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Cuando la esperanza toca a tu puerta

A veces la indiferencia de una sociedad se detiene para dar paso a la esperanza.

Nadia Villalba
Faustina y Milena, dos niñas, guardan sus libros y cuadernos escolares en sus mochilas
UNICEF/Paraguay/Brizuela/2025
09 Junio 2025
Cuatro mujeres conversan en la USF

Este es el caso de Faustina (13) y Milena (14) Velázquez, dos hermanas oriundas de Caazapá, departamento de Central, que no estaban yendo a la escuela porque tuvieron que, junto a su familia, abandonar el campo y migrar a la ciudad en busca de mejores oportunidades.

Un día ambas recibieron la visita de agentes comunitarias de la Unidad de Salud de la Familia (USF) 8 de diciembre, de Ypané. Eran dos mujeres que, además de preguntar acerca de la situación de salud de la familia, consultaron sobre si las niñas se iban a clases regularmente. Fue así como lograron identificar que las hermanas no estaban yendo a la escuela.

Maestra explicando la tarea en un salud de clases
UNICEF/Paraguay/Brizuela/2025

Andrea García, facilitadora social del proyecto ¡Vamos a la escuela!, explicó que debido a la mudanza y a que no encontraron lugares disponibles en la institución educativa más cercana a su casa, Faustina y Milena estuvieron sin asistir a clases durante seis meses. “El personal de salud ayudó en la identificación de los casos. Esto fue fundamental para que, desde el proyecto pudiéramos conocer la situación y darle seguimiento”. García finalmente reflexionó: “la educación abre puertas, es una herramienta para que las niñas puedan salir adelante y tener un futuro, por eso lo que estamos haciendo entre todos tiene un impacto positivo”.

Por su parte, Natalia Rodríguez, agente comunitaria de la Unidad de Salud de la Familia, expresó que colaborar siendo personal de salud fue muy importante porque al ser un trabajo colaborativo, se puede llegar a muchos niños y niñas en situación de exclusión educativa. 

“Gracias a que estuvimos involucrados y pudimos apoyar, hoy Milena y Faustina están de nuevo en la escuela”, aseguró.

Pese a que se logró el objetivo del retorno a la escuela y la matriculación, haber migrado del campo a la ciudad aún sigue siendo un desafío muy grande para Fausti y Milena. Ambas hablan el idioma guaraní y muy poco el castellano, son tímidas, observadoras y cada día durante 25 minutos van caminando juntas hasta su escuela, ya que no cuentan con transporte público. Esta es su nueva vida, con sus mochilas cargadas de ilusión en salir adelante pese a los obstáculos.

Por ello la intervención del proyecto ¡Vamos a la escuela! y el compromiso permanente de la comunidad educativa, y de los demás servicios sociales presentes en el territorio, es algo que no se debe perder, a criterio de Blásida Benítez, directora de la escuela Futuro de la Patria.

“Nuestra institución forma parte de la iniciativa, y así como el caso de Milena y Fausti, hemos logrado identificar a otros 30 niños que se encontraban fuera de la escuela. Les hemos abierto las puertas y se logró su matriculación. Sobre todo, gracias al apoyo de los docentes y facilitadores sociales del proyecto, hemos acompañado a estos chicos. Existen muchos desafíos aún, pero insto a los compañeros docentes a estar de cerca con los niños que presenten diversas dificultades, porque juntos podemos lograr un futuro mejor para estas personas que dependen de nosotros”, finalizó la directora.

Sobre el proyecto ¡Vamos a la escuela!

El proyecto ¡Vamos a la escuela! es una iniciativa del MEC, en alianza con UNICEF y Education Above All Foundation, de Catar. A nivel local, Fundación Alda y Global Infancia apoyan la implementación del proyecto por medio de acciones que promueven la identificación, matrícula, permanencia y aprendizaje de niños, niñas y adolescentes en situación de exclusión educativa.

A través del trabajo intersectorial, instituciones como la Unidad de Salud de la Familia (USF) del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, entre otras, contribuyen a detectar la situación de exclusión y colaborar para que niños, niñas y adolescentes puedan regresar a la escuela, logrando así la garantía del derecho a la educación.

Gracias al proyecto, entre febrero de 2023 y diciembre de 2024, 23.000 niños y niñas de Paraguay recibieron apoyo socio-pedagógico y pudieron acceder a una educación de calidad

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