El aula debe ser un espacio libre de violencia
La campaña Mídete potencia herramientas educativas y de formación, para que los métodos de enseñanza se basen en los derechos y transformen los modelos que reproducen conductas violentas hacia niños, niñas y adolescentes desde el escenario del aula.
A María Díaz Rosendo le complace muchísimo la forma en que ha comenzado a ver la vida después de las acciones de la campaña Mídete en la escuela primaria que dirige desde hace 18 años.
Pero lo que más alegría le representa es ver cómo la mayoría del claustro del centro educativo "Frank País", de Plaza de la Revolución, (La Habana) ha cambiado su percepción en torno a los derechos de la infancia.
“El cambio se siente tanto en las actividades que preparamos como en las situaciones de la cotidianidad. Por ejemplo, hemos intercambiado en nuestras charlas de las escuelas de familias temas como: el uso responsable de las redes, la crianza respetuosa, la prevención del abuso sexual infantil y los estereotipos sexistas” comenta Díaz Rosendo.
“Siento que esa transformación que he vivido como ser individual, sucede también en las personas al frente de las aulas, en los estudiantes y hasta en las casas. Hemos pasado a comprender más, a buscar más los porques de algunas expresiones de violencia entre los niños. También se cuida que el espacio del aula sea un entorno de confianza, de seguridad, de protección para niños y niñas. Donde se les respete, cuide, escuche y tengan libertad para ser desde su autenticidad”, dijo la profesional con 40 años en el sector educacional.
Los recursos formativos, educativos y de comunicación de Mídete pretenden generar cambios sociales o de comportamientos en las personas impactadas, modificando o deconstruyendo la indiferencia, aceptación o naturalización de prácticas violentas en la crianza de niños, niñas y adolescentes; la tolerancia de la violencia en línea y su reproducción acrítica; el uso y la reproducción de patrones sexistas como parte de los procesos de socialización de la infancia y la adolescencia, ya sea en la familia, en las escuelas, en las comunidades, en los medios de comunicación o en las plataformas virtuales.
La escuela Frank País García es uno de los espacios asociados a la campaña Mídete desde el año 2021. De conjunto con medios de comunicación como la revista Zunzún (única para público infantil en Cuba) y proyectos como Tu taller, Golden Kids y Crianza Respetuosa, ha recibido talleres sistemáticos con niños, niñas y personal docente.
Todos los ejes de la campaña fueron centro de estos intercambios en los que no solo se aportaron herramientas; también se escuchó el criterio, las reflexiones e ideas de las personas implicadas.
“Mídete es la primera campaña que se implementa en Cuba para visibilizar la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes y actuar ante ella. Que como escuela nos hayan vinculado desde el inicio ha sido una oportunidad tremenda para aprender y crecer como personas, como centro educativo y como sociedad” agradece la directora de la primaria.
Para ella las acciones de mayor impacto son las que transversalizan la violencia de género y las de crianza respetuosa.
“Estas nos han servido mucho para identificar expresiones de violencia. Por ejemplo, para entender por qué un estudiante tiene un comportamiento violento, agresivo con sus compañeros, que puede venir de abusos de la casa. Por otra parte, nos invita a mirar nuestra propia conducta como representantes del respeto y del amor hacia nuestros estudiantes, pues a veces se confunde el poder de educar con el poder para abusar o anular a los niños y niñas”, reflexiona desde el cambio y las experiencias del profesorado.
De manera continua el trabajo de Mídete en la escuela "Frank País" focalizó a un grupo de niños y niñas (23 en total) que avanzó de tercero hasta sexto grado. Involucró además a sus maestras y familiares. En acciones más espaciadas impactó en grupos de hasta 60 estudiantes y en varias ocasiones a todo el claustro docente.
A nivel de cambio esperado en los ejes de la campaña estamos hoy ante un personal docente más sensibilizado con los temas de violencia en la infancia. Personas que conocen mejor los derechos de los niños y las niñas y se interesan más por aplicarlos en su quehacer formativo.
Advierte María Díaz sobre esta transformación: “hay un mayor interés de los docentes por interactuar con los canales de crianza respetuosa, por buscar información sobre cómo tratar a una familia que violenta a su niño, pues en las visitas a las casas constatamos muchas veces que el castigo corporal sigue siendo una manera de disciplinar”.
Existe un canal del proyecto Crianza Respetuosa en la plataforma Telegram, al que se convoca a socializar sus dudas al personal docente de la escuela Frank País García, como parte de las acciones de Mídete en su colectivo.
Para María, como coordinadora de todo el proceso docente educativo, el principal reto radica en comprender e incorporar este estilo de crianza respetuosa a sus rutinas y su vida particular, para luego llevarla al aula.
“Desde el propio personal docente la meta es cambiar la mentalidad, atemperarnos a los tiempos e incorporar el trato respetuoso; que no significa renunciar a la autoridad que tiene la figura del maestro. Implica medirnos primero como personas, como educadoras, como formadoras de valores, para transmitir conductas libres de violencia y de estereotipos sexistas”.
Recalca que demanda también una alerta constante antes signos que puedan indicar abuso sexual u otras formas de violencia latente en el espacio fuera de la escuela.
Mídete trabaja con las infancias en aras de deconstruir estereotipos y patrones de violencia inculcados desde edades tempranas, y con las familias y personal docente para construir prácticas positivas de educación, formación y crianza desde el respeto y con base en los derechos.
“Mídete nos ha dado herramientas para identificar, pero también para actuar ante métodos violentos de disciplinas en las familias y en las aulas” confirma Díaz Rosendo. “Ahora contamos con conocimientos, sensibilidad y mecanismos para entender mejor los derechos de la infancia y la adolescencia. Para interactuar con los niños y las niñas como seres humanos que son, no como propiedad de sus familias o de la escuela. Tienen ideas, opiniones, y es necesario tenerlos en cuenta para que vivan en un mundo más protector, más inclusivo y más feliz”.