Ana eligió vivir sin violencias

El activismo adolescente representa un eje importante de la campaña Mídete, desde la convocatoria al cambio de creencias y prácticas que normalizan las manifestaciones de violencia hasta la réplica de saberes, herramientas y soluciones ante ellas.

Dainerys Mesa Padrón
Ana Beatriz Liens Samper (en el extremo izquierdo de la imagen) estudia primer año de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, donde continúa su labor como activista de Mídete.
@UNICEF/UN230423/Ruz
03 Mayo 2024

Ana Beatriz es una adolescente risueña, hablantina, inquieta… como la mayoría de las chicas de su edad. Pero basta con mencionarle determinados temas o convocarla a ciertas actividades para descubrir a una persona inmensa en su madurez y responsabilidad social.

Desde la infancia conectó con el activismo por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+ a través de talleres del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y descubrió un mundo al que quería pertenecer y ayudar a construir: un mundo sin violencias.

El Cenesex es una institución contraparte de UNICEF Cuba, a través del trabajo del componente programático Cada niño está protegido de la violencia y la explotación. En alianza con nuestra campaña Mídete ha realizado diferentes talleres con adolescentes y con sus familias sobre temas como crianza respetuosa y parentalidad responsable, prevención de la violencia de género, el abuso sexual infantil y el embarazo en la adolescencia, además de responsabilidad parental en el uso de las redes sociales.

Ana es una de las adolescentes más cercanas a la campaña Mídete contra la violencia en la niñez y la adolescencia, de Unicef Cuba. Desde sus roles como activista, creadora de contenidos y vocera ha experimentado una evolución en su crecimiento como ser humano. “Noto más conciencia y conocimiento sobre estos temas, así como más disposición para enfrentarlos”, comenta.

Sobre las situaciones de violencia que más reconoce en el día a día destaca el bullying, el maltrato hacia niños, niñas y adolescentes desde la crianza y la violencia de género, como eje transversal de todas.

“Son comunes las peleas físicas para resolver conflictos. También el acoso escolar, la violencia doméstica en la que los adolescentes suelen ser víctimas o perpetradores hacia sus pares. Hay muchas expresiones de ciberacoso y de violencia en las relaciones de pareja”, advierte.

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Además del cambio que refiere Ana desde su contexto más privado, destaca las herramientas que Mídete le ofrece para evitar el uso y la reproducción de patrones sexistas en los procesos de socialización en la infancia y la adolescencia.

“Mídete me ha brindado el conocimiento necesario para identificar las diferentes formas de violencia, empezando por mí, por cómo me relaciono con otras personas, cómo hablo o actúo. También me ha dado tips efectivos en el caso de ser víctima de violencia. Asimismo, facilita rutas o contactos necesarios cuando somos testigos de estos comportamientos”, aclara la estudiante.

 Beatriz junto a Lina participó en el Festival de Mídete en el parque Entimbalao, en La Habana.
@UNICEF/UN2230423/Ruz Beatriz junto a Lina participó en el Festival de Mídete en el parque Entimbalao, en La Habana.

La cercanía con Mídete y su interés por aprender cada vez más sobre estos asuntos despiertan en Ana motivaciones profesionales. Actualmente investiga sobre el acoso escolar y sus diferentes manifestaciones en los niveles de enseñanza.

“Junto a mi curiosidad periodística acerca de la violencia, me mantengo al tanto de cualquier manifestación de ella que ocurra frente a mí. De ser posible, hablo con los involucrados. Transmito lo aprendido durante la campaña y trato de proporcionar un apoyo para quien se reconozca como víctima de violencia” confirma.

Los recursos formativos, educativos y de comunicación de Mídete pretenden generar cambios sociales o de comportamientos en las personas impactadas, modificando o deconstruyendo la indiferencia, aceptación o naturalización de prácticas violentas en la crianza de niños, niñas y adolescentes. La historia de Ana es una muestra de esta teoría de cambio y de que las nuevas generaciones pueden construir un mundo como el que ella misma sueña, más libre y feliz.