Cómo hablar con tu hijo o hija sobre la muerte de un ser querido

Ayudar a los niños y niñas a sobrellevar la pérdida, el duelo y los sentimientos dolorosos

Aleksandra Ignjatovic y Petrit Bashir están con su hijo Kan, de tres años, en Belgrado, Serbia.
UNICEF/UN0465355/Pancic

La muerte de un ser querido es una experiencia dolorosa y compleja para los adultos, pero para los niños y niñas que se enfrentan a una pérdida por primera vez puede ser tan desconcertante como perturbadora, sobre todo si se trata de la primera vez que enfrentan una pérdida de este tipo. A continuación, presentamos algunas formas de apoyarlos y las reacciones que puedes esperar mientras atraviesan el duelo.

¿Qué son la pérdida y el duelo?

Tanto la pérdida como el duelo pueden tener un efecto psicológico importante en las personas. La pérdida suele estar asociada con algo que podría volver en algún momento, mientras que el duelo es algo más permanente, como por ejemplo ocurre con un divorcio o la muerte de un amigo o un familiar. Lo que hace que superar el duelo tras una muerte sea tan difícil es el proceso de toma de conciencia y aceptación de que la persona fallecida no va a volver.

¿Cómo afrontan el duelo los niños y niñas?

La reacción de un niño o niña ante la muerte de un ser querido varía en función de su edad y sus experiencias de vida previas. Cada niño o niña es diferente, y los siguientes ejemplos de reacciones relacionadas con la edad pueden darse también en niños y niñas de otras edades y con distintas capacidades intelectuales.

Los niños y niñas pequeños menores de 5 años a menudo no entienden que la muerte es permanente y pueden preguntar si la persona que murió va a volver. También pueden mostrar otras conductas, como no querer separarse de la persona que los cuida o tener comportamientos regresivos como volver a mojar la cama. Estos comportamientos son muy comunes y generalmente desaparecen con el tiempo.

Los niños y niñas más mayores, entre 6 y 11 años, comienzan a entender que la muerte es definitiva (aunque con 6 años puede que todavía tengan dificultades para comprender el concepto) y pueden mostrar preocupación por la posibilidad de que otros familiares cercanos y amigos mueran. Es posible que eso les lleve a hacer más preguntas para entender lo que sucedió. También pueden mostrar su duelo a través de la ira y experimentar dolores o molestias físicas.

Los y las adolescentes, a partir de aproximadamente los 12 años, comprenden que la muerte es irreversible y que afecta a todo el mundo, incluidos a ellos mismos. A menudo muestran interés ​​en entender por qué pasan las cosas. Sus reacciones pueden ser muy diversas e incluir apatía, ira, tristeza extrema o dificultades de concentración.

Es importante recordar que no existe una forma “correcta” de vivir el duelo ni etapas específicas en las que necesariamente deban aparecer determinadas emociones o conductas. Las reacciones de los niños y niñas pueden variar enormemente en función de su edad, sus capacidades intelectuales, la relación que tuvieran con la persona fallecida, la manera en que reaccionen los demás miembros de la familia, así como la cultura y la sociedad en la que vivan.

¿Cómo contarle a tu hijo o hija que un ser querido ha muerto?

Lo más importante es no escondérselo ni retrasar el momento de contárselo. Es normal querer proteger a tu hijo o hija, pero es mejor abordar el tema con honestidad. Además, contarle lo que ha pasado ayudará a que confíe más en ti y le permitirá afrontar mejor la pérdida.

Intenta buscar un lugar seguro y tranquilo para hablarle del tema y tener bien pensado lo que le vas a decir. Pídele que se siente a tu lado. Si estás con un niño o niña pequeño que tiene un objeto favorito, un juguete o un chupete que quiera tener consigo, deja que lo tenga. Háblale despacio y haz pausas frecuentes para que tenga tiempo de comprender la situación y que tú también puedas ir procesando tus propias emociones.

Muestra empatía y sinceridad con los niños, independientemente de su edad, y recuerda que al hablar con los más pequeños debes expresarte de forma especialmente clara y evitar los eufemismos. Decir cosas como “hemos perdido a alguien” puede confundir aún más a un niño o niña pequeño, ya que no entenderá lo que eso significa. La psicóloga Lisa Damour recomienda lo siguiente: “Es más útil que los adultos digan con ternura y en un tono cariñoso: ‘Tengo una noticia muy triste que darte. Tu abuelo ha muerto. Eso significa que su cuerpo ha dejado de funcionar y que no vamos a volver a verlo’. A un padre o una madre puede resultarle difícil utilizar un lenguaje tan directo, pero es importante ser sinceros y transparentes”.

Es necesario dar tiempo a los niños para que asimilen la información. Los más pequeños pueden reaccionar como si no estuvieran escuchando. Ten paciencia y espera hasta captar su atención. También hay que prepararse para que hagan las mismas preguntas una y otra vez, tanto en el momento en que se les da la noticia como durante los días y semanas posteriores.

Presta atención a posibles ideas equivocadas. Algunos niños y niñas pueden temer que algo que dijeron o hicieron haya provocado la muerte. También puede haber niños y niñas de cualquier edad que se sientan culpables, por lo que comprueba si se consideran responsables de alguna manera.

Puedes preguntarles: “¿Te preocupa que papá haya muerto por algo que hiciste o dijiste?”. Explícales con palabras sencillas lo que ha ocurrido y asegúrales que no es culpa suya.  Puedes decirles, por ejemplo: “No has hecho nada malo. Un microbio hizo que papá enfermara y dejara de respirar. Podría haberse contagiado en cualquier sitio. Nadie podía hacer nada y no fue culpa de nadie”.

¿Está bien que muestre mi dolor delante de mi hijo o hija?

Es perfectamente normal —y natural— que muestres tu tristeza delante de tu hijo o hija. Intenta prepararte para que tu reacción no le alarme, pero sé sincero. Si estás triste y lloras, cuéntale cómo te sientes y explícale que no hay nada malo en mostrar los sentimientos y expresarlos a las demás personas. Esto ayudará a tu hijo o hija a identificar, experimentar y expresar mejor sus propias emociones.

¿Cómo ayudo a mi hijo o hija a sobrellevar el duelo?

El duelo es una parte importante del proceso mediante el cual tanto niños como adultos afrontan la pérdida de un ser querido. Es importante que niños y niñas participen en ese proceso de cualquier forma que consideres apropiada y con la que se sientan cómodos. El duelo ofrece al niño la oportunidad de aceptar la muerte de un ser querido, celebrar su vida y despedirse de esa persona.

Busca el modo de organizar un acto conmemorativo para honrar a la persona fallecida y demostrar lo importante que fue para todos. Encuentra la forma de que tu hijo o hija pueda mantener un vínculo con la persona fallecida, le muestre su cariño y le exprese lo importante que fue en su vida. Es posible que a los niños y niñas les guste hacer un dibujo, leer un poema o algo que hayan escrito sobre esa persona, o cantar una canción.

Cada familia tiene sus propias creencias espirituales o prácticas culturales. Si la tuya pertenece a una determinada comunidad religiosa, puede ser útil acudir a líderes espirituales que puedan ayudar a explicar la muerte y ofrecer consuelo tanto a ti como a tu hijo o hija.

¿Cómo puedo cuidar de la salud mental de mi hijo o hija tras la muerte de un ser querido?

Estas son algunas formas importantes de ayudar a tu hijo o hija a sentirse mejor y cuidar de su salud mental:

  • Sigue proporcionándole cuidados afectuosos y constantes, ya sea tú, como padre o madre, u otro familiar o cuidador a quien se conozca bien y en quien confíe.
  • Los bebés y los niños y niñas pequeños se sienten seguros y queridos a través del contacto físico afectuoso y cuando les cantas, los abrazas o los meces.
  • En la medida de lo posible, mantén las rutinas y una estructura de vida normal. Trata de mantener una rutina establecida durante el día, con tiempo para actividades como limpiar, hacer las tareas escolares, hacer ejercicio físico y jugar.
  • Si los niños y niñas muestran comportamientos desafiantes o regresivos, intenta entender que es su forma de mostrar lo que no pueden verbalizar y no los castigues.  
  • Asegúrate de que los demás niños y niñas del entorno de tu hijo o hija estén informados, a través de sus docentes o sus familias, de lo sucedido, para que puedan apoyarlo cuando vuelva a la escuela.

Recuerda también cuidar de tu propia salud física y mental. Tú también estás pasando por un duelo. Puede ser difícil apoyar a tu hijo o hija mientras lidias con tus propias emociones, por lo que es muy importante que reserves tiempo para ti y te cuides. No puedes ayudar a tu hijo o hija si no te encuentras bien. Asegúrate de dormir lo suficiente, mantener una alimentación adecuada, hacer ejercicio y dedicar tiempo a relajarte (por ejemplo, escuchando música). Procura también tener a alguien a quien recurrir en busca de apoyo emocional. Intenta evitar hábitos perjudiciales, como un mayor consumo de alcohol.

Este artículo está basado en una publicación del grupo de trabajo colaborativo Mental Health and Psychosocial Support (MHPSS) titulada “Communicating with children about death, and helping children cope with grief” (Cómo hablar con los niños sobre la muerte y cómo ayudarlos a afrontar el duelo). Para obtener más información, visita el sitio web de MHPSS Collaborative.