Juego
Mecer, gatear, salir a pasear
Abrir la puerta para ir a jugar está en nuestras manos. Aunque nos cueste pensar cómo es el juego en los primeros meses de vida, ¡sí que está! y es muy importante porque estimula el desarrollo integral, acompaña en la construcción de vínculos y ayuda a salir de estados de llantos o fastidios que pueden expresar las y los bebés.
Además, nos alivia y libera a quienes criamos. Hacer una caminata con el cochecito o ir hasta un parque nos renueva por igual a grandes y pequeños. Al jugar y divertirnos liberamos risas y sonrisas que hacen sentirnos bien.
En estos meses, las telas de diferentes tamaños, colores y texturas son grandes compañeros de juego. Pueden ser fulares de porteo, hamacas mecedoras, pañuelos livianos que flotan en el aire antes de caer, telones para jugar a las escondidas, manteles para ir de picnic y alfombras mágicas para explorar la fuerza de sentarse y abrirse paso gateando.
Una pequeña maraca de calabaza con semillas puede ser el mejor sonajero, un móvil con pompones de colores o con tesoros de la naturaleza -como semillas, hojas, ramitas, piedras, caracoles- recolectados en los paseos invita a explorar con la mirada y admirar el movimiento aun estando recostados, y … por supuesto ¡todo aquello que pueda llevarse sin peligro ni problemas a la boca! serán los mejores juguetes.