Anita superó la desnutrición con apoyo de UNICEF y hoy sigue recibiendo soporte para su desarrollo
La intervención de UNICEF y sus socios implementadores ayudó a Anita a recuperar su salud y hoy continúa recibiendo apoyo a través de programas de educación y protección.
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Anita vive en el sector Etnia Guajira, un asentamiento wayuu cerca de la ciudad de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela. Sonríe, juega y asiste a la escuela con regularidad. Pero hace cuatro años, su situación era muy diferente: estaba afectada por desnutrición aguda y sus familiares temían que no sobreviviera. La intervención de UNICEF y sus socios implementadores la ayudó a recuperar su salud y hoy continúa recibiendo apoyo a través de programas de educación y protección.
En esas difíciles condiciones fue identificada por Maribel Fernández, promotora comunitaria del socio implementador de UNICEF, Centro de Promoción Integral de la Niñez, por lo que la refirió para recibir atención en un programa de recuperación nutricional. Jeanette Makenga, directora del CEPIN, describió así su cuadro: “Cuando vimos a la niña la llevamos al médico: cuatro añitos, seis kilos, era piel sobre el hueso”.
En el CEPIN se le proveyó de suplementos nutricionales y multivitamínicos, además de un seguimiento diario de la mano de promotoras comunitarias para comprobar sus progresos. En un mes, Anita había logrado aumentar 800 gramos, comenzó a sentarse y a dar sus primeros pasos. La atención de salud la ayudó a sobreponerse satisfactoriamente y en poco tiempo ya mostraba vivacidad y energía.
Sin embargo, otras vulnerabilidades ensombrecían las posibilidades de desarrollo de Anita. La comunidad Etnia Guajira se erige en un entorno muy precario, donde niños, niñas y adolescentes deben afrontar otros riesgos como carecer de documentos de identidad por no tener acceso al registro civil de nacimiento, las dificultades para recibir servicios de salud, quedar desescolarizados y estar expuestos a la violencia.
Para Anita, estos riesgos eran aún mayores porque su mamá ser marchó de la comunidad cuando ella era apenas una bebé y la dejó bajo el cuidado de su tía Olga González. “Me la cuidas un rato que yo vengo en la tarde, me dijo. Y más nunca volvió. Luego un vecino me dijo que se había ido en un bus que iba a Colombia”, comenta González, sobre el día que quedó al cuidado de Anita.
Con la intermediación de CEPIN y los servicios de Protección de la Infancia apoyados por UNICEF, se emitieron los documentos de identidad de Anita, una acción que también ha beneficiado a otros 1.800 niños, niñas y adolescentes de esta comunidad.
“Anita ya es legalmente mi hija, y yo la cuido mucho. Quiero que ella estudie”, comenta González, quien desde hace 5 años tiene a Anita bajo su cuidado.
Más de 10.000 personas de esta comunidad y otras adyacentes, gracias a las capacitaciones y sensibilizaciones, han podido incrementar sus conocimientos en temas de protección y han logrado apropiarse de nuevas actitudes y prácticas relacionadas las responsabilidades hacia niños, niñas y adolescentes.
El enfoque integral con el que UNICEF y sus socios implementadores se han aproximado a los problemas de esta comunidad también ha permitido ofrecer condiciones más favorables para el desarrollo de Anita. Actualmente, asiste a la Escuela San Juan, una institución a la que asisten 1.200 niños, niñas y adolescentes, y que ha sido priorizada para recibir otras intervenciones de UNICEF, como rehabilitaciones de Agua Saneamiento e Higiene, así como la implementación de programas de recuperación de aprendizajes.
“La escuela me gusta, y también jugar”, dice Anita, en palabras cortas entre wayuunaiki y un poco de español.
“Hoy en día Anita está estudiando, está en primer grado, lo que nos muestra que las barreras sí se pueden derribar, cuando hay sensibilización, cuando se capacita, cuando se enseña que las cosas pueden mejorar”, dice Fernández.