trajo nuevos retos para el cuidado de la pequeña y muchos temores: “Uno de los días más tristes de mi vida fue el 11 de marzo pasado, cuando la niña dio positiva al Sars-COV-2. Fue el único caso de Holguín en la jornada. A pesar de que habíamos sido muy cuidadosos, tanto en casa, como en la de su mamá. Recuerdo que yo lloraba, pues Carolyn es asmática y teníamos mucho temor por la evolución”, rememora.
Aunque la niña fue totalmente asintomática y evolucionó muy bien, el temor a enfermar sigue latente. “A ella misma ya nunca se le olvida lavarse las manos siempre que llegamos de la calle, y cada vez que toca algunas superficies o cosas; si estamos fuera de casa recuerda limpiarse con hipoclorito o gel antibacterial. Realmente ha quedado un poco ansiosa después de la experiencia con el virus, así que tratamos de cuidar la higiene, pero sin que se convierta en obsesión”, comenta.
Sobre este aspecto, Flabio agradece los espacios de capacitación e intercambio sobre cómo potenciar una paternidad responsable en tiempos de pandemia. Por eso participa mensualmente en talleres de WhatsApp con más de 70 padres de toda Cuba que, a su vez, se convierten en replicadores de mensajes y contenidos. Las sesiones forman parte de la estrategia “Padre desde el Principio” de UNICEF Cuba, en articulación con el programa social comunitario “Educa a tu hijo” del Ministerio de Educación; este programa no institucional, que celebró recientemente su aniversario 30, atiende a niños y niñas de la primera infancia, especialmente aquellos que viven en zonas remotas o de difícil acceso.
“Es reconfortante poder contar con las opiniones de especialistas, conocer las experiencias de otros padres, disponer de materiales de consulta, intercambiar y aprender entre todos”, asegura.
Y es que para él ser padre es un camino de crecimiento constante. “Se requiere entrega, sensibilidad, amor, comprensión y mucha preparación para contribuir de manera adecuada al desarrollo integral de nuestras hijas e hijos. Mis momentos más felices son los que comparto con Carolyn. Ella me hace querer ser cada día un mejor padre”.