Lactancia materna, un trabajo en equipo (II)
UNICEF Cuba acompaña los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública para mejorar los indicadores de lactancia materna en el paísv
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Según los resultados de la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS Cuba, 2019), solo 3 de cada 10 niños son amantados hasta el primer año de vida. Este estudio mostró que, la lactancia exclusiva antes de los seis meses de edad se comportó en un 40,9 %, por debajo del 50 % mínimo establecido como positivo por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La Oficina en Cuba del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) acompaña los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) en el país para mejorar esos indicadores. Lograrlo también será el resultado del compromiso y apoyo a la lactancia materna de las familias, comunidades, centros laborales y de salud.
Darlys, Claudia, Dianelis, Alina y Lisset han extendido la duración de la lactancia a sus hijas e hijos y reconocen en ello, la contribución de muchas manos.
Lactar a mi bebé, a pesar de todos los miedos
“Thiago llegó a mi vida en un momento muy especial, pero de la mano de una pandemia amenazante. La incertidumbre de qué sucedería cada día, el miedo por las altas cifras de personas contagiadas con la Covid-19 o fallecidas; la crisis de dimensión mundial que ya asomaba, eran algunos de los factores que hacían de la pandemia una angustia constante”.
Darlys Safora Mayea reconoce que en su historia de lactancia materna hay que hablar de una gran red de apoyo comunitario y laboral que la acompañó a pesar del confinamiento y los temores en medio de la emergencia sanitaria por la Covid-19. Siente que es una suerte contar con una familia ampliada, gracias a la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, en La Habana, de la cual forma parte, y del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr., donde trabaja.
“Contar con el apoyo, el acompañamiento y la presencia, aún desde la distancia, de amistades, colegas de trabajo, hermanas y hermanos de fe, hizo realmente la diferencia para lactar a mi bebé y mantener los cuidados extremos que imponía la pandemia. A pesar de todos los miedos que pude sentir fue una etapa feliz y llena de manos que me ayudaron a sostenernos para hacerlo bien”.
Mi orgullo
Cuando Claudia Calderón supo que estaba nuevamente embarazada, lactaba a su niña Giulianna de 8 meses. “Me chocó, confiesa. Busqué información y decía que muy pocas mujeres salían embarazadas lactando. Con la ayuda de mi esposo, familia y amigas salí adelante con mi segundo embarazo y mi cuerpo fue aceptándolo”.
Recuerda como un momento difícil su hospitalización para el nacimiento de Galilea, porque no pudo mantener el ritmo que llevaba la lactancia de Giulianna. La niña “se olvidó de su tetica, pero luego al ver a la hermana quería también, así que asumí lactarlas a ambas hasta que solo quedó la pequeña. Llevamos 2 años y 7 meses lactando y estoy orgullosa por ello.
“Para mí la lactancia materna es algo súper importante ya que la leche materna es el alimento ideal para el bebé, contiene todos los elementos nutritivos que necesita para su crecimiento y desarrollo, así como las sustancias que lo protegen contra infecciones y alergias. Además de que se crea el vínculo madre e hija o hijo. Mi segunda niña fue una bendición, me enseñó que se puede amar a dos personas al mismo tiempo”.
Claudia fue una de las madres fotografiadas para la exposición Vidas, de la artista May Reguera, inaugurada en noviembre de 2022 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, en la Habana Vieja. La muestra se inspiró en la propia experiencia de May como madre comprometida con la lactancia de su hijo Milán. En ella reunió imágenes y testimonio de otras mujeres que cuentan el camino de su lactancia sin romanticismos ni mitos.
También cuestionaron algunas frases frecuentes que escuchan las madres en esa etapa: “no duerme la noche entera por la teta”, “tienes que destetar porque la leche de vaca a partir del año es mucho mejor”, “tanta teta lo va a hacer dependiente de ti”… La expo reconoció y visibilizó los apoyos de diferentes grupos e iniciativas que dan soporte a las madres y las familias implicadas en la lactancia.
Sin barrera para lactar y amar
Dainelis Suárez y Suniel Suárez reconocen que el bienestar de su hijo Ethian Daniel le debe mucho a “la práctica sana, continua y consentida de la lactancia. La dentición necesitó de la lactancia, los malestares de las vacunas han sido más llevaderos por la lactancia, las aflicciones y crisis de crecimiento han sido superadas gracias a la lactancia.
“Mi niño ha disfrutado de 2 años y 4 meses de una lactancia feliz y sostenida. Ha sido un camino difícil, pero maravilloso. Lactar a nuestro hijo no es solo nuestra complicidad y vínculo, es también el de la familia. La comprensión, apoyo y compañía de papá ha sido vital. Imposible dejar fuera a nuestra comunidad Maternidad y Vida. Nos han hecho una familia más segura para enfrentar el rol como padres.
“Definitivamente nuestra maternidad/paternidad constante ha sido mejor gracias a la lactancia. La vivimos a plenitud, nos detenemos en medio de las tareas para recostarnos juntos los tres a disfrutar de una tanda de teti (así le decimos). Buscamos la sombra para hacer lo nuestro en el parque o la playa. No tenemos barrera para lactar/amar en ningún momento. Es nuestra mejor forma de ver crecer a nuestro hijo.”
Comunidades para maternar placenteramente
Alina de O Joya dio lactancia materna exclusiva a su niño Oliver los 6 primeros meses de su vida y ha seguido lactándolo sin apuro por el destete. A las puertas del cumpleaños 4 de su hijo, asegura que “seguiremos hasta que mi bebé lo decida”.
Para ella hubo un antes y un después, a partir de su conexión con la Liga de La Leche Cuba. “Encontré allí una tribu para maternar juntas. Respetar las necesidades de mi bebé desde la lactancia con información y apoyo 24 horas, marcó una gran diferencia para mi maternidad. Las madres necesitamos comunidades para maternar placenteramente, donde no seamos juzgadas, se respeten y valoren nuestras decisiones.”
Por experiencia propia, Alina valora mucho compartir sus vivencias a otras madres y padres. Ser parte activa de iniciativas como la Liga de la Lecha o del proyecto de Crianza Respetuosa, han enriquecido a su propia familia y a otras.
Un entorno laboral seguro para lactar
Lisset Ametller Estévez ha visto la gestación, el nacimiento y desarrollo del Centro a+ espacios adolescentes, ubicado en La Habana Vieja. Más allá de ser “su trabajo”, esta institución de la Oficina del Historiador de la ciudad es su casa.
Su historia como profesional y también como madre están estrechamente ligadas a este lugar y al equipo de colegas con quienes labora. Primero Aitana y luego, Matías, sus hijos, han encontrado allí un colectivo que les cuida, incluso, antes de nacer.
Lisset buscó y nos envió fotos que muestran el apoyo de sus colegas del Centro para hacer más llevadera y acompañada su maternidad. El retorno a sus obligaciones profesionales en su condición de madre trabajadora no significó una pausa a la lactancia materna.
Yoylán Cabrera, uno de sus compañeros de trabajo, cuenta que la lactancia materna se volvió un acto cotidiano para ellos. En reuniones les tocaba ser testigo de ese momento especial de alimentar al bebé, con mucha naturalidad.
Implicarse en los cuidados de la madre y de los niños, garantizarles un espacio tranquilo para amamantar y respetar sus tiempos, han sido algunas de las claves de este equipo que ha convertido su lugar de trabajo en un sitio pro-lactancia materna.