“El programa SRTIC me abrió muchas puertas”
Gabriela García creció en un paraje rural aislado de Tucumán y pudo completar sus estudios gracias al programa de Secundarias Rurales mediadas por Tecnologías. Hoy sigue estudiando en la universidad y nos cuenta su historia.
Gabriela García creció en Taco Rodeo, un paraje rural de la provincia de Tucumán. Allí, las casas son pocas y dispersas entre hectáreas de cultivo. El calor es constante y el trabajo gira en torno a la cosecha, no hay edificios ni clubes: el fútbol en una cancha junto a una vivienda es la principal forma de encuentro. El pueblo, ubicado a unos 12 kilómetros del municipio de Graneros y atravesado por los ríos San Ignacio y Marapa, cuenta con una escuela primaria y una pequeña gruta - "La Grutita", como lo llaman sus habitantes – como casi los únicos espacios comunitarios.
Como muchos jóvenes que crecen en parajes rurales dispersos sin escuela secundaria, al terminar la primaria, Gabriela se encontró ante una disyuntiva: mudarse a otra localidad o dejar de estudiar. “Pero justo ese año fue que se pusieron las SRTIC en mi pueblo y mi mamá nos anotó ahí”, cuenta.
Gabriela refiere al programa Secundarias Rurales mediadas por Tecnologías (SRTIC), un modelo educativo que llevamos adelante en Argentina desde 2012, junto con gobiernos provinciales de Chaco, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del estero y Tucumán. El objetivo es garantizar el derecho de las chicas y los chicos que viven en parajes rurales a acceder y finalizar la escuela secundaria y disminuir la brecha digital existente entre ellos y quienes habitan en las grandes ciudades. Para miles de chicas y chicos, las SRTIC representan una oportunidad única en sus vidas.
Un programa innovador para asegurar el derecho a la educación de calidad
Si bien la Ley de Educación Nacional (26.206/06) establece la escolaridad obligatoria desde el nivel inicial hasta finalizar el secundario, esto dista de ser una realidad en muchos lugares del país, principalmente en el ámbito rural: cerca de 45.600 adolescentes no asisten a un establecimiento educativo, de los cuales más de 31.400 pertenecen a parajes rurales dispersos (Censo, 2022). Muchas veces, las chicas y los chicos que culminan el nivel inicial deben trasladarse a temprana a edad a otras localidades para continuar con sus trayectorias escolares.
Las SRTIC se conforman por una sede central en las capitales provinciales y escuelas rurales ubicadas en comunidades aisladas. El equipo directivo y los profesores se reúnen todos los días en las sedes centrales, donde planifican las clases que suben a una plataforma educativa. Las chicas y los chicos asisten presencialmente a las escuelas rurales, y acceden a sus clases a través de dispositivos tecnológicos con el acompañamiento de un tutor. “Cualquier problema que teníamos lo consultábamos con nuestra coordinadora que era la encargada de apoyar a los seis cursos que tenía la escuela", explica Gabriela. “Fue muy distinto porque yo nunca conocí una secundaria ‘normal’", suma.
En 2025, un total de 449 chicas y chicos egresaron de estas escuelas en las provincias de Chaco, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán, que se suman a los más de 1.700 egresados del modelo. Además de ofrecer una educación de calidad, la iniciativa contribuye a reducir la brecha tecnológica y al desarrollo de habilidades digitales que impactan positivamente en la vida de los estudiantes, sus familias y su comunidad.
Tras egresar de la secundaria, Gabriela se mudó a la capital de Tucumán y hoy estudia en la Universidad Nacional de la provincia para ser contadora pública. También participa del Consejo de Adolescentes de UNICEF (CAU) desde 2023, donde asesora al organismo en la planificación, implementación y monitoreo de iniciativas que lleva adelante en el país.
“A mí, particularmente, el programa me abrió muchas puertas. Además de ser una oportunidad para poder seguir estudiando, también lo es para crecer personalmente. La secundaria me ayudó a poder estudiar aún sin alguien presente al lado. La autonomía es algo que no se tiene en otras escuelas”, sostiene. “Me veo en un futuro ayudando a alguien que pasó por este proceso de vivir lejos y de no saber si se puede estudiar: quiero poder incidir en alguien para que pueda llegar y cumplir su sueño”, concluye.
Historias como la de Gabriela son posibles gracias a personas como vos. Tu solidaridad nos ayuda a estar presentes, para llegar con educación y oportunidades incluso en los lugares más aislados.

