Un trabajo en conjunto para proteger a la infancia en riesgo
De la mano de Carmen y Jaquelina, conocé la situación de las niñas, niños y adolescentes que más nos necesitan.
En la Argentina, el 51,5% de las chicas y chicos viven bajo la línea de pobreza y el 13,2% bajo la línea de indigencia. Esta situación impacta en su acceso a una alimentación nutritiva y a otros bienes y servicios necesarios para su desarrollo. Pero la pobreza es mucho más que la falta de ingresos. Para una chica o chico, ser pobre implica también no acceder al agua potable, a la educación, a una vivienda en buenas condiciones y a la protección social, entre otros derechos. Se trata de una realidad compleja, que en UNICEF abordamos desde una mirada integral y a través de diversos programas implementados junto a las comunidades. El objetivo es proteger el presente y el futuro de las niñas, niños y adolescentes en situación de mayor vulnerabilidad.
Relatos en primera persona
El barrio San Martín queda en las afueras de la ciudad de Paraná, Entre Ríos. Sus casas lindan con el basurero municipal, conocido como El volcadero. Día a día, las organizaciones barriales, conformadas principalmente por mujeres, se enfrentan al desafío de trabajar en comunidad para mejorar la realidad que atraviesan sus familias. Carmen Crespo (37), conocida como Pichu, además de ser madre y referente barrial, es una de las muchas personas para las que el basurero municipal es la principal fuente de ingreso familiar.
“Trabajamos la basura, sacamos la mercadería que es el plástico, el cartón y el vidrio. También sacamos cosas para comer: el pan, la carne, la fruta. Todo lo que vemos que sirve que no tenga vidrio y que no tenga nada, lo traemos para consumir en nuestra casa”, comenta Pichu sobre su día a día.
Ella es una de las referentes de La Poderosa, una organización social que acompaña a las familias, niñas y niños que se encuentran en situación de vulnerabilidad en barrios populares.
Aunque su realidad es compleja, Pichu afirma que no cambiaría el barrio donde nació y comparte que una de sus preocupaciones es no contar con un lugar para dejar a su hijo más pequeño durante su horario laboral en El volcadero. “Cuando tengo que llevar a los chicos, no trabajo tranquila como cuando voy sola. Tenemos que mirar que estén en un lugar seguro porque pasan las máquinas, los camiones…”, explica.
Por su parte, Jaquelina Ríos, referente del comedor Los Gurises del Sanmar, comparte otras situaciones que deben enfrentar y que afectan a las chicas y chicos del barrio. “No tienen un par de zapatillas o un pantalón para ir a la escuela. Muchas veces al dejar la escuela ellos van por otro camino: el camino que las madres no queremos que agarren”, comenta con preocupación.
Además del acceso a la educación, muchas niñas y niños no tienen la posibilidad de llevar una alimentación nutritiva. “Muchos chicos comen una sola vez o a veces lo único que tienen es la leche que llevan de acá. Lo más necesario para los chicos del barrio es la nutrición, que puedan tener un plato de comida al mediodía, su merienda a la tarde y su plato de comida a la noche”, explica Jaquelina desde la cocina del comedor.
A pesar de las dificultades, las mujeres y referentes comunitarias del barrio son parte de un entramado social que trabaja por revertir algunas de estas problemáticas. Desde La Poderosa, con el apoyo de UNICEF, se han creado espacios de contención y acompañamiento para las chicas y chicos: el merendero, el comedor, los talleres y el espacio de crianza, todos sostenidos con el esfuerzo y compromiso de las madres y vecinas.
Alianzas por el bienestar de las chicas y chicos
Desde 2020, desarrollamos un trabajo en conjunto con La Poderosa como respuesta a la pandemia de COVID-19 para entregar kits de higiene y viandas con alimentos, entre otros, a miles de familias en situación de vulnerabilidad en distintas provincias argentinas.
Este año, renovamos el compromiso para brindar apoyo en barrios populares con el fin de garantizar la seguridad alimentaria a las chicas y los chicos y brindarles más oportunidades de acceder a sus derechos para así mejorar su presente y su futuro.
En muchas regiones de la Argentina, comunidades como la del barrio San Martín se esfuerzan todos los días por mejorar las condiciones de crecimiento y desarrollo de las niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, la persistencia de las inequidades sigue afectando a las familias y poniendo en riesgo sus derechos.
En un país donde más de la mitad de las chicas y los chicos viven en situación de pobreza, no hay tiempo que perder. Tu colaboración nos ayuda a estar junto a ellos, para contribuir a que puedan ejercer sus derechos y acercarles las oportunidades que tanto se merecen.