La ansiedad climática

Consejos de expertos en salud mental para afrontar las inquietudes sobre el cambio climático

Niños del distrito de Ban Phai, en la provincia de Khon Kaen, caminan sobre un suelo agrietado y cubierto de sal, donde los habitantes excavan la tierra para hervirla y extraer sal para vender
UNICEF/UNI642641/Kongmuang

Las consecuencias del cambio climático afectan a prácticamente todos los aspectos de la salud y el bienestar de los niños y niñas. Tanto la exposición directa a fenómenos climáticos como la exposición indirecta, a través de las redes sociales o de las noticias sobre temas como la devastación ambiental y la inacción de los gobiernos, pueden acentuar aún más el estrés y provocar ansiedad, depresión y falta de esperanza con respecto al futuro.

Aunque el mundo no esté protegiendo adecuadamente a la infancia del cambio climático, los progenitores y cuidadores pueden ayudar enormemente a los niños y niñas a afrontar las realidades de un mundo en transformación.

Hemos pedido a Caroline Hickman, John Jamir Benzon R. Aruta y Tshiamo Matabane, tres expertos en salud mental de distintas partes del mundo, que nos hablen de la ansiedad climática y de lo que los padres, madres y cuidadores pueden hacer para favorecer la salud mental y el bienestar de los niños y niñas.

>> Acerca de los expertos

¿Qué es la ansiedad climática o ecoansiedad?

A medida que somos testigos de los efectos de la crisis climática, están surgiendo nuevos términos para describir las consecuencias que esos cambios tienen para nuestra salud mental y nuestro bienestar psicosocial. Algunos ejemplos son “ansiedad climática” o “ecoansiedad”. 

La ansiedad climática hace referencia a un intenso sufrimiento emocional, mental o físico surgido en respuesta a los cambios en el clima que conllevan un peligro.

La ansiedad climática provoca en la persona que la sufre una sensación auténtica y legítima de miedo, preocupación, angustia, impotencia e inquietud frente a la evolución de las crisis climáticas. Debe considerarse una reacción natural frente a las consecuencias del cambio climático, y no un problema de salud mental.

Aunque esos sentimientos sean respuestas naturales de los niños y niñas a una crisis mundial cada vez más intensa, pueden llegar a ser preocupantes si comienzan a afectar a su vida diaria. Cuando la ansiedad climática empieza a tener consecuencias sobre el rendimiento en la escuela, las amistades o las relaciones familiares, puede resultar necesario recurrir al apoyo de un profesional para ayudar al niño o niña a afrontar esos sentimientos y velar por su bienestar y su desarrollo saludable.

>> Leer: Información básica sobre la salud mental

1. ¿Cómo pueden afectar a la salud mental y al bienestar de la infancia las preocupaciones sobre el cambio climático?

Caroline: Las inquietudes relacionadas con el cambio climático pueden tener consecuencias físicas en la vida diaria de los niños, niñas y jóvenes (y, más en particular, en su alimentación, sus patrones de sueño, su rendimiento en la escuela, etc.), además de afectar a su forma de pensar (creencias sobre el futuro) y a sus sentimientos.

Las repercusiones sobre la infancia y la juventud son más importantes que en los adultos, ya que aún se están desarrollando tanto física como emocionalmente. También se ven más afectados porque el cambio climático tiene consecuencias en todo su porvenir, desde la escuela hasta sus estudios universitarios y sus futuras carreras profesionales. 

Los niños y los jóvenes dependen de los adultos, ya que su poder económico y político para influir directamente en las acciones contra el cambio climático suele ser limitado. A fin de aprender a gestionar sus sentimientos, la infancia y la juventud necesitan que los adultos les ayuden a desarrollar estrategias para regular emociones y afrontar problemas. Su preocupación por el planeta no es un diagnóstico ni un problema de salud mental, sino un signo positivo de salud mental y de conciencia que refleja su empatía y su responsabilidad en relación con el bienestar ambiental. Sufren solamente porque les importa. Lo fundamental es que necesitan que los escuchemos, que nos tomemos en serio sus preocupaciones y que reaccionemos.

“Frente al calentamiento del planeta, a muchos jóvenes de todo el mundo les preocupa enormemente su futuro”.

Tshiamo: Los niños y niñas menores de 13 años, en especial los que han sufrido o han sido testigos de la devastación causada por fenómenos climáticos como las inundaciones, los incendios forestales o las sequías, pueden empezar a preocuparse por la posibilidad de que esos fenómenos se produzcan o vuelvan a producirse.

  • Puede que les preocupe que los mismos fenómenos les ocurran a ellos o afecten a sus hogares, mascotas, maestros, familiares o amigos.
  • Puede que los más pequeños teman que sus progenitores no vuelvan a buscarlos y estén angustiados por esa posible separación.
  • Estas inquietudes pueden impedirles dormir bien y provocarles pesadillas relacionadas con desastres medioambientales. La preocupación puede despertar en algunos niños y niñas el miedo a perder a sus seres queridos o sus lugares de referencia. 
  • Estos temores pueden tener consecuencias en el aprendizaje, el juego y el desarrollo emocional de los niños y niñas, sobre todo cuando los miedos se ven reforzados por experiencias directas o cercanas de las que tengan conocimiento. 

Los y las adolescentes de entre 13 y 18 años tienen más sentido común que los niños y niñas pequeños, pero también pueden acceder más fácilmente a los medios de comunicación que muestran la devastación causada por el cambio climático en todo el mundo. Son capaces de identificar los efectos del cambio climático en su entorno y en el planeta.

Todo ello puede provocar diferentes emociones, como miedo, tristeza, preocupación, ira y un sentimiento de impotencia. Si no logran deshacerse de esas emociones, pueden llegar a sufrir ansiedad, lo que afectará a su concentración, su sueño, sus hábitos y regímenes alimentarios y sus relaciones.

John: Los niños, las niñas y los jóvenes son más propensos a padecer ansiedad climática. Aunque se trata de una reacción de adaptación natural frente a peligros causados por la crisis climática que son reales y amenazan nuestra supervivencia, en la juventud la ansiedad climática puede causar, por ejemplo, depresión, angustia y problemas para dormir. Frente al calentamiento del planeta, a muchos jóvenes de todo el mundo les preocupa enormemente su futuro. 

Una niña sobre los hombros de un adulto sostiene un cartel que dice: "A ti no te importa, pero a mi si".
UNICEF/UN0547131/Elwyn-Jones

2. ¿Cuáles son los errores más comunes en relación con la ansiedad climática?

John: Existen diversas ideas erróneas sobre la ansiedad climática, como la de que es un trastorno mental. Tanto la ansiedad climática como otras emociones relacionadas con la crisis climática constituyen respuestas naturales.

Caroline: El principal error o malentendido es considerar la ansiedad climática como un problema de salud mental que padecen determinadas personas, cuando de lo que se trata es de una respuesta a los problemas ambientales que refleja, precisamente, una buena salud mental. Aunque estoy de acuerdo en que todos los niños y niñas pueden requerir un poco de apoyo emocional personal para afrontarla, la mayoría no necesita ningún tratamiento. Lo que necesitan es aprobación, comprensión, apoyo (para no sentirse solos) y atención, además de acciones concretas contra el cambio climático. También es fundamental que disfruten de un vínculo sólido con sus cuidadores, para que les transmitan seguridad y confianza cuando sientan que el mundo está fuera de control.

Una forma de dar respuesta a estas ideas erróneas podría ser utilizar términos como “preocupación por el clima”, “compasión” o “empatía”, en lugar de “ansiedad climática”. Si la sientes es porque eres alguien que se preocupa, y eso debería ser un motivo de orgullo.


3. ¿Qué señales indican que un niño o niña puede estar sintiendo ansiedad por el cambio climático?

Tshiamo: Debemos observar si nuestros hijos experimentan cambios emocionales o de comportamiento, tener en cuenta las dolencias físicas y prestar atención a la duración de estas señales o síntomas.

Los niños y niñas pequeños son curiosos por naturaleza, y mencionarán lo que les parezca preocupante dentro de su entorno. Si siguen hablando de esos temas durante días o semanas, y en especial si su rendimiento empieza a verse afectado, será un indicio de que esa preocupación no está desapareciendo. Estas pueden ser algunas de las señales:

  • Tener sueños desagradables sobre desastres o pesadillas continuas
  • Mostrar más dependencia y no querer separarse de sus progenitores
  • Morderse las uñas o chuparse el dedo son costumbres que pueden volver a aparecer o ser más frecuentes

A los y las adolescentes puede preocuparles una catástrofe en concreto. Pueden mostrarse más agitados o sentir tristeza y miedo.

Caroline: La infancia tiene razón al preocuparse porque los adultos no toman medidas urgentes para afrontar el cambio climático.

Los niños y las niñas mostrarán signos de ansiedad, tristeza, desesperación, frustración, abatimiento, sentimientos de traición y abandono y pérdida de confianza. Todas esas emociones se entienden en un contexto de inacción frente al cambio climático y se atenuarían si tomáramos medidas para mitigarlo. Tratar a los niños y niñas como si el problema viniera de ellos sería una injusticia aún mayor. 


4. ¿Cómo pueden los progenitores ayudar a sus hijos a afrontar la ansiedad climática?        

Caroline: Lo más importante que pueden hacer los progenitores es hablar con sus hijos. Debemos preguntarles cómo se sienten y qué piensan, y reconocer la validez de sus sentimientos, aunque no los compartamos completamente.

Muchas veces, lo que los niños y niñas necesitan es simplemente saber que sus progenitores o seres queridos les prestan atención, los escuchan y los entienden, y que no son los únicos que sienten esas preocupaciones.

Enseña a tu hijo o hija a sentirse bien en un mundo donde a menudo parece que las cosas no funcionan. Por ejemplo, puedes decirle lo siguiente: “Lo que está pasando no tiene que gustarte, pero puedes encontrarle un sentido y centrarte en todo lo que este mundo nos sigue ofreciendo, para cuidarlo, valorarlo, amarlo y apreciarlo”.

Los niños y niñas necesitan un equilibrio entre la acción práctica, la regulación emocional y la resiliencia, para ser capaces de reconocer que pueden contribuir a crear un futuro mejor y no quedarse paralizados por el miedo y la ansiedad.

Busca asesoramiento y ayuda si tu hijo o hija se retrae y no se comunica contigo. Y ten paciencia, ya que a veces puede que no sea el momento adecuado para hablar.  

“Enseña a tu hijo o hija a sentirse bien en un mundo donde a menudo parece que las cosas no funcionan”.

Tshiamo: Muestra a tu hijo o hija que entiendes su angustia. Explícale que estás ahí para orientarlo y ayudarlo con sus preocupaciones.

Ten en cuenta tus propios comentarios e inquietudes en relación con el cambio climático cuando estés con tu hijo o hija. Reconoce que tú también sientes tristeza y preocupación. Calibra su grado de exposición a la devastación mostrada en los medios de comunicación. Cuando le gane la angustia, lleva a tu hijo o hija a dar un paseo a pie o en bicicleta, proponle cocinar contigo, plantea un juego que le guste o practica ejercicios de respiración.

Ante las preocupaciones, los niños y niñas con problemas de salud mental tienen aún más posibilidades de sufrir ansiedad. Sus progenitores y cuidadores deben pedir ayuda a un profesional de la salud mental.

> Más información sobre la ansiedad

Estudiantes de secundaria, bajo coloridas sombrillas, observan una demostración científica sobre filtración de agua
UNICEF/UNI631750/Voisard

John: Los padres y las madres deben aceptar las emociones de sus hijos y considerar con atención el volumen de información que comparten sobre la crisis climática. Es importante adoptar enfoques adaptados a su desarrollo a la hora de incitarlos a participar en la acción climática y transmitirles esperanza. De esa forma, no sufrirán un bloqueo emocional ni se sentirán abrumados por la información sobre el deterioro del medio ambiente y los peligros del cambio climático.

Plantea a tus hijos la posibilidad de unirse a grupos dedicados al medio ambiente en la escuela o en la comunidad, para que dispongan de una plataforma donde expresar lo que piensan y sienten en relación con el cambio climático. Esto los ayudará a darse cuenta de que no están solos y les transmitirá esperanza, sobre todo si pueden participar en acciones colectivas. 

“La acción climática es el antídoto contra la ansiedad climática”.

> Descubre cómo ayudar a tu hijo o hija a afrontar la ansiedad


5. ¿Cómo pueden los progenitores ayudar a sus hijos a ser más resilientes frente a los efectos del cambio climático y otros problemas ambientales en su salud mental?

Tshiamo: Desarrollar la resiliencia de los niños y niñas frente a las consecuencias del cambio climático y los problemas ambientales no se consigue con una clase magistral, sino mediante un trabajo específico y a largo plazo.

Mantén con tu hijo o hija conversaciones abiertas y adaptadas a su edad sobre los miedos que pueda tener en relación con el cambio climático y otras cuestiones ambientales.

En casa, da ejemplo con actitudes y comportamientos positivos para el medio ambiente. Anima a tu hijo o hija a proteger el medio ambiente, por ejemplo, reciclando y plantando árboles con él o ella. Ayúdale a encontrar organizaciones con una labor centrada en la protección del medio ambiente y permite que apoye esas actividades ofreciendo su tiempo y sus recursos.

Deja que tus hijos tengan su propia opinión y escucha sus puntos de vista. Los y las jóvenes pueden darnos ideas para poner orden en medio de este desastre, preservar y proteger lo que tenemos, y restaurar el medio ambiente. 

“Desarrollar la resiliencia de los niños y niñas frente a las consecuencias del cambio climático y los problemas ambientales no se consigue con una clase magistral, sino mediante un trabajo específico y a largo plazo”.

> Cómo hablar con tus hijos sobre el cambio climático


Caroline: Los padres y las madres desean proteger a sus hijos de todo lo que da miedo, pero el cambio climático es algo que debemos afrontar, ya que no va a desaparecer.

Es mejor hablar del tema con nuestros hijos y enseñarles a hacer frente a los problemas y dificultades del mundo. También debemos ayudarles a recordar qué es lo más importante: los vínculos sólidos, los valores, la igualdad, el amor, y preocuparse por uno mismo, por los demás y por el planeta. 



6. ¿Cuándo debería un progenitor recurrir a la ayuda de un profesional de la salud? 

Tshiamo: Considera pedir ayuda si algunas de estas señales o síntomas no desaparecen o se vuelven preocupantes:

  • Emociones: tristeza, irritación, angustia y miedo persistentes.
  • Conducta: alteraciones del sueño (insomnio), inquietud o agitación, falta de concentración, comportamiento autodestructivo.
  • Señales cognitivas/pensamientos: incapacidad para concentrarse, actitud negativa hacia casi todo, verbaliza pesadillas o miedos, explica sentir confusión o vacío. 
  • Señales fisiológicas: dificultad para respirar, opresión en el pecho, dolores abdominales, taquicardia, ataques de pánico, tensión muscular y fatiga.  

“Si un progenitor está preocupado por su hijo, primero debe buscar orientación y ayuda para sí mismo. A continuación, si es necesario, puede buscar más ayuda para su hijo o hija”. 
Caroline Hickman


Estudiantes sostienen juntos una planta
UNICEF/UNI484439/ALfilastini

7. ¿Cómo han abordado en sus familias el cambio climático y la salud mental?

Tshiamo: Gracias a los medios de comunicación, recibimos información continua sobre las consecuencias del cambio climático en todo el mundo.

Participamos en actividades que pueden ayudar a las personas desplazadas mediante donaciones a organizaciones que brindan apoyo a los miembros de la sociedad más vulnerables.

Prestamos atención a los residuos que generamos y nos esforzamos por reciclar y compostar los residuos biodegradables. 

Aprovechamos los sistemas de vehículos compartidos y utilizamos el transporte público todo lo posible para reducir nuestra huella de carbono.

Y, para que la naturaleza se recupere, tratamos de plantar árboles y arbustos y animamos a nuestros familiares a hacer lo mismo. 


8. ¿Qué más hay que hacer para brindar apoyo a los niños y niñas?

John: Es importante y urgente que los progenitores, los adultos, los responsables de la formulación de políticas y los dirigentes locales y mundiales tomen las decisiones adecuadas en materia de cambio climático para demostrar que existe una responsabilidad intergeneracional. La infancia necesita ver que a los adultos de hoy les preocupa su futuro y que están haciendo todo lo posible para garantizar que los niños y niñas y las próximas generaciones puedan vivir en un planeta habitable.


Acerca de los expertos

Caroline Hickman cuenta con una amplia experiencia en el campo del trabajo social en el ámbito de la salud mental. Es psicoterapeuta y profesora en la Universidad de Bath, en el Reino Unido. Su labor de investigación se centra en las respuestas emocionales de la infancia y la juventud frente al cambio climático en todo el mundo, y abarca el análisis de la ecoansiedad y la angustia, la ecoempatía, el trauma, el daño moral y los efectos de la ansiedad climática en las relaciones.

John Jamir Benzon R. Aruta es titular de un doctorado y profesor titular en la Universidad de La Salle de Manila, en Filipinas. Es editor asociado de la revista Global Environmental Psychology y miembro del comité editorial de BMC Psychology y de Nature Communications Psychology. El Dr. Aruta también ejerce la psicología clínica en Filipinas y ofrece servicios de evaluación y asesoramiento en materia de salud mental, así como psicoterapia para familias, niños y niñas, adolescentes y jóvenes adultos. Asimismo, es el fundador y el primer director del Laboratorio de investigación en psicología de la sostenibilidad y salud planetaria (SPPHERE Lab) y el presidente del Grupo de interés especial en psicología ambiental de la Asociación de Psicología de Filipinas.

Tshiamo Matabane es psicóloga clínica. Ha trabajado en tres hospitales, como el Hospital Infantil Nelson Mandela de Parktown, en Sudáfrica, y también cuenta con una pequeña consulta privada. Siempre que puede, defiende la salud mental de los niños, niñas y adolescentes y ofrece psicoeducación sobre el tema.