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Pantallas en la primera infancia

Lo que necesitás saber

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UNICEF Argentina
07 Agosto 2026

Celulares, tablets, televisión y otros dispositivos forman parte de la vida cotidiana. Muchas veces sentimos que nos ayudan a resolver un momento difícil o permiten que las personas adultas tengamos unos minutos para otras tareas. Durante los primeros años de vida, sin embargo, se sabe que el uso de pantallas interfiere con experiencias que son fundamentales para el desarrollo. 

¿Por qué no usar pantallas en la primera infancia? 

La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan evitar el tiempo de pantalla antes de los dos años, y limitarlo a una hora diaria como máximo entre los dos y los cinco. Esta recomendación está respaldada por evidencia sobre el impacto del uso temprano de pantallas en como piensan y aprenden, en la atención y en otras dimensiones del crecimiento saludable en la primera infancia. 

Cuando un bebé o un niño pequeño mira una pantalla, recibe estímulos visuales y sonoros con un nivel de intensidad alta que pueden ser difíciles de procesar. El uso frecuente de pantallas también puede quitarle tiempo a otras actividades importantes para esta etapa: jugar, moverse con libertad, dormir lo suficiente y compartir momentos con la familia. 

Nena carrito

Recomendaciones para un uso restringido después de los dos años 

Entre los dos y los cinco años, conviene limitar el tiempo de exposición a máximo una hora diaria, idealmente en dos bloques de media hora o 3 de 20 minutos. Además, los expertos recomiendan:   

Uno

Elegir contenidos de calidad, en lo posible, diseñados para la edad. Con ritmo lento y edición simple, escenas que duran lo suficiente como para seguirlas, sin la velocidad habitual de los contenidos audiovisuales.

Dos

Ausencia de violencia, sustos o suspenso intenso, y sin publicidad incorporada al contenido.

Tres

Episodios cortos, que cuenten una historia breve, acordes al tiempo de atención de la edad. 

Cuatro

Evitar el uso de plataformas basadas en scroleo o reproducción automática. Es preferible seleccionar contenidos puntuales y de duración limitada, en lugar de exponer a niños y niñas a una sucesión continua de videos o publicaciones. 

Se recomienda mirar los contenidos junto a los niños y las niñas, comentar lo que ven y convertir ese momento en una experiencia compartida. 

Es fundamental evitar las pantallas durante las comidas y antes de dormir, porque esos momentos son oportunidades de conversar, conectar y compartir entre todos en la familia. Además el uso de pantallas por la noche altera la calidad del sueño. Como alternativa cotidiana al uso de las pantallas, siempre es preferible jugar, leer cuentos, hacer juegos de palabras, dibujar, cantar, salir al aire libre o sumarse a alguna tarea de la casa. 

Niña con pantallas

¿Y después de los cinco años? 

De cinco a siete años, la Sociedad Argentina de Pediatría extiende el tiempo recomendado a una hora y media diaria, preferentemente acompañados por un adulto. El foco empieza a correrse hacia los contenidos: elegir qué miran y compartir ese momento sigue siendo tan importante como cuidar cuánto tiempo pasan frente a la pantalla. 

El uso de pantallas en la infancia requiere de supervisión, participación y cuidado de parte de adultos: la crianza también nos implica en el mundo digital. 

Las redes sociales, por su parte, no deben usarse en la primera infancia: las instituciones profesionales recomiendan evitarlas hasta los 13 años, porque están diseñadas para captar la atención y favorecer la exposición prolongada a contenidos que elige un algoritmo. 

Estrategias para reemplazar su uso 

Un primer paso útil es identificar los momentos típicos en que la pantalla aparece en la rutina familiar, para pensar qué se puede ofrecer en su lugar en cada uno de ellos: 

Viajando

En traslados (auto, colectivo) o en tareas que impiden prestarle atención al niño en ese momento: música, cuentos y juegos de palabras entretienen, favorecen la imaginación y no interfieren negativamente en el desarrollo saludable.

Sala de espera

En la sala de espera del médico o en cualquier situación que plantee la necesidad de entretenimiento: tener siempre a mano un kit simple de crayones y papel, o marcadores y cuadernos para pintar cuando son más grandes. 

Comiendo

En las comidas, uno de los momentos más habituales en que se recurre a la pantalla para lograr que un niño coma: juegos verbales como veo-veo, adivinanzas o teléfono descompuesto cumplen la misma función de entretener, y además se juegan en familia.

Vale la pena tener presente que el celular o la tablet suelen aparecer en momentos puntuales para cumplir una función que en otro momento cumpliría un adulto: calmar un llanto, entretener durante una espera, ayudar a conciliar el sueño. Si bien en muchos casos se valoran como una ayuda sobre todo cuando estamos desbordados, no es una necesidad genuina de una niña o niño. Lo que más favorece el desarrollo en la primera infancia sigue siendo tiempo compartido, afecto y oportunidades para explorar el mundo con todos los sentidos. 

El vínculo y el juego son los motores del desarrollo en la primera infancia. Cuidar su lugar frente a las pantallas es una forma más de acompañar ese crecimiento.