Encuesta sobre cuidados, educación e inclusión
Resultados de una consulta realizada para el Diálogo Social muestran cómo las tareas de cuidado impactan en su tiempo y qué cambios proponen para mejorar la educación y la inclusión
Entre enero y febrero de 2026, adolescentes de todo el país compartieron sus experiencias, preocupaciones y propuestas a través de dos consultas realizadas por U-Report, la plataforma de participación juvenil de UNICEF.
Las respuestas no buscan representar a toda la población, pero sí ofrecen algo igual de valioso: una mirada directa sobre cómo viven, qué necesitan y qué cambiarían.
Cuidar también es parte de crecer
Para muchos adolescentes, las tareas domésticas y de cuidado no son algo ocasional: forman parte de su rutina diaria.
El 58% dijo que realiza estas tareas casi siempre, y uno de cada cuatro dedica más de tres horas por día a ellas.
Esta carga no es igual para todos. Las adolescentes mujeres reportan una mayor dedicación al cuidado que los varones, reflejando desigualdades de género que se repiten en distintos ámbitos.
El impacto es claro: menos tiempo para estudiar, descansar o simplemente ser adolescentes. Más de la mitad señaló que estas responsabilidades afectan su tiempo personal, aunque sea parcialmente.
Y cuando aparece tiempo libre, lo que más quieren no es menor: hacer actividades artísticas, deporte o compartir con amigos.
No es solo tiempo: son oportunidades
Las respuestas muestran que el problema no es solo cuánto tiempo tienen, sino qué oportunidades pierden por no tenerlo.
Las tareas de cuidado se convierten en una barrera silenciosa para el desarrollo, el descanso y la participación social. También condicionan trayectorias educativas.
Sin embargo, lejos de quedarse en el diagnóstico, los propios adolescentes proponen soluciones concretas.
“Si mi madre no tuviera que trabajar todo el día, no tendría que hacerme cargo de mis hermanas y la casa.”
— Adolescente, 20 años, Montevideo
Qué cambiarían los y las adolescentes
Las propuestas que surgen de la consulta no son abstractas: apuntan a cambios posibles en educación, políticas públicas y vida cotidiana.
Entre las principales ideas aparecen:
- Mayor flexibilidad en centros educativos (horarios, plazos, modalidades)
- Espacios de estudio accesibles fuera del hogar
- Más servicios de cuidado (infancia y personas mayores)
- Apoyo económico para poder estudiar
- Reparto más equitativo de las tareas en el hogar
- Apoyo emocional y espacios de escucha
También surge algo menos visible, pero igual de importante: el tiempo de traslado. Para algunos adolescentes, el transporte es una de las principales barreras en su día a día.
Educación: lo que importa hoy
En la segunda encuesta, centrada en educación, aparece un mensaje claro: aprender sigue siendo importante, pero no de cualquier forma.
Cuando se les pregunta por prioridades, destacan dos temas:
- Prepararse para el futuro (trabajo, habilidades)
- Cuidar la salud mental y el bienestar emocional
Además, valoran especialmente propuestas educativas distintas a las tradicionales: actividades prácticas, creativas y conectadas con la vida cotidiana.
Más tiempo educativo, pero con sentido
La ampliación del tiempo educativo es vista como una oportunidad, pero no alcanza con sumar horas.
Los adolescentes prefieren propuestas que combinen el liceo con espacios del barrio, y que incluyan actividades que les resulten relevantes: desde arte y deporte hasta herramientas para la vida.
Para poder participar, señalan condiciones concretas:
- Horarios flexibles
- Transporte
- Espacios para hacer tareas
- Alimentación durante la jornada
“Un espacio donde poder estudiar que esté abierto hasta más tarde, porque los tiempos no alcanzan.”
— Adolescente, 18 años
Inclusión: más que infraestructura
Cuando hablan de inclusión, los adolescentes amplían el foco.
Las principales barreras no son solo físicas, sino también sociales y pedagógicas: falta de preparación docente, prejuicios y discriminación.
Entre las propuestas, destacan:
- Formación docente para atender la diversidad
- Mejor accesibilidad y recursos adaptados
- Promover respeto, empatía y convivencia
La inclusión, para ellos, no es solo poder entrar: es poder participar en igualdad de condiciones.
Escuchar para transformar
Las respuestas dejan algo claro: los y las adolescentes no solo identifican problemas, también tienen ideas para solucionarlos.
Sus aportes muestran que avanzar implica combinar políticas educativas, sistemas de cuidado y cambios culturales. Pero también algo más básico: generar espacios reales donde sus voces sean escuchadas.
Porque cuando los adolescentes participan, no solo opinan sobre su presente. También ayudan a construir mejores decisiones para el futuro.