La educación que abre puertas y derriba barreras
En el corazón de la ciudad de Concepción, Pedrito, un niño con discapacidad que vive con su abuela, logró acceder a su derecho a la educación.
En el corazón de la ciudad de Concepción, miles de historias se cruzan cada día. Entre ellas está la de Pedro Brítez (8 años), un niño con discapacidad que vive con su abuela Andresa, y que desde el año pasado logró tener su derecho a la educación asegurado.
El proyecto ¡Vamos a la escuela!, en coordinación con la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, la Niña y el Adolescente (Codeni) de Concepción, logró que Pedro pudiera matricularse y asistir a la escuela por primera vez.
Pedro está en segundo grado, le gusta jugar al fútbol y es “abuela memby” o el hijo de la abuela, una frase que es muy conocida en Paraguay ya que se refiere a los nietos cuya crianza queda bajo la responsabilidad de adultos mayores.
Andresa Ramírez tuvo que asumir las tareas de cuidado de Pedro luego del fallecimiento de su hija. A partir de ahí, en medio del dolor debido a esta pérdida, solicitó, a través de la Codeni de la Municipalidad de Concepción, apoyo para poder ser la responsable legal de su nieto, según lo establecido por la ley. Esto le iba permitir a Pedro poder ir a la escuela y a Andresa estar de cerca en todo lo que implica, por hecho y derecho, ser la tutora de un niño, y guiarlo para que pueda en el futuro ser una persona autónoma para enfrentar los desafíos de la vida.
Pero no todo fue fácil; al principio, a Andresa le dijeron que iba a ser imposible que su nieto pueda acceder a la educación debido a su discapacidad. Esto le partió el corazón, pero no impidió que siga tocando otras puertas. La Codeni, que ya venía trabajando de manera articulada con el proyecto ¡Vamos a la escuela! a través de la funcionaria Jovina Medina, fue clave para lograr que Pedro sea matriculado en la Escuela Básica Gaspar Rodríguez de Francia, de Concepción.
“Es triste que él se desarrolle siendo analfabeto, sin saber o sin conocer nada”, expresó Andresa, al recordar de la puerta que se le había cerrado a principio. Pero, tras el trabajo coordinado y el respeto y compromiso con el cual fue tratado el caso, reconoció y agradeció el apoyo del proyecto que, después de mucho, le devolvió la esperanza. “Estoy muy agradecida porque no me imaginaba que Pedro iba a estar así hoy, y quiero que él salga adelante”, finalizó.
José Díaz, facilitador social de ¡Vamos a la escuela!, acompañó el proceso de incorporación de Pedro al sistema educativo y afirmó que es un derecho de los niños, niñas y adolescentes acceder a la educación, sin excepción. Por ello, se llevó a cabo el acompañamiento cercano y articulado con la Codeni, movilizando además a distintos actores locales, de modo a que Pedro pueda encontrar oportunidades para tener un futuro mejor.
La docente Feliciana Martínez enfocó su trabajo de manera personalizada con Pedro, para apoyarle primeramente en el desarrollo de su psicomotricidad, y en lograr avanzar con su comunicación oral.
“Para mí, como persona y como profesional, fue muy satisfactorio ser parte de esto, apoyar a Pedro y ver cómo va logrando superarse día a día”
El proyecto ¡Vamos a la escuela! es una iniciativa del MEC, en alianza con UNICEF y Education Above All Foundation, de Catar. A nivel local, Fundación Alda y Global Infancia apoyan la implementación del proyecto por medio de acciones que promueven la identificación, matrícula, permanencia y aprendizaje de niños, niñas y adolescentes en situación de exclusión educativa.
A través del trabajo intersectorial, instituciones como la Codeni, entre otras, contribuyen a detectar la situación de exclusión y colaborar para que niños, niñas y adolescentes puedan regresar a la escuela o incorporarse por primera vez, logrando así la garantía del derecho a la educación.