Acción climática para familias

Medidas prácticas que puedes adoptar en casa para ayudar a proteger el planeta

Una niña pequeña riega las flores en su casa.
UNICEF/UN0428632/Calkic

Es normal sentir ansiedad o angustia cuando pensamos en el cambio climático o en fenómenos alarmantes como olas de calor, inundaciones o sequías. Pero si adoptamos pequeños gestos que están a nuestro alcance, desde ahorrar energía hasta reducir los residuos que generamos, podemos sentirnos más capaces de actuar y contribuir a un cambio positivo.

Sigue leyendo para descubrir qué gestos prácticos puedes adoptar en casa para hacer partícipe a toda la familia. Cada gesto cuenta: elige cuáles de estas ideas puedes poner en práctica con tus hijos.


Plantéales un diálogo sobre la acción climática

Antes de pasar a la acción, averigua cuánto sabe ya tu hijo o hija sobre el cambio climático y lo que opina al respecto.

> Lee: Consejos para hablar con tus hijos sobre el cambio climático
> Lee: Consejos de salud mental para afrontar las inquietudes sobre el cambio climático


Conecta con la naturaleza

Los niños y niñas que se sienten conectados con la naturaleza están más motivados para protegerla. Empieza con actividades sencillas:

  • Sal al aire libre y anima a tu hijo o hija a observar las plantas y los animales.
  • Inventa pruebas relacionadas con la naturaleza que inviten a los niños y niñas a buscar hojas, flores o aves determinadas.
  • Construye un comedero para aves y observa a la fauna silvestre que se acerca a él.
  • Planta un árbol o cuida las plantas de interior en casa.
Niñas tocando plantas
UNICEF/UN0312666/Sokol

Actividades como estas ayudan a los niños y niñas a disfrutar de la belleza de la naturaleza y a apreciar los beneficios para su salud y bienestar.

Reduce, reutiliza, repara, recicla

Podemos ayudar a proteger el clima al reducir, reutilizar, reparar y reciclar. Enseñar a los niños y niñas las “4 R” es un gesto educativo y práctico.

Reduce la cantidad de residuos que genera tu familia. Elige artículos de larga duración en lugar de alternativas desechables y de un solo uso. Por ejemplo, anima a tus hijos a usar botellas de agua reutilizables y a llevar su propia bolsa cuando vayan a la compra.

Ayúdales a reflexionar sobre lo que consumimos. Por ejemplo, anímalos a utilizar las dos caras del papel para escribir o dibujar, o sugiéreles que antes de comprar cosas nuevas se pregunten: “¿Realmente lo necesito? ¿Puedo, en su lugar, pedirlo prestado o compartirlo con un amigo o con mi hermano o hermana?”.

Reutiliza buscando usos nuevos para los artículos viejos de la casa. Reta a tus hijos a encontrar formas creativas de reutilizar las cosas, en lugar de tirarlas. Por ejemplo, los tarros de vidrio se pueden convertir en portalápices, las cajas de cartón pueden utilizarse para guardar materiales de manualidades, y las camisetas viejas pueden transformarse en paños de limpieza. Evita reutilizar productos de plástico de un solo uso, ya que pueden ser perjudiciales para la salud.

Repara las cosas antes de sustituirlas por otras nuevas. Si se rompe algo en casa, pregúntate si puedes repararlo o llevarlo a un taller de reparaciones. Muchas veces, esto puede resultar más barato que comprar un artículo nuevo. Aprender tareas nuevas como coser puede ser divertido para ti y para tus hijos. Otra idea es arreglar la ropa deteriorada o buscar maneras creativas de renovarla para que se adapte al estilo de tu hijo o hija.

Recicla colocando en casa cubos de reciclaje bien identificados y enseñando a tus hijos a clasificar los residuos de forma correcta. Sugiere a tu hijo o hija que dibuje un póster para recordar a toda la familia qué desechos deben ir en cada cubo. No olvides que debes dar buen ejemplo reciclando sistemáticamente tus propios residuos. Si en tu comunidad no hay ningún plan de reciclaje, tal vez puedes escribir una carta con tus hijos, dirigida a las autoridades locales, explicando por qué es buena idea disponer de un plan de ese tipo.

Ahorra dinero y energía

Una de las formas más eficaces de reducir nuestra huella de carbono es disminuyendo nuestro consumo de energía. Anima a tus hijos a convertirse en “detectives de la energía” y a que:

  • apaguen la luz al salir de una habitación;
  • desenchufen los dispositivos electrónicos cuando no los estén utilizando;
  • piensen en abrigarse o en quitarse ropa en lugar de poner la calefacción o el aire acondicionado.

Estos hábitos contribuyen a ahorrar energía, enseñan a los niños y niñas a ser responsables y pueden reducir considerablemente los gastos de energía. También se pueden adoptar otros gestos como, por ejemplo, elegir bombillas y electrodomésticos de bajo consumo o pasarse a las fuentes de energía renovable, como la energía solar o la eólica, cuando sea posible.

Preserva el agua: cada gota cuenta

El cambio climático está haciendo que las sequías sean cada vez más frecuentes e intensas. Ayuda a los niños y niñas a entender que el agua potable es un recurso valioso e incúlcales hábitos para ahorrar agua:

  • Tomar duchas más cortas (que el objetivo sean 5 minutos o menos) y cronometrarlas utilizando su canción favorita o un temporizador.
  • Cerrar el grifo al cepillarse los dientes, lavarse las manos o enjabonarse el pelo.
  • Regar las plantas en las horas más frescas del día (por la mañana temprano o por la noche) para limitar la evaporación.
  • Recoger el agua potable residual y el agua de lluvia para regar las plantas o darle uso en el jardín.
  • Utilizar el lavavajillas o la lavadora solo cuando estén llenos.
  • Anima a tus hijos a señalar cualquier fuga que haya en casa: el simple goteo de un grifo puede desperdiciar miles de litros de agua en un año.

También puedes considerar la posibilidad de instalar cabezales de ducha o inodoros de bajo consumo cuando sea posible.

Elige alimentos que marquen la diferencia

La producción de alimentos de origen vegetal (como frutas y hortalizas, cereales integrales, legumbres y frutos secos) genera menos emisiones de gases de efecto invernadero que la producción de alimentos de origen animal, como la carne o los lácteos. Las dietas ricas en alimentos vegetales también son muy beneficiosas para la salud, ya que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer.

Una niña come una zanahoria mientras ayuda a preparar el almuerzo junto a su padre y su hermana en la cocina de su casa.
UNICEF/UN0343200/Pazos

Ayuda a los niños y niñas a entender que los alimentos que comemos, así como la forma en que se producen, tienen repercusiones en el medio ambiente y en nuestra salud.

  • Haz a tus hijos partícipes de la planificación y la preparación de las comidas para reducir el desperdicio de alimentos.
  • Incluye comidas basadas en alimentos de origen vegetal a lo largo de la semana. Pregunta a tus hijos qué platos vegetarianos les gustaría probar. Aquí tienes algunas recetas deliciosas y sostenibles de los mejores chefs para inspirarte.
  • Siempre que sea posible, compra productos locales y de temporada para reducir las emisiones derivadas del transporte y el almacenamiento.
  • Evita el desperdicio de alimentos: compra solo lo que necesites y aprovecha las sobras congelándolas o haciendo sopas u otros platos.

Composta los restos de comida para mostrar a tus hijos cómo los residuos orgánicos pueden convertirse en fertilizantes naturales para ayudar al crecimiento de las plantas.

Elige medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente

El transporte es una de las principales fuentes de emisiones de carbono, pero también un ámbito en el que a menudo las familias pueden aportar cambios positivos. Si es seguro y práctico en el lugar donde vives, anima a tu familia a:

  • Realizar los trayectos cortos a pie o en bicicleta, en lugar de utilizar el coche.
  • Utilizar el transporte público, cuando sea posible, para los desplazamientos más largos.
  • Crear grupos para salir a caminar o montar en bicicleta.
  • Planificar trayectos a pie con otras familias para ir a la escuela.

Si la calidad del aire del lugar donde vives es mala, pueden limitarse algunas de las opciones. No obstante, cuando son factibles, estas prácticas pueden contribuir a reducir las emisiones, fomentar las actividades físicas saludables y generar oportunidades para fortalecer los lazos familiares.

> Lee: Qué es la contaminación del aire y como puedes proteger a tu familia de sus efectos

Apoya la opinión de tus hijos

Una de las formas más eficaces de que los niños y niñas promuevan la acción climática es compartiendo sus conocimientos y su entusiasmo con los demás. Dependiendo de la edad de tus hijos, puedes animarlos para que:

  • hablen del cambio climático y el medio ambiente con sus amistades y compañeros o compañeras de clase;
  • participen en un club o un proyecto medioambiental en la escuela, o los creen ellos mismos;
  • escriban cartas a los dirigentes locales explicando sus preocupaciones medioambientales: la contaminación del aire, la protección de los espacios verdes locales, la creación de carriles bici en la comunidad;
  • tomen parte en actividades de limpieza dentro de la comunidad.

Para inspirarte y crear campañas de sensibilización pública a través de proyectos escolares o redes sociales, consulta nuestro conjunto de herramientas para jóvenes activistas por el clima.

Una joven voluntaria sostiene plantas pequeñas como parte de una campaña ambiental
UNICEF/UNI662579/Serge

Explica a tu hijo o hija que actualmente hay muchos jóvenes que, como esos activistas por el clima, están alzando la voz en defensa del planeta. Explícales también que, cuando sean adultos, tendrán derecho a votar a los dirigentes que mejor representen sus valores y preocupaciones. Cuando los niños y niñas sienten que su opinión importa, desarrollan confianza en sí mismos y habilidades de liderazgo, al tiempo que contribuyen a un cambio positivo.

Convierte la cuestión de la sostenibilidad en una aventura en familia

Adoptar hábitos respetuosos con el medio ambiente en casa no es algo que se consiga de la noche a la mañana, pero cada gesto cuenta. Busca maneras de hacer que la sostenibilidad sea algo divertido y conviértela en una rutina que involucre a toda la familia:

  • Propón retos familiares como identificar productos desechables en casa que puedan sustituirse por alternativas más duraderas y sostenibles.
  • Celebra los retos conseguidos como, por ejemplo, alcanzar objetivos de ahorro de energía o agua.
  • Organiza encuentros frecuentes con amistades y vecinos para intercambiar juguetes o ropa.
  • Aprendan juntos sobre cuestiones relacionadas con el clima y el medio ambiente leyendo libros, viendo documentales y conociendo a jóvenes activistas climáticos en Internet.
  • Participen en su comunidad, por ejemplo, colaborando en iniciativas locales de limpieza o plantación de árboles.

"La infancia necesita ver que a los adultos de hoy les preocupa su futuro y que están haciendo todo lo posible para garantizar que los niños y niñas y las próximas generaciones puedan vivir en un planeta habitable".

John Jamir Benzon R. Aruta, psicólogo especializado en cuestiones medioambientales

Recuerda que los niños y niñas admiran a los adultos, así que plantéate cómo puedes dar ejemplo. Piensa en las repercusiones que pueden tener tus decisiones de voto y de consumo. Las soluciones sostenibles a la crisis climática van más allá del hogar. Dependen de que los gobiernos y las empresas tomen medidas ambiciosas para combatir el cambio climático y salvaguardar el futuro de la infancia.

Los niños y niñas y los jóvenes han heredado las catastróficas consecuencias de la inacción frente al cambio climático. Es fundamental que los adultos los incluyan en la búsqueda de soluciones.