Cuando el diálogo se vuelve refugio para la adolescencia
Adolescentes guantanameros utilizan el kit de innovación y expresión entregado por UNICEF para fortalecer su bienestar emocional y prevenir la violencia desde la palabra y la escucha
En el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) de Guantánamo, el calor parece detener el tiempo. Es media mañana y, en un aula abierta al patio, no se habla de fórmulas ni de ecuaciones. Las voces que se escuchan son distintas: adolescentes conversan sobre temas que pocas veces se abordan con naturalidad como la violencia, los miedos, las formas que adopta el machismo cuando nadie lo nombra.
La escena forma parte del taller “Violencia en la adolescencia: comprender para prevenir”, desarrollado en este centro educativo como parte del proyecto Andando, con el acompañamiento de la Red de Educadoras y Educadores Populares de Guantánamo. En el encuentro se utilizó el kit de adolescentes para la expresión e innovación, entregado por UNICEF Cuba como parte del apoyo al bienestar psicoemocional de las familias guantanameras tras el paso del huracán Oscar.
Aprender a escucharse
En un pasillo de la escuela, los adolescentes están dispuestos en círculo. No hay un discurso impuesto ni respuestas cerradas. Se pregunta, se duda, se comparte. Cada voz aporta una experiencia y, poco a poco, la conversación toma forma.
Una muchacha confiesa que a veces no sabe si lo que siente es enojo o miedo. Otra responde que también es una forma de violencia cuando se aprende a callar para no incomodar. El silencio que sigue no es de incomodidad, sino de comprensión.
Ese es el espíritu del taller: crear un espacio donde los adolescentes puedan reconocerse, comprender las emociones que los atraviesan y reflexionar sobre la convivencia, el respeto y las relaciones sanas.
El profesor Xavier Arrue Pinto, parte del equipo de la Red y docente del propio instituto, acompaña el proceso con una mirada abierta al diálogo. Desde la educación popular, el aprendizaje se construye de forma colectiva y horizontal, reconociendo en cada adolescente a un protagonista activo de su propio desarrollo.
Una herramienta para comprender y prevenir
El kit de adolescentes para la expresión e innovación—utilizado en este y otros espacios educativos de la provincia— contiene materiales que promueven la participación, la reflexión y la creatividad. Cada dinámica está pensada para fortalecer habilidades sociales, fomentar el trabajo en grupo y estimular la comunicación como vía para resolver conflictos.
Durante el taller, los y las adolescentes abordaron preguntas esenciales: ¿Qué es el respeto? ¿Cómo se construye una relación sana? ¿Por qué se confunde el control con el amor?
Más que ofrecer respuestas, el ejercicio sembró inquietudes. Reflexionar en grupo se convirtió en un modo de acompañarse, de reconocer que cada historia importa y que hablar es, también, una forma de cuidarse.
Un tejido que crece desde las escuelas y las comunidades
La experiencia del IPVCE se inserta en un proceso más amplio que la Red de Educadoras y Educadores Populares de Guantánamo ha sostenido en escuelas, barrios y espacios comunitarios. Su labor promueve una educación que dialoga, que reconoce la diversidad y que integra la prevención de las violencias en la vida cotidiana.
En este contexto, el uso de los kits de UNICEF ha reforzado la capacidad de las instituciones educativas para ofrecer a los adolescentes herramientas de expresión y reflexión que contribuyen a su bienestar emocional y al fortalecimiento de entornos protectores.
Una frase que queda en el aire
Al final del encuentro, alguien propone escribir en una cartulina una frase que resuma lo vivido. Una mano levanta el marcador y traza, con letra firme: “Comprender para prevenir.”
Mientras el sol de Guantánamo sigue ardiendo, en el espacio que compartieron queda la sensación de haber encendido algo distinto: un lugar donde el diálogo se vuelve refugio y cada palabra dicha en confianza puede ser el primer paso hacia una convivencia más justa y libre de violencias.