El camino de resiliencia de Mayra y Kambell

Oriundos de Santa Olga, localidad cercana a Constitución, se vieron obligados a movilizarse a esta ciudad para seguir con sus vidas y educación luego de los incendios que afectaron la zona centro-sur del país.

UNICEF
Mayra tenía 9 años al momento del incendio que terminó con casi toda la localidad.
UNICEF Chile
31 Enero 2019

Los rayos de sol pegan con fuerza en la extensa cancha de fútbol del Liceo Enrique Mac Iver de Constitución, Región del Maule, en la zona centro-sur de Chile. En uno de los arcos, Mayra Loyola (9 años) y Kambell Donoso (10 años) corren y posan para nuestras fotos. Ambos, oriundos de Santa Olga, localidad cercana a Constitución, se vieron obligados a movilizarse a esta ciudad para seguir con sus vidas y educación luego de los incendios que afectaron la zona centro-sur del país arrasaran con la localidad de Santa Olga. El 26 de enero de 2017, este pueblo sufrió la destrucción de aproximadamente 1.000 viviendas, 1 jardín infantil y 2 centros educativos, dejando alrededor de 5.000 personas afectadas y considerables pérdidas económicas para la población.

 

“En Santa Olga pasó una tragedia”, nos cuenta Mayra. Y no exagera. De la noche a la mañana, Mayra, Kambell y gran parte de sus familias, vecinos y amigos vieron cómo su vida sufrió un dramático revés.

A un año de la tragedia, su voz se ensombrece cuándo hablan de los incendios. “Me sentí mal porque no pude ayudar, porque las mamás andaban preocupadas por uno. Sentía que no podía ayudar”, cuenta Kambell. “Estaba muy triste por mi abuela, porque ella no pudo salvar nada, solo lo que tenía puesto”, agrega Mayra.

El regreso a clases

El proceso de recuperación no ha sido fácil para los habitantes de Santa Olga, menos para los niños y niñas que, como Mayra y Kambell, tuvieron que dejar su colegio en la localidad y adaptarse a un nuevo establecimiento. Y si bien confiesan que les gustaría volver a su antigua escuela en Santa Olga, porque “teníamos más espacio y estábamos más cómodos”, la importancia de reunirse con sus compañeros tras la tragedia y comenzar a retomar su educación en Constitución, se transformó en uno de los pilares en la recuperación psicosocial.

“Para mí fue importante volver a la escuela, pensaba mucho en mis compañeros, si les había pasado algo. Quería volver a educarme”, dice Kambell.

“Si no vamos al colegio ahora, no vamos a aprender nada, no podremos tener una carrera cuando seamos grandes”, agrega Mayra.

Volver a estudiar y reencontrarse con sus compañeros fue esencial para que Mayra y Kambell comenzaran a entender la tragedia. “Aprendí que podía sentirme triste y que también tenía que ponerme en el lugar del otro si llegaba triste, eso se llama empatía y nos ha servido mucho en clases”, dice Kambell.

Se trata de una tragedia que causó cambios evidentes e inmediatos en sus vidas. Y eso no tardó en manifestarse también en su sala de clases. “Cuando volvimos al colegio, me di cuenta que mis compañeros no eran los mismos.  Antes eran más felices, pero después de los incendios ellos no estaban así. Antes conversaban y ahora solo escribían y se quedaban callados”.

“Todos los niñitos andaban tristes, no jugaban”, agrega Kambell.

La percepción de Mayra y Kambell coincide con una encuesta de salud mental elaborada por UNICEF, el Ministerio de Educación y la Fundación Fútbol Más, que señala que tras la tragedia, un 46% de los estudiantes entre 4 y 8 básico de la Escuela rural Enrique Mac Iver, de Santa Olga, presentaron síntomas relacionados al estrés post traumático.

Precisamente como una forma de responder por el bienestar físico y psicológico de los niños y niñas afectados, UNICEF y la Fundación Fútbol Más implementaron desde marzo de 2017 hasta la fecha, talleres sociodeportivos y actividades lúdicas para niños de 1° a 8° Básico del Liceo Enrique Mac Iver de Constitución, con el fin de desarrollar la capacidad de confiar en el otro, resolver de buena manera los conflictos y empatizar con los demás. En los talleres, al igual que en las canchas de fútbol, se utiliza la Tarjeta Verde para destacar o premiar alguna actitud o gesto positivo que realicen los niños. Ha sido tanto el éxito, que como nos cuentan Kambell, “algunas veces la utilizo con mis compañeros para felicitarlos por algo”.

Con el paso de los días, los talleres se transformaron en motivo de felicidad, distracción y aprendizaje.

“Hemos aprendido a convivir con los compañeros, la confianza que debemos tener en nosotros mismos, primero confiar en uno mismo para después poder hacerlo en lo demás”, explica Kambell.

Kambell Donoso tenía 10 años cuando tuvo que dejar su casa y escuela tras los incendios que afectaron Santa Olga.

- ¿Sienten que, si pasa otra situación de emergencia, están mejor preparados para enfrentarla?

“Siii” dicen al unísono ambos, mientras se ríen. “Nos sentimos mucho mejor preparados en diferentes sentidos. En empatía y en inclusión.”, agrega Kambell.

A casi un año de los incendios y a su corta edad, Mayra y Kambell nos demuestran que mientras “nos van enseñando; vamos olvidando”.

Fútbol Más y UNICEF Chile
Programa de fortalecimiento de convivencia escolar a través de capacitaciones a docentes de Educación Física, desde el modelo de resiliencia aplicada, con foco en la post emergencia.